Luego de dos intentos frustrados, finalmente este miércoles despegó con total éxito la nave espacial Orión, parte de la Misión Artemis II de la NASA, de la que forma parte el microsatélite Atenea, desarrollado por especialistas de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), la Universidad de Buenos Aires (UBA) y la Universidad Nacional de San Martin (UNSAM).
El despeque desde el Centro Espacial Kennedy, en Cabo Cañaveral, Florida, marca el inicio de una misión fundamental dentro del programa Artemis, cuyo propósito final es establecer una presencia humana sostenible en la Luna y sentar las bases para futuras misiones a Marte.
El despliegue de Atenea estaba previsto que unas ocho horas después del lanzamiento de Artemis II desde Cabo Cañaveral. Una vez liberado en el espacio, el microsatélite debía ejecutar una secuencia autónoma de activación y verificación de subsistemas.
Acto seguido, según informó la BBC, debía estabilizar su orientación y comenzar a transmitir telemetría (estado de salud general) hacia las estaciones terrenas en Tolhuin (Tierra del Fuego) y en Córdoba.
Por último, comenzaría la comunicación más lejana lograda hasta el momento por un microsatélite argentino, según el cronograma de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CONAE). Hasta ahora, todo parece marchar según lo previsto. El microsatélite ya ha enviado señales a la Tierra, aseguró el gobierno argentino.
"Estamos muy contentos porque Atenea está funcionando correctamente, el enlace de comunicaciones está transmitiendo datos sin inconvenientes desde el momento del despliegue del satélite", expresó Ramón López La Valle, coordinador del Sistemas Electrónicos de Navegación y Telecomunicaciones (SENyT), del Departamento de Electrotecnia de la Facultad de Ingeniería de la UNLP.
"Acá pudimos recibir los datos desde ese momento y también los están recibiendo desde las estaciones de Córdoba y de Tierra del Fuego, de la CONAE", destacó el especialista.
"De hecho, ya el satélite está llegando a la máxima distancia posible, que son unos setenta mil kilómetros, y el enlace de comunicaciones sigue funcionando correctamente. Así que eso es un logro enorme, porque valida el sistema de comunicaciones que desarrollamos en el SENyT de la Facultad de Ingeniería”, agregó López La Valle.
El satélite fue diseñado para validar sistemas de comunicación, navegación y medición de radiación en condiciones de espacio profundo, a una distancia de hasta 72.000 kilómetros de la Tierra, y lograr enviar estas lecturas hasta las estaciones terrenas que la CONAE tiene en Tierra del Fuego y en Córdoba.
Tendrá el objetivo de evaluar el comportamiento de componentes electrónicos en condiciones extremas y analizar señales de navegación (GPS, GLONASS y Galileo) a altitudes superiores a sus constelaciones, así como validar enlaces de comunicación de largo alcance y evaluar sensores de muy baja luminosidad y sistemas de medición de radiación.
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— Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología (@innovacionar) March 4, 2026
Noel de Castro @astronowi, candidata a ser la primera argentina en el espacio, nos cuenta cómo es el entrenamiento para la misión @NASAArtemis en donde viaja el satélite Atenea, un hito de nuestra ingeniería aeroespacial. pic.twitter.com/YnTxoHZWrW
También evaluará el comportamiento de fotomultiplicadores de silicio, dispositivos optoelectrónicos de alta eficiencia con aplicaciones en comunicaciones avanzadas y sistemas de detección.
Para asegurarse que Atenea cumpla con sus objetivos, sus diseñadores realizaron numerosas pruebas a todos sus componentes. "Hicimos ensayos de vibración, de vacío, pero también hicimos ensayos de comunicación, ensayos de qué pasa si pierdo un paquete de datos, si puedo reconstruir el mensaje", explicó a la cadena estadounidense CNN en Español Gabriel Sanca, docente e investigador de la UNSAM, una de las instituciones que desarrolló el microsatélite, que pesa poco más de dos kilos y mide 30 por 20 por 20 centímetros.
La NASA, a través del administrador asociado Amit Kshatriya, informó que se había registrado una falla en el inodoro de la nave espacial Orión, relacionada con el controlador del sistema de gestión de residuos (Universal Waste Management System). Ocurrió al intentar prenderlo.
Según se informó, el ventilador del sistema se había atascado, lo cual era crítico, ya que esto podía imposibilitar la succión necesaria ante la falta de gravedad.

El diagnóstico inicial indicaba que la solución al problema podía prolongarse durante varias horas. Sin embargo, desde la NASA informaron que la tripulación de Artemis II “trabajando en estrecha colaboración” con el centro de control de la misión en Houston, logró restablecer el funcionamiento normal del inodoro de la nave espacial Orion tras la demostración de operaciones de proximidad.