domingo 31 de agosto de 2025 - Edición Nº 29.188

Información General | 8 jul 2025

Pablo Orcajo Volzone

Un artista de Tandil donó una obra compuesta por 42 cuadros al Hospital Ricardo Gutiérrez de La Plata


El artista Pablo Orcajo Volzone, nacido en Rauch y vecino del pequeño pueblo rural de Gardey, en el partido de Tandil, donó una obra compuesta por 42 cuadros al Hospital Ricardo Gutiérrez de La Plata, que entregará en vacaciones de invierno.

Se trata de diamantes -un sello distintivo que caracteriza muchas de sus creaciones-, que forman parte de un gesto cargado de arte, amor y sensibilidad. La iniciativa nació a partir de una experiencia personal, según contaron quienes lo conocen.

“Mi hermano Diego es médico en ese hospital, una persona a la que quiero mucho”, contó Pablo. Lo hizo  durante una visita al lugar, donde agregó:: “Percibimos esa emocionalidad baja que se ve en los hospitales: rostros tristes, gestos de angustia. Mis hijos también lo notaron. Y ahí sentí una voz interna que me dijo: mi obra tiene que estar acá”.

Luego habló con su hermano, vieron la posibilidad de concretar la idea y la hicieron realidad. Antes de traer la obra a La Plata, la presentó en un encuentro íntimo en la Vieja Escuela de Gardey, el pueblo donde vivedesde hace más de dos décadas.

Allí aseguró que esta pieza no es solo una pintura: es un acto de amor en múltiples niveles. “La obra tiene cuatro aspectos del amor: el amor por mi oficio, porque amo el arte como actividad transformadora del ser humano; el amor por mi hermano; el amor por mi entorno; y el amor que deseo que esta obra transmita a quienes la vean. Creo que, en medio de la espera y el dolor, también es posible generar un momento de conexión, de belleza, de alivio. Y si mi obra logra eso, ya cumplió su propósito”, afirmó.

La obra está llena de pequeños detalles, pensados para invitar a acercarse, observar y conectar. “Para mí, la obra reconfigura aspectos del inconsciente”, reflexiona el artista, que desde su taller en Gardey vende sus creaciones al mundo, dicta talleres y exhibe en museos de distintas partes del país.

Con ese gesto, confirmó que el arte puede transformar espacios, emociones y miradas. Y que, incluso desde un rincón rural de la Argentina, se puede llevar belleza y esperanza a los lugares donde más se necesita.

En Gardey su intervención no pasa desapercibida: desde hace años se involucra activamente en la transformación de espacios públicos,y  resignifica paredes, rincones y paisajes con obras que conectan con lo más profundo del ser humano. Su arte no decora: invita a mirar distinto, a detenerse, a sentir.

Una de sus participaciones más destacadas fue como uno de los creadores de los diez murales que forman el Paseo Turístico Visual de la localidad, una iniciativa que convirtió al arte en un puente entre lo estético, lo ambiental y lo educativo.

Con imágenes que evocan la flora y fauna de la región, son murales que buscan sensibilizar sobre la importancia de cuidar el entorno natural y, al mismo tiempo, sumar un atractivo para quienes visitan esta localidad rural.

“Vivir en un lugar como Gardey te permite escuchar de otra forma, mirar con más atención, valorar lo simple”, confesó Pablo 

 

 

 

 

 

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