Elegir un electrodoméstico nuevo implica considerar varios factores: capacidad, funciones, diseño y, cada vez más, el impacto en tu consumo mensual de energía. En ese sentido, comprender qué es la eficiencia energética te permite tomar decisiones más informadas al momento de renovar tus equipos del hogar.
La eficiencia energética puede definirse como la optimización del consumo energético para alcanzar unos niveles de confort y servicio, lo que implicaría que los electrodomésticos ahorradores de energía puedan tener un buen desempeño utilizando menos recursos.
En términos prácticos, un artefacto eficiente realiza su función consumiendo menos electricidad que otros similares, lo que se traduce en facturas más bajas y menor impacto ambiental. Para facilitar esta elección, existe un sistema de etiquetado que clasifica los productos según su rendimiento energético.
La tabla de eficiencia energética es una herramienta que te permite conocer de manera rápida y fácil cuál es el consumo de energía de los artefactos. Cada letra y color representa un nivel que va en una escala desde el más eficiente (color verde) al menos eficiente (color rojo).
Además de la letra y el color, la etiqueta muestra el consumo anual estimado en kWh/año, lo que te ayuda a calcular el gasto aproximado que generará el equipo durante su uso. También incluye pictogramas con características específicas según el tipo de producto: capacidad, nivel de ruido, consumo de agua en lavadoras, o volumen de almacenamiento en heladeras.
Anteriormente, el grado de eficiencia energética se medía con las letras: A+++, A++, A+, A, B, C y D. A partir del 2026, la clasificación de eficiencia energética cambiará en las etiquetas: con este cambio se eliminan los niveles A+++, A++ y A y se establece una nueva escala de 7 letras: A, B, C, D, E, F, G.
La modificación del sistema de lectura de los niveles de eficiencia energética responde a la necesidad de simplificar la información para el consumidor. El etiquetado previo generaba confusión, ya que productos con clasificación A+ podían tener consumos muy diferentes a los A+++, pero todos se percibían como altamente eficientes por compartir la letra A.
El resultado de este reescalado de las clases: los electrodomésticos más eficientes (que antes pertenecían a la clase A+++), quedarán asignados como mucho a la clase B. Es importante destacar que no existe una correspondencia directa entre ambos sistemas. Un producto que tenía clasificación A++ en el etiquetado anterior puede aparecer ahora como C o D, no porque haya empeorado su rendimiento, sino porque los criterios de evaluación se volvieron más exigentes.

Shutterstock
Este adhesivo, visible en todos los electrodomésticos nuevos, incluye información clave sobre el rendimiento del producto. La tabla eficiencia energética actual utiliza siete categorías alfabéticas, donde cada nivel está asociado a un color específico que facilita la identificación visual.
En Argentina tenemos hasta siete categorías de eficiencia energética, identificadas con barras de colores y letras en orden alfabético; desde el color verde y letra A para los equipos más eficientes, hasta el color rojo y la letra G para los menos eficientes.
Los productos con esta calificación representan el estándar más alto en ahorro energético. Consumen significativamente menos electricidad que el promedio de su categoría, lo que se refleja en facturas más económicas a largo plazo.
Estos niveles mantienen un consumo moderado y siguen siendo opciones inteligentes para el hogar. La diferencia de consumo respecto a la categoría A es mínima, pero el ahorro sigue siendo considerable comparado con categorías inferiores.
Representan un punto medio en la escala. Si bien cumplen con las normativas vigentes, su consumo es notablemente superior a las categorías más eficientes, lo que impacta en el gasto mensual de electricidad.
Estos productos requieren mayor cantidad de energía para realizar la misma función. Aunque pueden tener un precio inicial más bajo, el costo operativo a lo largo de su vida útil suele ser considerablemente más alto.
Identificar un producto eficiente va más allá de observar la letra en la etiqueta. Considerá estos aspectos al momento de elegir:
Los niveles de eficiencia energética también se relacionan con la durabilidad del producto. Los equipos diseñados para consumir menos suelen incorporar componentes de mayor calidad y tecnologías más avanzadas, lo que puede traducirse en una vida útil más prolongada.
Otro factor relevante es el mantenimiento. Un electrodoméstico eficiente mal mantenido puede perder sus ventajas: filtros sucios en aires acondicionados, gomas deterioradas en heladeras o tambores desbalanceados en lavarropas aumentan el consumo energético independientemente de su clasificación original.
Además, los productos eficientes suelen incorporar tecnologías más modernas que mejoran la experiencia de uso: menor generación de ruido, mejor regulación de temperatura, ciclos de lavado más precisos y funciones programables que optimizan el funcionamiento según tus hábitos.

Shutterstock
Entender qué es la eficiencia energética y cómo interpretarla correctamente te permite tomar decisiones más acertadas al renovar los equipos de tu hogar. El sistema de etiquetado actual simplifica la comparación entre productos y facilita la identificación de aquellos que generarán menor impacto en tu consumo mensual.
Invertir en electrodomésticos con mejor clasificación representa un ahorro sostenido en el tiempo y contribuye a un uso más responsable de los recursos energéticos.