OPINIÓN
Las siete postales bonaerenses de 2014

InfoBlanco

Nota escrita por Jazmín Rodríguez, licenciada en Comunicación Social en la UBA

El año que está cerca de terminar estuvo en la Provincia de Buenos Aires signado, sin dudas, por dos elementos importantes. Uno, la situación económica ya decididamente no “holgada”, que devino en un aumento de la conflictividad social en torno del salario y el trabajo en distintos sectores.

Y otro, la preparación del escenario para la disputa electoral que se desarrollará nacionalmente en pocos meses, dentro de la cual los principales exponentes de la política bonaerense son protagonistas. Cualquier tipo de balance o análisis del 2014 en la provincia tiene que tener en cuenta estos factores.

Las fotos del año pueden, cuadro a cuadro, permitirnos observar algunos de los elementos sobresalientes del 2014, como punto de partida para un 2015 que se perfila como un año bisagra en la Argentina.

1. Paro docente. A principio de año, y con una fuerza inusitada, los docentes fueron al paro. Movilizaciones muy importantes en La Plata y en cada seccional durante 17 días terminaron con un acuerdo entre los gremios y el gobierno bonaerense en relación al salario y otras inversiones educativas.

Sin solución de fondo a reclamos con respecto a infraestructura, funcionamiento de la obra social y comedores escolares, entre otros aspectos, el conflicto de cualquier modo significó un revés para el gobierno de Scioli que cedió, tras el inicial argumento de falta de presupuesto, a parte de las reivindicaciones. Y puso sobre la agenda una vez más la crisis de la educación a la que es necesario hacer frente.

2. “Emergencia en seguridad”. Apenas había pasado el verano cuando irrumpió el fenómeno de los linchamientos en diversos puntos del país. Síntoma del clima que se iba gestando, no sólo en relación a la violencia social sino a la representación mediática que se hacía de ella. La consolidación en la agenda política de la “inseguridad” como problemática principal tuvo su cristalización en la declaración de la “emergencia en seguridad” en el territorio bonaerense en el mes de abril.

Una batería de medidas nuevas y recicladas fue la carta con la que Scioli apuntó instalarse fuertemente en los debates de cara al 2015, mostrando la faceta más represiva del Estado, criticada por la oposición sólo por tibia o tardía. A partir de esto, la firma de convenios para la creación de una “policía local” en cada municipio fue un pequeño acto de campaña, que sirvió por otro lado para mostrar que nadie es tan opositor cuando es conveniente. Y mientras miles de aspirantes a las policías comunales se inscribieron en toda la provincia, el anuncio de la reincorporación de agentes de la Policía Bonaerense retirados dio por tierra con el argumento de renovación de la cuestionada fuerza.

3. Conflictos y represión. Sin ser exclusivamente bonaerense, uno de los ejes más importantes del año fue el de los conflictos laborales en la rama de la industria automotriz. La baja en la producción y en el consumo trajo aparejado el aumento de suspensiones y despidos y también la represión. Son incontables las veces que una protesta de Lear, por ejemplo, fue desalojada violentamente a lo largo del año. En suma, son expresión de un cambio que se vio este año en la política del gobierno hacia la protesta social, junto con la debatida “regulación de piquetes”.

4. Luciano Arruga. Una respuesta y muchas nuevas preguntas en el caso de Luciano Arruga. En el mes de julio la Cámara Federal de Casación Penal hizo lugar al recurso de habeas corpus presentado por sus Familiares y Amigos en conjunto con el CELS y reconoció la responsabilidad del Estado en la causa. Esto dio lugar al cruce de datos que llevó a que, en octubre, se encontrara el cuerpo de Luciano, desaparecido desde 2009, enterrado como NN.

Mientras tanto, la expropiación definitiva del ex destacamento de Lomas del Mirador fue aprobada. Y continúa la investigación, sin sacar el foco de la responsabilidad de la Policía Bonaerense en la detención y muerte de Luciano, así como la denuncia del rol de esta fuerza en la organización del delito en los barrios bonaerenses.

5. Bajo el agua. Un diluvio cuasi apocalíptico a fines de octubre dejó a la mitad de la provincia bajo el agua durante días, con una respuesta tardía y fragmentaria del Estado frente a una problemática que poco tiene que ver con las “inclemencias del tiempo” y mucho con la falta de obras hídricas y planificación urbana para evitar que ante cada temporal los ríos y arroyos desborden y generen pérdidas de todo tipo a la población de la provincia. El recuerdo de las inundaciones de La Plata despertó por otro lado la solidaridad de los y las bonaerenses para hacer frente a la situación.

6. Presupuesto 2015. Hace pocas semanas se aprobó en la legislatura bonaerense el presupuesto para el año 2015. Con pocas modificaciones respecto del proyecto enviado originalmente por el ejecutivo provincial y con acuerdo mayoritario de oficialismo y oposición, el presupuesto para el año que viene contempla fundamentalmente el “fortalecimiento a las políticas de seguridad”, en consonancia con lo que apareció como prioridad a lo largo de todo el año.

En ese sentido, el Ministerio de Seguridad Bonaerense, a cargo de Alejandro Granados, tendrá un aumento del 63% en relación al 2014. Lo que implica la incorporación de 25 mil agentes policiales, 15 mil de los cuales corresponden a las policías locales. También el Servicio Penitenciario tiene un aumento significativo, del 57%, para la incorporación de 2.200 agentes y construcción de nuevas unidades penales.

Mientras tanto, el presupuesto destinado a Educación tiene un aumento mucho menor, de aproximadamente el 30%.

7. Un preámbulo de doce meses. A esta altura el año ya parece inconmensurable. Los movimientos en el terreno político fueron permanentes y además toda iniciativa fue planificada y decididamente objeto de mediciones en la “opinión pública”. A modo de ejemplo, allá por febrero el massismo, aún saboreando las mieles del éxito electoral del 2013, se fortalecía con el pasaje del intendente de Merlo, Raúl Othacehé, al Frente Renovador.

El show de la política encarnado en Martín Insaurralde, por otro lado, tuvo mucha menos celeridad, pero llega a diciembre con la renuncia a la banca de Diputados a la que accedió encabezando la lista del Frente para la Victoria para retomar sus funciones como intendente de Lomas de Zamora.

El año se termina con un Scioli que osciló entre mostrarse con vuelo propio y muy crítico del gobierno nacional en algunas circunstancias (como por ejemplo respecto de las políticas de seguridad) para volverse más “cristinista” en el último tiempo, y que hizo de su intervención en el territorio bonaerense una vidriera para su proyección nacional.

A lo largo del año, para el actual gobernador la oposición a la presidencia, que recuperó iniciativa y mantuvo su imagen positiva, dejó de ser progresivamente la táctica adoptada. En la antesala electoral y pretendiendo ser el sucesor en el puesto, la imagen de Scioli se fue construyendo sin salir del espacio político del que forma parte, pero orientándose particularmente hacia la captación de simpatizantes en el espectro más nítidamente conservador, que el kirchnerismo en sus primeras etapas no alcanzó, aquel espectro donde la disputa con los imaginarios encarnados en Macri o Massa es más directa.

El escenario está abierto entre las distintas opciones conservadoras que se proponen para el 2015. Massa, Scioli, hasta un Macri que a principio de año no parecía tener proyección por fuera de la Ciudad de Buenos Aires, se miden y comparan. Buenos Aires es un tablero de ajedrez.

Por momentos comedia, por momentos drama; a veces una de terror. La película del 2014 se compone de cuadros diversos y, aunque mucho queda abierto, en el cierre del año quedan claras cuáles fueron las prioridades de agenda de los principales actores políticos.

Por Jazmín Rodríguez
@Jazmin_Rodrigz

Fuente: notas.org.ar



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