domingo 07 de agosto de 2022 - Edición Nº 29.188

Política | 26 jul 2022

El ruidoso silencio de Javier Milei sobre los subsidios a la luz y el gas

Es llamativo que el líder libertario no rechace enfáticamente el programa que evita una suba escandalosa de los servicios públicos al conjunto de los argentinos. Al final: ¿está o no está a favor de los subsidios Milei? ¿Teme que sus votantes queden pagando miles de pesos y acarrear él por ese costo político? ¿Acaso su modelo de "estado mínimo", o "minarquismo" solo se impone con fórceps? ¿Sus acólitos están trabajando por el pago de la tarifa plena?


Cuando apareció Javier Milei en la escena política hubo una cosa que puso en claro: venía a entregarle a la sociedad un sueño: el del estado mínimo, chiquito, imperceptible salvo cuando recauda y reprime el delito. Lo demás es cosa de "socialistas", según el jefe "libertario". 

Es decir: los subsidios son para el dogma que pregona Milei algo así como las privatizaciones para Nicolás del Caño. Sin embargo, Del Caño no guarda silencio ante cualquier achique del Estado. Todo lo contrario. Pero Milei sí lo hace frente a la política de subsidios segmentada. 

Una cosa sí es clara: el sector que tendría que sobrellevar el desafío de pagar las boletas sin ayuda del Estado vota en gran parte al liberalismo que encarna Avanza Libertad, o la Libertad Avanza, como se prefiera. 

Lo lógico habría sido que el melenudo altisonante se parara en un púlpito y dijera: "Señoras, señores, aunque haya que pagar precios internacionales, muy altos, cuantiosos, háganlo, no pidan subsidios. Va contra nuestra tradición política, nuestros principios y los intereses de la Argentina". 

Pero el líder libertario solo habla de dolarización y elude pese a su habitual histrionismo televisivo decir lo que piensa de los subsidios que permiten a la clase media no hundirse en más pobreza. No analiza las tarifas que debería pagar en gran parte su electorado, ni las reclama. No vaya a ser que se le escape alguno. 

Al final se trataba de un emergente con toda la tradición retórica de la política argentina, que es genial en la elusión del debate de lo central, y que suele lanzarse con maquillaje. 

Milei debería asumirlo: teme decir lo que piensa y pregonó toda la vida, tiene pavor de ser franco y expresar en público algo que le cueste un dineral a sus usuarios - votantes y se lo facturen después a él. Un clásico de la peor casta política.  

OPINÁ, DEJÁ TU COMENTARIO:
Más Noticias

NEWSLETTER

Suscríbase a nuestro boletín de noticias