jueves 23 de mayo de 2024 - Edición Nº -1996

Opinión | 21 abr 2024

Ideas o especulaciones

El autor es escribano público, afiliado al Partido Justicialista de La Plata y ex secretario de Estado de la Nación


Por: Luciano Scatolini

Asistimos a una crisis social inédita cuyos resultados solo podrían verse emparentados a los que dejaron políticas neoliberales, cuya más cercana expresión la vivimos bajo la batuta de Domingo Cavallo y las banalidades de Carlos Menem (casualmente personajes reivindicados en estos tiempos por el actual presidente).

Esas ideas construidas desde las usinas colonialistas del imperio, dejaron muertes por resistencia callejera, destrucción del trabajo y la industria nacional. Cómo parecía lejana la ira de la historia, llegaron nuevos profetas a recordarnos que siempre se puede estar peor.

Insisto que las “ideas” de Milei verán su verdadero alcance y consecuencias de tragedia social cuando nuestros hijos busquen destino en otras latitudes. Más allá de mi subjetividad, los números de estos más de 100 días de gobierno van dando cuanta de lo que viene sucediendo, cuya foto de “fin o inicio de fiesta” se vio hace apenas unos días en el “Llao LLao” donde la Argentina de Milei debatió los caminos de “la fuga” dejando al pueblo de rehén.

Como si toda esta historia fuera ajena, quienes pensamos la vida desde ideas que tiendan a través de la política a emparejar la sociedad y hacer de esta Patria un lugar de encuentro con paz social, dirigentes de mi espacio político plantean al mejor estilo “Vandor” el Kirchnerismo sin Cristina.

La memoria es selectiva para algunos, que solo ocupan los lugares de resonancia que tienen sus opiniones interesadas, por esos “dedos” que ahora tanto molestan.

Me preguntaría si hubiera habido Axel sin Cristina, Cuervo sin Cristina, Mayra sin Cristina o Recalde sin Cristina.

En realidad, sin Cristina no existiría el cúmulo de ideas llevadas al poder que nos permitieran sentirnos orgullosos de los 12 años de gobiernos kirchneristas que alumbraron dirigentes jóvenes que volvieron a soñar y creer en la política.

Es respetable discutir los métodos e incluso las conducciones, lo que no podemos permitirnos es poner en duda las ideas que permitieron tener durante muchos años las banderas de la Patria justa, libre y soberana que nos identifican como movimiento histórico.

La responsabilidad de los dirigentes de nuestro espacio que ocupan lugares de poder es enorme y a ellos humildemente les digo que tarea de este tiempo no está en listas, candidatos o diferenciaciones especulativas.

Está en juego el destino de Patria, no lugares de poder o conveniencias. 
 

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