La platense Dora Corvalán
Entrevista a una economista especialista en vacunas: “A las farmacéuticas las mueve un negocio absolutamente financiarizado”

Info Blanco

La economista platense Dora Corvalán realizó varios trabajos respecto al mercado de las vacunas y el creciente peso de los laboratorios multinacionales.

Por: @martinmazzoleni

Info BLANCO SOBRE NEGRO entrevistó a Dora Corvalán, economista recibida en la UNLP y profesional de Apoyo a la Investigación – CONICET en la Universidad de Quilmes, que realizó distintos trabajos en torno al mercado de las vacunas y los cambios sucedidos en las últimas décadas a nivel local y mundial.

Dora Corvalán cuenta con una maestría en Desarrollo Industrial en la Universidad de General Sarmiento Social, es profesional de apoyo a la investigación del CONICET y se desempeña como investigadora en el Instituto de Estudios sobre la Ciencia y la Tecnología de la Universidad Nacional de Quilmes (IESCyT – UNQ).

Su línea de trabajo contempla a la vacuna como un “bien social” y muestra los cambios producidos a partir de la década del ’80 con la introducción de las técnicas de biotecnología moderna y un nuevo régimen de patentes mundial que produjo una pérdida de peso específico de los Estados en manos de unas pocas transnacionales farmacéuticas. La entrevista:

– En este momento las vacunas están en boca de todos, ¿siempre fue así?

En lo últimos 15 años, las vacunas han cobrado mayor protagonismo y han estado en los medios de comunicación en forma frecuente. En 2010 todos destacábamos que Argentina tenía uno de los mejores calendarios de vacunación del mundo. Hubo políticas públicas que se ocuparon de incorporar vacunas que aconsejaba la OMS.

El gobierno generó una demanda pero no hizo nada para atender una oferta, lo que termina representando un peso en la balanza de pagos muy alto. Este es un país con serios problemas por escasez de divisas y en determinados momento si no hay dólares no se compran. Por ejemplo, la vacuna meningocócica, conocida como Menveo, cuesta desaduana aproximadamente 26 dólares la dosis y tiene una demanda de 2 millones de dosis por año.

Yo soy economista y no opinó sobre si una vacuna está bien colocada o no en el calendario pero el gobierno debe generar políticas públicas que garantice que la vacuna incorporada sea siempre aplicable. Esto genera una tensión y cuestiones éticas que deben pensarse. Hay que pensar en las características del país y sus limitaciones económicas porque cuando no hay dólares no hay. Las políticas públicas en torno a las vacunas no pueden desatenderse de la provisión con la importación como única respuesta.


– ¿Es posible fabricar vacunas en el país?

No es algo que se pueda lograr de un día para el otro pero las políticas deberían orientarse para generar capacidades internas que controle el Estado. Los que manejan este mercado a nivel mundial son las multinacionales farmacéuticas y nadie puede pensar que no tienen aspiraciones de lucro.

Estas multinacionales se construyeron durante todo siglo pasado con una lógica de acumulación y de generación de monopolios. Este es un tema demostrado con una vasta bibliografía.


¿Cuándo se produjo un quiebre en el tema vacunas?

En los años ’80 se incorporó a la industria farmacéutica la biomedicina, cuando surgen las técnicas de ingeniería genética que generaron una revolución. Eso produjo que la vacuna comience a ser del interés de las grandes empresas farmacéuticas porque antes este sector se abocaba a la síntesis química y la vacuna pertenecía al campo de la biología.

En función de su capacidad de acumulación y con el respaldo de Estados Unidos se generó un régimen de propiedad intelectual que se extendió en todo el mundo. En el año 95 se dieron los acuerdos ADPIC que crearon un régimen de patentes con el supuesto objetivo de fomentar la investigación y la innovación de nuevos medicamentos para “salvar vidas”. Antes, los países tenían distintas legislaciones y no era algo universal. Con esto se extendieron los regímenes de patentes que valían en los países de origen de las empresas a todo el mundo. Esa patente les genera un monopolio de ese medicamento por 20 años. Esto incluyó también a las vacunas que antes estaban en otra lógica totalmente distinta.


Argentina tiene una historia importante en la producción de vacunas, ¿qué pasó en las últimas décadas?

En todo el mundo, las vacunas nacieron en forma similar. Existían distintos tipos de enfermedades y los países crearon instituciones públicas para hacer frente. Así fue que en Argentina nació el Instituto Malbrán y el Biológico de La Plata que tuvieron un desempeño muy interesante y resolvieron un montón de problemas. Por ejemplo, la rabia en este país se controló fundamentalmente con una vacuna hecha en el Biológico de La Plata.

Todo eso comenzó a desaparecer en los ‘90 cuando se produjo una avanzada de las multinacionales a nivel mundial. Los países comenzaron a perder importancia relativa a tal punto que, actualmente, en el país se fábrica, de manera completa desde el antígeno o principio activo hasta el producto envasad para su distribución, únicamente la vacuna contra la fiebre hemorrágica argentina.


¿Cómo analiza el anunció de la fabricación local de la vacuna contra el Covid-19?

Todo esto tiene una historia y no se puede analizar ignorándola. Ahora, de repente, parece que Argentina pasó a jugar en primera de la nada y eso no es posible. Brasil, por ejemplo, tiene el Fiocruz y el Butantan, dos institutos públicos estaduales que son muy importantes. El Butantan es la fábrica de vacunas más grande de América Latina. Ambos producen todas las vacunas del país y cuando no tienen la tecnología propia establecen vínculos con las multinacionales para lograr la transferencia. Entran en esa lógica pero desde el Estado. 

No atender esta demanda tiene un costo político muy alto, por eso los gobiernos se asumen grandes costos pero no se generan capacidades para abastecer esa demanda de una manera un poco más autónoma y poner cierto límite a estos gigantes que son las multinacionales farmacéuticas.

La carrera de la vacuna contra el Covid-19 la analizó dentro de la lógica de estas empresas. Hay una carrera de investigaciones público privadas para ver quien la tiene pero no hay una cooperación. A ninguna de estas multinacionales las mueve la salud pública sino un negocio absolutamente financiarizado.

Todavía no hay mucha información sobre lo que se anunció recientemente. El gobierno tiene un problema en lo inmediato que es pensar una solución y  mostrar un horizonte a la gente en un momento muy complicado, lo cual es entendible. Pero hay que diseñar estrategias fuertes desde el Estado, único actor con capacidad de diseñar políticas a largo plazo que ejerzan algún tipo de control  a los grandes grupos multinacionales,  si  una política de vacunas sostenible en el tiempo fuera el objetivo.


¿Qué puede decir del antecedente reciente de la vacuna contra la Gripe A?

En la pandemia del 2009 surgió Synergium Biotech como productora de vacunas en el país. Se trata del mismo grupo que ahora anunció la fabricación local de la vacuna contra el Covid-19. En ese momento se anunció una asociación con el Estado en el que el país se comprometía a comprarle todas las dosis porque se había generado un problema de abastecimiento para Sudamérica.

La solución fue la creación de esa empresa,  se hizo un consorcio productivo en la que participó Biogénesis, Elea y Novartis que proveía la vacuna a nivel internacional. Esas tres empresas integraban Synergium Biotech y había compromisos por parte del gobierno y también del consorcio.

Argentina se comprometió a comprar todas las vacunas por 5 años, algo que luego se extendió a 10 y ahora a 15 años, y el consorcio debía hacer la transferencia de tecnología para que el país pudiera producir la vacuna en forma autónoma. Esa transferencia nunca se hizo. Yo estuve en el segundo semestre del año pasado en esa empresa y la planta que debía producir el principio activo todavía no se empezó a construir. El compromiso establecía un plazo para el 2014.

Ahora, la misma gente anunció que fabricará el principio activo de la vacuna contra el Covid-19. No sé si sucederá o no pero puedo decir que fue lo que pasó anteriormente.


– Teniendo en cuenta ese antecedente, ¿cree que se vaya a fabricar el principio activo de la vacuna del Covid en Argentina?

No puedo opinar de esta vacuna porque no sé qué sucederá ni conozco los detalles pero si puedo hablar de lo que sucedió anteriormente y lo que pasa en otros países. El Instituto Butantan de Brasil estableció un acuerdo con la empresa china Synovac que está en la fase 3 de la prueba de una vacuna contra el Covid. En caso de que la aprueben a nivel internacional se producirá Brasil. La diferencia es que Brasil tiene una gran capacidad instalada para hacerlo y además harán un convenio para la transferencia de tecnología. Sin embargo, la página del Butantan adelanta que en un principio no se producirá localmente.

No es cierto, como se dijo, que con este anuncio Argentina esté al mismo nivel que Brasil y Cuba. Estos países tienen políticas ininterrumpidas en el desarrollo de biotecnología. Nuestro país no está cerca ni por asumo. Ahora está esta empresa que todavía no produce vacunas y que únicamente las trae a granel para envasarlas


¿Qué cuestiones le preocupan respecto a esta nueva vacuna?

Hay cuestiones a mediano y largo plazo que no están respondidas cómo saber si la vacuna tendrá una patente y cuál será su costo. Es habitual que se defina un precio por pandemia y que luego sea mucho más elevado. Eso quedará sellado en convenios que en general son desconocidos para la población. La multinacional intentará asegurarse la compra por muchos años. Una vez que lo hagan las condiciones las pondrán ellos.


¿Qué papel cumplen estas multinacionales en la OMS?

El organismo está compuesto por países miembros que realizan un aporte en función de su PBI. Además, años atrás se habilitaron aportes voluntarios. Actualmente la OMS está financiada en un 80% por Bill Gates, multinacionales y los países más ricos. Eso hace que muchos cuestionen la objetividad de la OMS. Las fundaciones no tienen fines de lucro pero sus creadores tienen intereses en las multinacionales que si los tienen. La financiarización del negocio farmacéutico tiene como actores a estas fundaciones que trabajan para ese mundo.

Las vacunas son un producto que han salvado muchísimas vidas, pero en los ’80 la biotecnología moderna metió una cuña que puso todo en duda. El otro día leía una nota en la que un investigador alertaba que estas multinacionales terminarán privando una de las mejores herramientas para salvar la vida de los chicos porque el negocio es tan burdo que la gente desconfía cada vez más. 

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