Brasil 2014
Ideas cruzadas

InfoBlanco

/. Luego del partido debut de nuestra selección, frente a Bosnia, Marco Ciappina, editor del blog http://cuatroanios.blogspot.com.ar, publicó este minucioso análisis que queremos compartir con nuestros lectores.

Desde que se empezó a decir que Alejandro Sabella podía utilizar cinco defensores para enfrentar a Bosnia, las opiniones empezaron a cruzarse y enhebraron un debate de carácter nacional.

Se lo acusó de defensivo y hasta de miedoso. “Somos Argentina” fue el argumento predilecto para bancar una postura ofensiva a cualquier costo, como si el pasado reciente no nos demostrara que jugando “de guapos” nos volvimos con cuatro goles adentro. Lo cierto es que llegó el partido, y se jugó con el sistema predilecto de Sabella, el que la mayoría detesta aunque sin comprenderlo. Hubo dos tiempos totalmente distintos y en ninguno se jugó bien, si entendemos el buen juego como un funcionamiento integral.

El equipo salió a la cancha con cinco defensores: tres centrales y dos laterales que pasaban al ataque en simultáneo. Y eso no es menor. En el medio Mascherano, inamovible, acompañado por Maxi Rodriguez y Di María, en palabras de Sabella: “dos laderos de Javier que puedan salir rápido de contra”. Con esto ya podemos empezar a dilucidar la idea del entrenador argentino. Ya sea por cuidar a Higuaín y a Gago, ambos con molestias durante la semana, o por simple estrategia, decidió plantear un equipo que juegue distinto a lo que estábamos acostumbrados en las eliminatorias.

El plan de Sabella era darle la pelota a Bosnia, que no tiene el potencial ofensivo de Alemania u Holanda, sabiendo que se podría recuperar sin mucho esfuerzo y salir rápido de contra.

En esa faceta se atacaría con: Agüero, Messi, Di María, Maxi Rodriguez, Zabaleta y Rojo. Seis jugadores, un número absolutamente correcto, sumando que Mascherano acompañaría todas las jugadas de cerca. Por lo que se vio en el partido esto no funcionó y una de las causas fue la actitud de Lionel Messi.

El mejor jugador del mundo, no fue tal en el primer tiempo, por deseo propio o por no poder controlar su disgusto. Creamos, para evitar desilusiones, que sucedió lo segundo.

En concreto, erró todos los pases, perdió todas las pelotas y caminó la cancha. Está claro que él no comparte para nada la idea que intentó plantear Sabella y los motivos están claros. Fue criado futbolísticamente en La Masía, la cantera del Barcelona, y está educado para tener la pelota en sus pies, para que la controle su equipo y así manejar los tiempos del partido. Es la única forma de jugar que conoce y no comprende como a alguien le puede parecer más conveniente utilizar otra.

En efecto, la estrategia planteada contra Bosnia lo encontraba más solo que lo normal, le quitaba compañeros para tocar y lo mantenía mucho tiempo alejado del contacto con la pelota.

A pesar de ganar uno a cero, por un gol absolutamente fortuito, está a la vista que el sistema no funcionó. El equipo nunca pudo preocupar a la defensa rival, no logró contragolpear nunca con profundidad ni conseguir una posición favorable para rematar al arco.

Como se dijo, esta idea no funcionó, pero lo cierto es que Messi no se sacrificó ni un poco para revertir la situación. Que quede claro, él es el mejor del mundo, el único capaz de sacarnos campeón y gracias a quien lo lograremos si se da en esta ocasión. Pero cuando juega con ganas.

En definitiva, Sabella propuso el ingreso de Higuaín y Gago. Los dos socios predilectos de Lionel Messi, aún más que Agüero, su íntimo amigo. Con el “10” contento, el equipo fue otro. Argentina se adueñó de la pelota y comenzó a asustar al rival. En ataque, tenía más opciones de pase generando más variantes y más circulación de la mano de Fernando Gago. En un encuentro con Higuian, Messi hizo un verdadero golazo, digno de su juego, y sentenció el partido.

Pero no tenemos que olvidarnos lo que se sufrió al final. Con más gente en ataque, el desequilibrio fue mayor y las contras de Bosnia si traían peligro. Los volantes dejaron de pasar la línea de la pelota en el retroceso, por lo que los defensores quedaban expuestos ante los jugadores ofensivos del rival.

Si los del medio no marcan a los lanzadores y permiten efectuar los pases con comodidad, se hace muy difícil para los de abajo desactivar los ataques, teniendo que cumplir dos funciones al mismo tiempo: achicar a los volantes que vienen con pelota dominada y controlar a los delanteros que quieren picar para recibir un pase de gol. Así llegó el descuento, un pase cómodo a las espaldas del central.

Para colmo, con el dos a uno y el empate que acechaba, las contras no lograban liquidar el encuentro, factor clave que tiene que suceder si se quiere jugar con este esquema cargado de delanteros. Messi tendrá que saber que para jugar como él quiere, su equipo tendrá que hacer más de dos goles por partido para no sufrir sobresaltos. Por suerte el partido terminó así y Argentina ganó sus primeros tres puntos.

Con esto no se quiere decir que se debe jugar con un sistema u otro, sino dejar en claro que en el primer tiempo el planteo no salió, en parte, por decisión de nuestro propio equipo.

El sistema más adecuado no es el de cinco defensores, pero tampoco es apropiado jugar como en el segundo tiempo sin considerar al rival. Sabella deberá en los partidos que siguen, contra dos rivales muy inferiores, poner el equipo que más le gusta a su número diez, para asegurar el primer lugar del grupo y hacer lucir a nuestros mejores jugadores.

Pero más adelante, cuando si perdemos quedamos eliminados, el entrenador deberá negociar con Messi para poder plantear una estrategia en la que se sienta cómodo y, al mismo tiempo, el equipo esté un poco más equilibrado.



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