Vecinos de La Plata se manifestarán este miércoles 4 de febrero, a las 18 horas, en la Plaza Moreno de la capital bonaerense para rechazar los cambios que el gobierno nacional quiere realizar en la ley de glaciares.
A medidados de diciembre pasado, el Ejecutivo anunció el envío al Congreso de la Nación del proyecto para reformar la ley “con el objetivo de ordenar el marco normativo vigente, poner fin a interpretaciones arbitrarias y consolidar un esquema de federalismo ambiental plenamente compatible con la Constitución Nacional”, según el comunicado de la Oficina del Presidente.
El proyecto, que podría tratarse en el Senado el miércoles 11 de febrero, busca aclarar el alcance de la norma, reforzar el rol de las provincias y dar mayor precisión jurídica y operativa a la regulación ambiental, sin afectar proyectos en marcha ni inversiones ya aprobadas, por ejemplo con el RIGI.
Los funcionarios que defienden la modificación de la ley insisten en la necesidad de revisar el concepto de “ambiente periglacial” incluido en la norma. Se trata de áreas donde no necesariamente hay glaciares y que se caracterizan por la presencia de suelo congelado y ciclos de congelación y descongelación del terreno.
Según Javier Milei, la idea del proyecto fue del gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo. La iniciativa cuenta con el apoyo de los otros tres gobernadores que forman parte de la Mesa del Cobre: Marcelo Orrego (San Juan), Raúl Jalil (Catamarca) y Carlos Sadir (Jujuy).
Sancionada en 2010, la norma define como glaciar a toda masa de hielo, estable o que fluye lentamente, con o sin agua en su interior. En alta montaña el ambiente periglacial comprende áreas con suelos congelados que actúan como reguladores del recurso hídrico, y en media y baja montaña a las zonas con suelos saturados en hielo que también cumplen funciones de reserva del agua.

En el artículo 6, la ley impide la exploración y explotación minera e hidrocarburífera, la instalación de industrias, la construcción de obras o infraestructura que pueda modificar la dinámica natural del hielo o la calidad del agua, y el almacenamiento o manejo de sustancias tóxicas.
Además, con el objetivo de individualizar todas las reservas hídricas existentes, la norma creó el Inventario Nacional de Glaciares, que debe actualizarse cada cinco años como máximo. Esta tarea es del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianigla), un organismo que depende del Conicet.
El primer informe del Inventario Nacional de Glaciares se presentó en 2018. Según el relevamiento, en Argentina hay 16.968 cuerpos de hielo cuya superficie, cercana a los 8.484 kilómetros cuadrados, equivale a 41 veces a la Ciudad de Buenos Aires. La inmensa mayoría se encuentra en la Cordillera de los Andes y solo 890 en las Islas del Atlántico Sur.
La primera actualización se presentó en 2024, pero solo con datos de la región Andes Desérticos (Jujuy, Salta, Catamarca, La Rioja y el norte de San Juan) y se espera que en el corto plazo se den a conocer los datos de la región Andes Central (sur de San Juan, Mendoza y norte de Neuquén).
Entre quienes están a favor de una modificación se encuentra el biólogo de la Universidad Nacional de Córdoba y magíster en Evaluación de Impacto Ambiental de la Universidad de Málaga Bernardo Parizek quien sostuvo a ADN Sur que su bien señaló que la creación del inventario fue un acierto, cuestionó que la norma incluyera una amplia protección a un ambiente periglacial al que califica de “indefinido”, lo que generó que esas áreas se conviertan “en terreno fértil para que abogados no especializados y organizaciones puedan bloquear cualquier proyecto”.
Por su parte, la geóloga Laura Zalazar, actual coordinadora del Inventario Nacional de Glaciares, sostiene que la protección del ambiente periglacial implica proteger hielo, es decir, agua dulce en estado sólido.
“En el inventario se incluyeron glaciares de escombros, que son representativos del ambiente periglacial. Por ejemplo, si detectamos que el último glaciar de escombros llega a 3 mil metros de altura, es muy probable que por encima de esa altitud nos encontremos con un ambiente periglacial y con hielo”, explicó Zalazar. Y agregó: “Puede que algún cuerpo de hielo no esté incluido en el inventario, pero eso no implica que no exista; desde la ciencia se trabaja con incertidumbre”.