Una resiliente de la violencia machista / ENTREVISTA
Habla Vanessa Rial, la sobreviviente del caso Martínez Poch: “Es una lucha constante poder estar un poco mejor”

Info Blanco

Emblemático juicio de violencia de género de La Plata que duró 31días y consiguió una sentencia que marcó un precedente para la Justicia.

INFO BLANCO SOBRE NEGRO, dialogó con Vanessa Rial, la sobreviviente del caso Martínez Poch a más de 4 años de la ejemplar sentencia que le dio 37 años de presión a su ex marido, apodado “El Conde”. “Cada día de mi vida es diferente”, manifestó.

Y continuó: “Es una lucha constante poder estar un poco mejor”, y agregó: “En estos años pasaron muchísimas cosas, anímicamente estoy bien. Cada día es un nuevo desafío y agradezco que estoy con vida porque otras chicas no lo están”.

Jorge Cristián Martínez Poch la mantuvo cautiva durante un mes, como informamos en INFO BLANCO SOBRE NEGRO oportunamente.

Las hijas del hombre confesaron que luego de la muerte de su madre en el año 2000, él abusaba de ellas, andaba desnudo por la casa, las obligaba a estar con él continuamente y a mirar películas pornográficas, y hasta presenciar escenas de sexo de él con sus respectivas parejas: “Yo ahora me doy cuenta de que todo esto lo hacía por el goce que le causaba vernos llorar”, sostuvo una de las hijas.

Por su parte, Vanesa Rial, quien declaró que se habían conocido en un bar platense, confesó: “Solo yo sé lo que sufrieron mis amigas y mis padres, Rosa y Eduardo. Él siempre decía que éramos como almas gemelas que debíamos andar solos. Siempre me confesó que tiene acceso a policías, políticos y jueces, por ello nunca me escapé. Los vecinos me han visto en el palier del edificio casi desnuda y ensangrentada. Él es un obsesivo compulsivo, un psicópata, que te amenaza y a la vez es un seductor”.

La abogada, que luego de ser liberada se animó a contar lo sucedido, confesó que no la dejaba saludar ni hablar: “Me cambió los celulares y me bloqueó todos los amigos del Facebook.”

Vanessa después de la peor etapa de su vida, tuvo la posibilidad de entrar a trabajar como abogada en la Municipalidad en el Área de la Secretaria de Gobierno, en la Oficina de Participación Barrial, y además acompaña a su padre en el negocio familiar que es una dietética.

“El trabajo me ayudó mucho a salir adelante. Todas las que somos víctimas de violencia y estamos con vida, sabemos que cada día es un nuevo empezar: los recuerdos están y las marcas también”, expresó.

Sobre Jorge Martínez Poch, dijo: “Aprendí a perdonarlo y mi vida estuvo en paz”, y agregó: “El hecho que la sentencia haya sido muy justa, me ayudó a salir adelante, cuestión que muchas chicas no lograron justicia o la siguen buscando”.

El día del fallo mi vida cambió porque tuve la tranquilidad junto con mi familia de que habíamos logrado justicia y que esta persona no iba a dañar a nadie más”, afirmó.

La visibilización de la violencia machista

Vanessa opinó sobre los cambios sociales y culturales de estos últimos años, donde el movimiento de mujeres de Argentina conquistó más derechos: “Estoy contenta por lo que hemos logrado las mujeres durante este tiempo”, dijo.

También recordó que cuando vivió la exposición de su caso fue “muy difícil” porque muchas cosas no estaban tan visibilizadas, y su vida se hizo “muy pública”. Sin embargo rescató: “Ayudó mucho mi caso porque mujeres y mujeres trans me contaron que tomaron la decisión de irse de  sus casas”.

“En ese momento tuve que probar muchas situaciones que hoy están visibilizadas”, relató.

Las deudas del Estado

Vanessa mira la realidad de muchas mujeres con tristeza porque los casos de femicidios son cada vez más y los de violencia también, y reconoce que “son pocos los que salen a la luz y otras mujeres todavía tienen miedo de que su pareja tome represalias”, y añadió: “Las políticas de género si avanzaron pero falta mucho”.

Y enumeró: “Falta mucha educación con respecto al sexo masculino, faltan refugios para las mujeres, falta más ayuda económica, falta más asistencia psicológica, más botones de pánico, etcétera. En mi caso tuve que dejar de trabajar y ser solventada por mis padres”, contó.

Por último, opinó que es “lamentable que por ser mujer pedir justicia sea más difícil”, aunque destacó: “En La Plata la justicia no es sexista, en mi caso no lo fue. Tuve un tribunal excelente. Pero sé que a muchas les hacen preguntas incómodas y las hacen sentir culpables”.



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