lunes 22 de julio de 2024 - Edición Nº -2056

Opinión | 8 feb 2024

Estamos ante una de las peores crisis habitacionales de nuestra historia

Por Diego Fernández Camillo, presidente Asociación Platense de Inquilinos, miembro del Movimiento Inquilino Nacional.


En Argentina vivimos una de las peores crisis habitacionales de nuestra historia democrática, y no es de estos últimos meses, sino desde hace 12 años, con un caldo de cultivo que data por lo menos de 20 años, y con números de estas últimas dos décadas que espantan a cualquier argentino o argentina que quiera que cada trabajador y trabajadora puedan acceder al hogar de forma digna.

Lejos de entender eso, los últimos gobiernos han dejado un tendal de errores, que nos han hecho llegar a que hoy estemos en una absoluta Crisis habitacional, donde nos encontramos lejísimos de que se declare dicha emergencia.

Pero siempre para cada tragedia en la historia debe existir la complicidad o soberbia de los que no son idóneos, sin embargo, quieren defender lo que no conocen o se arrogan representar.

Y es el caso del sector inquilino de Muñoz, que junto con el ex diputado nacional Daniel Lipovetzky, donde sin comprender en absoluto nuestra historia argentina, ni mucho menos las condiciones objetivas reales, conformaron una ley de alquileres atada a la inflación. Causando hoy un drama enorme, y lo explicaré bien gráfico: quienes en Febrero del año 2022 empezamos pagando un alquiler de 78.000 pesos (aprox el 55% de un salario promedio en Prov de BsAs) la actualización a pagar en este 1 de febrero del 2024, fue de 358.272 pesos ; creo que no es necesario poner el % de un salario bonaerense, porque para hacerlo debería hablar de 2 salarios. Esto fue la ley de alquileres 2020, algo que con organización, desde el Movimiento Inquilino Nacional, habíamos podido corregir en Septiembre 2023, cuando explicamos la importancia de atar el índice al salario, a los y las senadoras de la nación.

O sea que ahora no solo estamos en un inmenso problema por el salvajismo de este gobierno actual, sino también por la inoperancia de quienes decían defendernos y hacían un lindo mamarracho.

Pero para justificar semejante expresión no basta con lo citado, sino que a continuación intentaré precisar.

Por un lado, el primer inconveniente que se tiene en la articulación de políticas públicas en un estado nación, es justamente no tener articulación. Y esto sucede cuando se diseñan en laboratorios de rosca y escritorios, sin comprender las condiciones objetivas y dialogar con todos los sectores involucrados, y sobre todo con el actor principal, y no, no es el o la inquilina, sino el trabajador y la trabajadora. Porque quienes alquilamos somos eso... laburantes.

Es por ello, que al realizar ya un diagnóstico tan corto, es muy difícil poder enfrentarnos al conflicto. Y es aquí,  donde las centrales de los y las trabajadoras no tenían prácticamente interacción con nuestro sector. Algo que hemos podido lograr en estas últimas semanas, cuando exigimos que no se siga llevando más del 50% de nuestro salario solo el alquiler; junto a la Central General del Trabajo, la Central de Trabajadores de Argentina, y la Unión de Trabajadores de la Economía Popular. Como también pronunciar la falta de políticas integrales en más de una década, para el ingreso a nuestra casa propia.

Y este no fue el único error cometido de forma soberbia por un sector que hasta el día de hoy se sigue arrogando el hecho de ser quienes nos representan como inquilinos, sino que uno de los mayores errores fue no haber premeditado la importancia de territorializar dicha ley nacional, donde por sobre todo en forma mancomunada se puedan generar las condiciones en cada provincia, municipio o departamento, para que se comprenda las realidades del alquiler a lo largo y ancho del país, no solo protegiéndonos a quienes alquilamos sino también, al verdadero pequeño propietario que como siempre lo hemos dicho desde nuestras asociaciones, tiende en el corto plazo a desaparecer, pero fueron los números censales quienes nos terminaron dando la razón. 

Y es por ello, que se intentó con la reforma del 2023 cuidar a dichos actores retirándole cargas tributarias para fomentar alquileres más accesibles, y que no sigan desprendiéndose de sus inmuebles a valores irrisorios, para quienes tienen ese poder económico y siguen concentrando las viviendas.

Y para finalizar con dicha descripción de la situación actual, es también importante que se reivindique la institucionalidad de los colegios de martilleros. Donde debe primar el cumplimiento de las normas, y que la idoneidad de quienes nos alquilan exista, y podamos tener la institución, que junto con el control del estado en cada territorio, hagamos que existan alquileres dignos reales. Algo que no ha sucedido en la mayoría de los casos, pero que no por ello debemos olvidarnos de una comunidad organizada, donde frenemos con los diferentes actores una mayor concentración de las viviendas.

Y a su vez poner en valor el trabajo de las otras partes; tanto para el martillero y su colegio, como para el pequeño propietario, que pudo haber trabajado toda su vida como cuentapropista, atesorar con una, dos, o tres viviendas, y hoy con ello tener ingresos. Si bien son los menos, no podemos permitir que dejen de existir y seguir con la tendencia de alquilar mediante plataformas sin que nadie de la cara, y que sea aún mucho más factible que se sigan vulnerando todos nuestros derechos y llevándose nuestros salarios, como trabajadores y trabajadoras que accedemos al hogar mediante el alquiler. Ni mucho menos tener gobiernos como el actual, que en su matriz de fondo, lo único que pretenden es la destrucción de las instituciones y que todo sea regulado por el mercado, que no haya inmobiliarias, sino Remax, y que no haya farmacias sino Farmacity.


 

 

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