sábado 23 de octubre de 2021 - Edición Nº 29.188

Información General | 12 oct 2021

Una postal del Covid, acerca de la fragilidad humana y sobre “el año que vivimos en peligro”

Trece religiosas se convirteron súbitamente en "contacto estrecho". Una tenía 99 años y sobrevivó para contarlo.


Cuando el plan de vacunación daba sus primeros pasos, el director del PAMI La Plata, Marcelo Leyría, escuchó en su teléfono durante la madrugada del  9 de febrero la voz del el presidente de Caritas La Plata, Cristian Manuel Gonzalvez.

“Buen día doctor. Lo molesto porque nos acaban de confirmar que 13 religiosas de esta arquidiócesis se contagiaron de coronavirus. Tenemos fe y las estamos ayudando en la medida de nuestras posibilidades. Pero debe saberlo Leyría: una de ellas tiene 99 años y estamos seriamente preocupados por lo que pueda ocurrir con su vida”, soltó al instante el titular de la entidad.

Gonzalvez hacía referencia a 10 monjas y tres religiosas laicas que estaban viviendo en el Colegio María de Luján Sierra, una institución poco conocida en La Plata, y  que albergaba en ese entonces a varias mujeres mayores de 60 años.

El miedo era tan fuerte que hasta unas empleadas  que cocinaban en el lugar habían abandonado sus tareas por temor a contagiarse el virus.

Sólo un médico que había enviado Cáritas para seguir de cerca la situación de las religiosas se hacía presente a cada rato en el lugar.

Pero todavía (eran las 7 de la mañana cuando se encendieron las alarmas por la salud de las mujeres) no contaba ni con recursos físicos ni había logrado establecer contacto con algún ámbito oficial  para proponer o reclamar alguna estrategia de contención sanitaria en el lugar.

La incertidumbre y el temor ocupaban las horas desde ese momento hasta entonces impensado. La pandemia había dado un golpe (casi) demoledor en el colegio, ubicado en calle 2 y 74 de La Plata.

En diálogo con Info Blanco Sobre Negro , Leyría recuerda ese instante como uno de los más duros que le tocó vivir al frente de la obra social desde el día en que asumió.

Ahora se prepara para cumplir otra función en un lugar ajeno a la asistencia sanitaria pero también vinculado a su profesión, el Ministerio de Seguridad de la Nación.

Cuando hace el balance de la experiencia que atravesó durante la pandemia, el abogado de La Plata y ahora funcionario nacional señala una y otra vez aquél momento.

“Me pasaron infinidad de cosas, y pude ver de cerca situaciones que jamás hubiese imaginado tener que atravesar, pero esa mañana pensé que ese desafío se nos iba a ir de las manos, que era muy difícil que las religiosas superaran el cuadro que presentaba la institución. Sobre todo me comencé a hacer a la idea de que con 99 años era difícil que sobreviviera la hermana más grande”, cuenta el ahora ex director del PAMI local.

Luego sigue  relatando: “Ingresé al  lugar y verifiqué si se estaban cumpliendo  los protocolos de cuidado personal que veníamos aplicando en las residencias contratadas y monitoreadas por PAMI”.

Además, el problema  que se presentaba en el lugar tenía otras aristas. “No sabían si tenían que trasladarlas a todas a algún centro de atención, ni si debían permanecer en el lugar. Ingresé con un equipo de profesionales  e inmediatamente, mientras aguardábamos los resultados del hisopado que se le hizo cada una, entregamos elementos de protección  y las pusimos en contacto con más médicos de PAMI ,  que comenzaron a realizarles controles más exhaustivos . De las 13 adultas mayores que recibieron atención  falleció una sola. La hermana que tenía 99 años sobrevivió al virus”, destaca el entrevistado.

También opina que “fue fundamental la contención humana” y que “gracias a las autoridades nacionales de la obra social rápidamente se pudo  incorporarlas al plan de vacunación que estaba previsto para realizarse en geriátricos”.

Finalmente Leyría cierra el relato de aquella dramática mañana: “Gracias a Dios reaccionamos a tiempo, generamos campañas preventivas muy intensas en todos los lugares de alojamiento, y finalmente en el Hogar Marín llegamos a  vacunar a casi 100 personas”.

 

 

 

 

Acompañar, proteger y cuidar

A modo de conclusión, Leyría destacó que la gestión del PAMI La Plata durante “el año que vivimos en peligro” (una licencia que nos permitimos en este medio parafraseando a la famosa película) se basó en “acompañar, proteger y cuidar, no solo a nuestros afiliados sino que también a los prestadores de servicios, que no vivieron tiempos nada fáciles”.

“El resultado nos da mucha alegría ya que logramos sostener a todos los prestadores, tanto públicos como privados. Y eso es, nada más y nada menos, que fruto del trabajo pero sobre todo del diálogo, la gestión y la articulación que supimos construir entre todos”, asegura el flamante funcionario de Seguridad.

Acaba de dejar su función durante la pandemia y ahora se prepara para emprender el  desafío durísimo de seguir defendiendo la vida pero desde otro ámbito, en el que cuesta encontrar algún guardapolvo y se cuentan de a miles los uniformes de fajina. Ojalá otra vez le (nos) vaya bien.

 

 

 

 

 

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