martes 24 de marzo de 2026 - Edición Nº 29.188

Política | 24 mar 2026

La Plata

Alak encabezó la inauguración de la plazoleta Víctor Basterra en Tolosa

El acto reunió a organismos de derechos humanos, familiares y vecinos en una jornada de memoria, reflexión y reconocimiento colectivo.


El intendente de La Plata, Julio Alak, encabezó la inauguración de la plazoleta Víctor Basterra en 528 bis y 115, en homenaje al obrero gráfico y militante peronista de Tolosa secuestrado durante la última dictadura cívico militar.

Además, durante el encuentro se descubrió una placa para conmemorar la historia de 54 hombres y mujeres de la localidad víctimas del terrorismo de Estado.

“Agradecemos la iniciativa de los vecinos y vecinas de concretar este reconocimiento en busca de preservar la memoria colectiva y honrar la historia de lucha y resistencia en el barrio”, sostuvo Alak, quien estuvo acompañado por autoridades municipales, representantes de organismos de derechos humanos y familiares de detenidos-desaparecidos.

La actividad se enmarcó en la agenda organizada por la Municipalidad de La Plata por la Semana de la Memoria, que incluyó homenajes, actividades culturales, jornadas educativas, intervenciones urbanas y espacios de reflexión en distintos puntos de la ciudad.



Sobre Víctor Basterra

En agosto de 1979, Víctor Basterra fue secuestrado junto a su familia y trasladado a la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), donde permaneció desaparecido y fue sometido a condiciones de trabajo esclavo debido a su oficio.

Durante su cautiverio, los represores lo obligaron a desempeñarse en el sector de documentación para falsificar identificaciones de los marinos.

Aprovechando su acceso a los materiales fotográficos y arriesgando su vida de manera constante, Basterra comenzó a realizar copias extra de las fotografías que tomaba, ocultando negativos y registros.

Hacia el final de la dictadura, logró retirar este archivo clandestino de la ESMA escondiendo el material entre su ropa durante sus breves salidas vigiladas.

Tras el retorno de la democracia, entregó este valioso registro a la CONADEP, convirtiéndose en el "Archivo Basterra", una prueba documental irrefutable que permitió identificar los rostros de los 'verdugos' que operaban bajo seudónimos.

Su testimonio y las fotografías rescatadas fueron piezas fundamentales en el Juicio a las Juntas de 1985 y los procesos judiciales posteriores. Gracias a su determinación, se logró romper el muro de impunidad sobre los crímenes de lesa humanidad cometidos en la ESMA, consolidando su legado como figura clave para la memoria, la verdad y la justicia.

 

 

 

 

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