El próximo sábado 7 de febrero en la Estación Experimental Gorina de La Plata, ubicada en 501 y 149, se llevará a cabo la 21° Fiesta del Tomate Platense. Como en el resto de las ediciones, habrá diversas actividades y degustaciones para los visitantes que se acerquen.
El tomate platense es reconocido por su sabor, el aroma, su forma similar a una calabaza pequeña y su poca durabilidad: hay que comerla pronto, y es por eso que su comercialización requiere que haya pocos intermediarios.
A pesar de sus características, en la década del '80 fueron reemplazándola con la llegada de nuevas variedades híbridas más duraderas (y redituables), conocidas como “larga vida”.
Estos híbridos, si bien resisten más los ajetreos del transporte y de los tiempos de la comercialización, no tienen el sabor de los tomates tradicionales.
A raíz de esto último, hacia los '90, productores de La Plata junto a docentes e investigadores de la Universidad Nacional de La Plata se propusieron rescatar al Tomate Platense criollo, tradicional, y tras un relevamiento en el cordón frutihortícola (el más grande del país) se recuperaron semillas originales para seguir reproduciendo este cultivo, de forma organizada, hasta hoy.
A partir de la sistematización de las distintas “poblaciones” de estos tomates criollos, y mediante una iniciativa del Ministerio de Desarrollo Agrario, en el año 2023 se logró que las semillas de estos tomates fueran reconocidas como semillas criollas, inscriptas como tales en el Instituto Nacional de Semillas, garantizando de esta manera su resguardo en cuanto a derechos de propiedad, quedando a disposición de los productores que quieran producirlo.