La Plata
Estrenan una obra teatral entre las tumbas del cementerio y el nombre combina con el entorno: “Pequeño gran muerto”

Info Blanco

Invoca el mito popular en torno a la vida del escritor uruguayo Matías Behety. Las funciones continuarán los sábados de abril a las 17 y a las 18 horas.

 

La obra “Pequeño gran muerto”  se estrena el próximo sábado a las 17. Se trata de un proyecto escrito y dirigido por el dramaturgo Nelson Mallach en coproducción con Mula Cultura, que recupera la memoria del poeta y periodista que falleció de tuberculosis en 1885, a sus 35 años, y fue enterrado en la capital bonaerense.

“Sin ser una biografía teatral en términos tradicionales, nos interesa traer a la superficie ese mito oscuro que fue Behety tanto por su vida de bohemia en los márgenes de la ciudad de Buenos Aires, como por lo que ocurrió con su cuerpo después de haber muerto en La Plata, cuando se perdió el rastro de su tumba y luego apareció momificado”, contó Mallach en declaraciones a Télam.

El director analizó que la obra “es la historia de un caído, pero con una vuelta de tuerca: la historia de un caído momificado” y opinó que “es hora de que esta historia reaparezca una vez más en la ciudad”.

La obra tiene como escenario la arquitectura romántica del cementerio de la ciudad, declarado en 2018 Patrimonio Cultural y Monumento Histórico de la provincia de Buenos Aires.

“Behety como poeta fue parte del último aliento de un romanticismo algo gastado. Ahora, en su vida fue un decadente que podría haber protagonizado una novela de (Joris-Karl) Huysmans”, aseveró el director.

Mallach explicó que el sector del cementerio donde transcurre la obra “es una expresión típica del romanticismo, repleto de importantes monumentos construidos para exaltar la memoria de los familiares fallecidos”, pero resaltó que “hay tanto abandono al haber muerto ya las generaciones que cuidaban de esas bóvedas, que lo decadente también tiene su peso”.

“Por eso, el cementerio se encabalga con el espíritu romántico-decadente de Behety, y le da a la obra un marco ideal”, evaluó.

El dramaturgo apuntó que además, “la historia de Behety tiene que ver, justamente, con la exhibición de su momia en la capilla del cementerio”, que ocurrió entre el 23 de marzo y el 11 de abril de 1908, cuando lo exhibieron para que algún familiar lo reconociera.

“Hoy queremos que se sepa quién fue Matías Behety para que se rompa un poco el imaginario positivista que lo tiñe todo. Algo de oscuridad no le viene nada mal a la ciudad luz”, planteó.

De ese modo, Mallach expresó que “es el espacio el que interpela a la obra” debido a que si bien la investigación sobre lo biográfico “viene de los libros, la puesta surge totalmente del espacio”.

Subrayó que “eso hace que sea una obra de perspectivas” y dijo que “la idea es que el espacio envuelva a través de la acción a quien esté ahí presente, que lo sumerja en una atmósfera casi inasible”.

El autor indicó que “la obra también se mete con la quietud y el silencio de ese espacio y lo modifica con el movimiento, la respiración y el sonido. Lo vitaliza” y señaló que “en ese cruce entre la perspectiva y la vitalización se encuentra el substrato poético de la obra”.

El director también se refirió al hecho de que las funciones se desarrollen durante el atardecer y remarcó que se trata “del paisaje romántico por excelencia”.

Recordó que durante su niñez, su abuela lo llevaba al cementerio, donde juntos dejaban flores en los ataúdes que estaban en el sótano de la bóveda familiar.

En ese marco, afirmó que “el cementerio de La Plata fue diseñado por Pedro Benoit: las cercanías a la entrada principal reproducen la ciudad de los vivos: plazas, diagonales, tilos” y rememoró que, cuando se marchaban del lugar, antes de que cerraran la reja, su abuela le decía que a esa hora los muertos salían de las bóvedas a pasear, a sentarse en los bancos de las plazas para poder charlar con los amigos y vecinos.

“Ese lazo amigable con la muerte es el que intenta tejer ‘Pequeño gran muerto’. Lo bueno es que eso hace que la obra no tenga un tono lúgubre. Uno también puede encontrarse riendo en el cementerio. Toda una victoria”, destacó.

El proyecto cuenta con la participación de artistas de larga trayectoria como Juan Pablo Thomas, Elke Aymonino, Trinidad Falco, Joaquín Merones, y Gerardo “Cuco” Guzmán, pianista y director del Conservatorio de La Plata.

La pieza teatral se inscribe en la saga de proyectos ‘site specific’ que viene desarrollando Mallach en espacios emblemáticos de La Plata, como la casa Curutchet, el Conservatorio Gilardo Gilardi y la casa-museo Almafuerte.

“Soy quinta generación de platenses. Las historias que escuché desde chico todas tenían que ver con La Plata”, precisó, sostuvo que “la ciudad no es un lugar muy contado” y graficó que “por ejemplo, Benito Lynch no escribió sobre ella”.

“Hay poca ficción y poco interés por la identidad de la ciudad. Hay un conformismo con eso de las diagonales, los tilos y los masones. En ‘El espacio indecible’, la mayoría de los espectadores no conocían la casa Curutchet. Y así en cada uno de los lugares que intervinimos”, prosiguió.

Estimó, además, que “una cosa es conocer el edificio, y otra muy distinta, el entramado de historias que lo constituyen” y explicó que él trabaja todo el tiempo sobre la identidad, lo que implica “estar en el territorio con la fuerza del presente teatral”.

Por último, el director aseguró que “así como la obra no se monta sobre el formato de la biografía, la música funciona más como cita, como insinuación o recuerdo” y agregó que la obra “está llena de recuerdos que implican una gran polifonía”.

Fuente: Télam



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