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Información General | 20 dic 2023

Mitos y verdades del uso del cannabis medicinal

Los mitos del cannabis medicinal: qué es verdadero y qué es falso sobre el uso y beneficios de la marihuana en tratamientos médicos.


La popularidad de la “medicina verde” no para de crecer y, a su alrededor, mucha controversia.

Son incontables los mitos que han surgido en torno a la planta de cannabis y, conforme avanza la legalización y regularización del cannabis en usos médicos y lúdicos, más aparecen. Muchos se han ido desmintiendo o perpetuando a lo largo del tiempo y de muchísimas investigaciones pero, ¿qué de todo es verdad y qué es mentira?

Si planto semillas de cannabis y de pronto tengo una planta, ¿podré usarla y volverme inmune a todo? Bueno, no. En este artículo se abordarán los mitos más comunes al respecto y qué es cierto y qué no sobre esta medicina del futuro.

Quizá por desconocimiento, por haber estado prohibida durante tantos años o por el estigma que ha derivado de ella. Es que tanto en la calle como en Internet hay mucho ruido sobre esta planta que el ser humano lleva cultivando desde hace más de 5.000 años.

Así que si estás pensando en adquirir semillas de marihuana para eliminar todas las dolencias corporales, primero deberías leer esta nota.

 

1. Solo quien ha fumado marihuana tiene cannabinoides en su cuerpo
 

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En realidad, todos tenemos cannabinoides en nuestro cuerpo, que producimos de manera natural por parte de nuestro organismo. Estos “cannabinoides endógenos” se crean a través de un sistema que tenemos todos los seres humanos y animales vertebrados, que se conoce como el sistema endocannabinoide. 

Este sistema nos mantiene en equilibrio y produce lo que se conoce como homeostasis. Se ha visto que el sistema endocannabinoide participa en conjunto con otros sistemas del cuerpo como el sistema cardiovascular, sistema inmunológico, sistema digestivo; se ha visto implicado en las vías que se relacionan con el dolor, el estado del ánimo, la memoria, la forma como aprendemos, el desarrollo y densidad ósea, el ciclo sueño-vigilia, entre otros.


2. El cannabis medicinal es un medicamento milagroso y sirve para todo el mundo

Esto es un mito. El cannabis medicinal es un tratamiento individualizado y una herramienta útil para controlar los síntomas que producen algunas enfermedades tales como el dolor crónico, la epilepsia refractaria, la esclerosis múltiple, las náuseas y el vómito secundarios a la quimioterapia, la ansiedad, la falta de apetito en pacientes con VIH y cáncer, entre otras.

Por otra parte, es fundamental recordar que el cannabis medicinal no es para cualquier persona, y que tiene indicaciones y contraindicaciones específicas.  Por ejemplo, pacientes con enfermedades cardiovasculares o psiquiátricas descontroladas no deben consumir productos ricos en THC.

Los pacientes menores de 18 años tampoco deben, ya que puede afectarse su desarrollo neurocognitivo.


3. El cannabis cura el cáncer

 

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A la fecha no hay estudios clínicos en seres humanos que demuestren que el cannabis medicinal puede curar el cáncer. Si bien es cierto que se ha explorado el efecto anticáncer del cannabis en estudios preclínicos (es decir, en animales y tejido celular), todavía hace falta mucha investigación.

Lo que sí hace el cannabis medicinal en los pacientes con cáncer, es ayudar a controlar de forma complementaria los síntomas que produce esta enfermedad tales como el dolor, la ansiedad, el insomnio, la falta de apetito y/o algunos de los efectos ocasionados por los tratamientos como las náuseas y el vómito que produce la quimioterapia.  


4. El cannabis medicinal produce adicción

Hasta el momento no se tienen cifras del riesgo de desarrollar adicción por consumo de cannabis cuando se utiliza para fines medicinales. Lo que sí es posible afirmar es que, debido a que en la práctica clínica se utilizan dosis muy bajas de THC supervisadas por médicos especialistas, la probabilidad de desarrollar este problema es casi cero. 

Lo que sí parece más claro es que no todos los cannabinoides presentes en el cannabis tienen el potencial de producir adicción. La Organización Mundial de la Salud publicó en 2018 un informe en el que concluía que “en seres humanos, el CBD no presenta efectos indicativos de abuso o potencial de dependencia”. 

Actualmente una de las ramas de investigación del cannabis estudia cómo aislar los cannabinoides para su uso medicinal. Por un lado, para descubrir sus propiedades individuales y, por otro, para saber cómo cada uno afecta al organismo y así poder controlar los efectos secundarios como la adicción. 


5. Al ser natural, no produce efectos secundarios

Este también es un mito frecuente: la marihuana medicinal sí puede producir efectos secundarios y se relacionan con las dosis administradas,  ya sea de THC o CBD. Los más comunes son mareo, somnolencia y sensación de boca seca. Generalmente van desapareciendo a medida que el cuerpo crea tolerancia a los cannabinoides.

Por este motivo, debe ser un médico profesional en esta materia, quien recomiende el tratamiento, supervise y de seguimiento a esta terapia complementaria, para evitar complicaciones y efectos secundarios.


6. El mejor medicamento hecho con cannabis es el que solo lleva CBD

A pesar de todos los cannabinoides que existen, el protagonismo siempre se lo llevan dos: el THC porque es el principio activo con efectos psicoactivos y el principal responsable de las acciones farmacológicas del cannabis sobre nuestro organismo; y el CBD que tiene principalmente efectos relajantes. 

El CBD no actúa de la misma manera que el THC. No coloca y atenúa algunos efectos psicoactivos no deseados del THC. Por ejemplo, en usuarios vulnerables y dosis elevadas, el THC puede producir psicosis, fobias, o ansiedad, mientras que el CBD es antipsicótico. En dosis elevadas, el THC puede producir convulsiones, mientras que el CBD es una sustancia anticonvulsivante.

No hay ni mejor ni peor tratamiento, sino combinaciones para cada paciente y enfermedad. 

El consumo para uso medicinal tiene una gran aceptación. Según una encuesta un 90% apoya su uso terapéutico, pero uno de los mayores problemas ha sido siempre la desinformación que ha girado en torno al cannabis. 

Lo que se intenta es poner un poco de orden y claridad a lo que realmente se sabe sobre las propiedades terapéuticas del cannabis y lo que son solo hipótesis.


 

 

 

 

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