Un equipo de investigadores argentinos
Descubrieron más restos de inmensos lagartos overos que habitaron con dinosaurios, los rincosaurios

Info Blanco

Hacía 22 años años que no descubrían una especie en Talampaya.


Investigadores hallaron una nueva especie de rincosaurio, un animal cuadrúpedo y herbívoro de unos tres metros de longitud que compartió hábitat con los primeros dinosaurios. El descubrimiento se produjo en el Parque Nacional Talampaya, al centro-oeste de la provincia de La Rioja.

Un equipo de paleontólogos argentinos dio a conocer a Elorhynchus carrolli, un reptil herbívoro que vivió hace 230 millones de años. El nombre de esta nueva especie fue dado en homenaje y en memoria de la bióloga Eloisa Argarañaz, que participó de las campañas en las que se produjo este hallazgo.

El descubrimiento se realizó en la Formación Chañares, en La Rioja. El doctor Martín Ezcurra, uno de los jefes de la Sección Paleontología de Vertebrados del Museo Argentino de Ciencias Naturales (MACN) e investigador del CONICET, indicó a la Agencia CTyS-UNLaM que encontraron “fragmentos del cráneo de esta nueva especie, incluyendo premaxilar, maxilar y dentario, parte del sacro, las primeras vértebras de la cola y parte de la cadera”.

“El cráneo tiene una dentición muy especializada compuesta por numerosas hileras de dientes y un pico óseo en el hocico que le podría haber servido para el procesamiento del alimento previamente a ser tragado, a diferencia de lo que sucede en la gran mayoría de los reptiles”, especificó Ezcurra, autor principal del estudio publicado recientemente en la revista científica Journal of Systematic Palaentology.

Los rincosaurios tenían sus patas hacia los costados de su cuerpo y la panza cercana al piso, de forma semejante a los lagartos overos que viven actualmente. Estos animales eran herbívoros y tienen un lazo de parentesco lejano con los cocodrilos y dinosaurios.

“Los restos hallados pertenecen a varios individuos, que fueron recolectados en diversas campañas realizadas en Talampaya durante la última década y a partir de los cuales pudimos reconocer que se trataba de una nueva especie”, comentó el paleontólogo Lucas Fiorelli del Centro Regional de Investigaciones Científicas y Transferencia Tecnológica de La Rioja (CRILAR-CONICET).

La doctora Julia B. Desojo, investigadora del CONICET en la División Paleontología de Vertebrados del Museo de La Plata (MLP-UNLP) y directora del grupo Archosauriform Research Group (ARG), indicó: “Somos un equipo de trabajo que está cumpliendo 10 años y está compuesto por investigadores, becarios y técnicos de distintas instituciones del país”.

“Nos especializamos en el estudio de la evolución de los arcosauriformes, tanto en lo que es su anatomía, sus relaciones de parentesco, en sus patrones evolutivos y en todo lo que es paleobiología, es decir, en cómo todos estos animales cumplían roles en las comunidades continentales triásicas de América del Sur y del mundo”, contó Desojo.


“Los rincosaurios eran formas muy abundantes”

El doctor Ezcurra afirmó que “cuando aparecieron las primeras faunas de dinosaurios, los rincosaurios eran formas muy abundantes; de hecho, en el Valle de la Luna, en San Juan, donde se registraron algunos de los dinosaurios más antiguos que se conocen, los rincosaurios eran los animales más abundantes que había en ese momento”.

“Entonces, se conocen muchos ejemplares de rincosaurios en Argentina, pero todos ellos pertenecen a una especie que se llama Hyperodapedon ischigualastensis y ésta era la única especie conocida en nuestro país hasta ahora que dimos a conocer a Elorhynchus carrolli, la cual es más antigua y la podemos distinguir por ciertas características en su cadera y en las primeras vértebras de la cola”, precisó el investigador del MACN.


Talampaya: una nueva especie tras 22 años

Esta especie nueva de rincosaurio permite poder conocer mejor la temprana evolución de este grupo en el noroeste argentino. “En particular, permite observar cómo se produjo la transición de los rincosaurios que vivieron antes del surgimiento de los primeros dinosaurios hasta los rincosaurios que llegaron a convivir con estos reptiles desde los 233 millones de años hasta que se extinguieron hace unos 227 millones de años”, mencionó el doctor Ezcurra.

“A su vez, esta especie nos ayuda a establecer mejor las correlaciones temporales entre la Formación Chañares y otras formaciones del mundo, principalmente del hemisferio sur, para el Triásico, porque esta especie está muy cercanamente emparentada con especies del sur de Brasil, de Tanzania y de la India, los cual indica que estas formaciones tenían edades aproximadamente similares”, agregó.

Elorhynchus carrolli, a su vez, es la primera especie de animal nueva publicada para la Formación Chañares en los últimos 22 años. La mayoría de las especies fueron descritas entre las décadas de los 60 y 70. Y, a fines del siglo XX, otras dos especies fueron dadas a conocer de este yacimiento.

Además de los doctores Martín Ezcurra, Lucas Fiorelli y Julia B. Desojo, también participaron de esta publicación en la revista Journal of Systematic Palaentology la doctora Jimena Trotteyn del Departamento de Biología de la Universidad Nacional de San Juan y del CONICET y el doctor Agustín Martinelli del MACN y del CONICET.


Homenaje a Eloisa Argarañaz, “la Elo”

Esta nueva especie recibió su nombre de Eloisa Argarañaz, “la Elo”, quien se recibió de bióloga en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y, tras realizar su tesina de grado, se sumó al equipo de Archosauriform Research Group.

Eloisa participó en numerosas campañas paleontológicas junto al grupo del CRILAR de La Rioja y, desde el 2011, participó en varias campañas en Talampaya, donde se produjo el nuevo hallazgo.

En junio del año 2014, dirigida por Lucas Fiorelli y Julia B. Desojo, fue aceptada por el Doctorado de Geología de la UNC para estudiar las letrinas comunales fósiles y sus coprolitos (material fecal fósil) de la Formación Chañares. Por esos días, también iba a participar en una nueva campaña en Talampaya, pero le surgió una enfermedad fulminante por la que falleció el 6 de agosto de ese mismo año.

Sus compañeros de equipo la recuerdan como una buena amiga y una gran profesional, por lo que expresan que esta mención a la nueva especie en memoria de “la Elo” es “un simple pero sentido homenaje”.

El doctor Fiorelli destacó: “Ella comenzó colaborando muy fuerte en el CRILAR y se incorporó muy rápido con nuestro ritmo de trabajo y así fue que ya teníamos planificado que ella continuara con la investigación paleontológica. Estaba muy entusiasmada con el tema de los coprolitos fósiles que habíamos encontrado en Talampaya, que es un tema muy interesante”.

“Nos acompañó en las campañas de 2011 y 2012 en la Formación Chañares y con ella en particular encontramos los restos de lo que sería este nuevo rincosaurio. Su partida fue un gran dolor para todos nosotros y, entonces, decidimos con todo el equipo que este animalito lleve su nombre, en honor a ella”, recordó el investigador del CRILAR-CONICET.

La directora del grupo ARG, Julia B. Desojo, también expresó su cariño hacia la joven becaria Eloisa Argarañaz: “Ella era muy querida, alegre e iba a ir al campo con nosotros en muy pocos días cuando le surgió esta enfermedad”, manifestó.

Además, el epíteto específico de este nuevo taxón, Elorhynchus carrolli, fue dado en memoria del doctor Robert Carroll, un paleontólogo estadounidense fallecido en el año 2020 a causa de COVID-19 y que es reconocido por sus trabajos sobre la anatomía y evolución de los rincosaurios más antiguos, como así también de otros grupos que vivieron durante los períodos Pérmico y Triásico.



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