viernes 21 de junio de 2024 - Edición Nº -2025

Política | 26 abr 2024

La convocatoria a dos actos para este sábado, exhibe una disputa al interior del kirchnerismo y pone piedras en la estrategia presidencial de Kicillof


Por: Nicolás Harispe

El sábado Cristina Fernández de Kirchner encabezará un acto en Avellaneda junto a la intendenta de ese distrito, Mayra Mendoza.

La noticia causó sorpresa e interés en muchos sectores que reconocen el liderazgo de la ex presidenta de la Nación. Pero también impactó en un espacio que está consolidándose de cara a la renovación del peronismo, y que satelita en torno al gobernador bonaerense, Axel Kicillof.

Es que el mandatario provincial había coordinado con importantes dirigentes del peronismo bonaerense la realización de otro acto para el mismo día, “en defensa de la soberanía nacional” y en reclamo de que se concrete el postergado dragado del Canal Magdalena, clave para la economía nacional y en particular, para la provincia de Buenos Aires.

La convocatoria, impulsada por una multisectorial que integran importantes dirigentes, organizaciones gremiales y sociales,  lo tenía  a Kicillof  como figura central, y en tierra de kirchnerismo puro y duro: Ensenada. La superposición de ambas convocatorias no fue casual.

 

Mario Secco: “Kicillof tiene que conducir a la oposición” - El Teclado

 

Desde el año 2021 el gobernador tiene en su propio gabinete a dirigentes que obedecen con más firmeza las órdenes del jefe de La Cámpora, Máximo Kirchner, que las de Casa de Gobierno.

El primer insert que hizo Máximo en el entorno del mandatario bonaerense, como se sabe, resultó a las postres uno de los peores golpes contra la administración provincial: la llegada como jefe de gabinete de Martin Insaurralde, ahora en fríos cuarteles de inverno por culpa de los calurosos placeres del verano europeo.

El problema sobre qué lugar será el verdadero centro de gravedad de Unión por la Patria en la provincia de Buenos Aires hasta que el panperonismo logre que emerja un liderazgo con chances de ganar la presidencia de la Nación, es la batalla sórdida y silenciosa que se pelea por estas horas.

Por eso, cuando la convocatoria al acto de Ensenada para reclamar "el urgente dragado" del Canal de Magdalena fue superpuesta con la llegada de CFK al distrito que gobierno la camporista Mayra Mendoza, cerca del gobernador sintieron que esa actividad se planificó en clave de interna y disciplinamiento. "Si Axel vuela, que vuele corto", perecía ser la consigna cerca de la expresidenta

Hoy el gabinete bonaerense se divide entre ambos grupos, unos firmemente alineados con Kicillof, y el otro con Máximo Kirchner. Por supuesto, conviven en camas separadas.

La anfitriona de Cristina Fernández de Kirchner y jefa comunal de Quilmes es una disciplinada dirigente camporista. La mayoría de los intendentes que ingresaron en los últimos comicios por las listas de UxP también lo son. Pero la imagen del gobernador supera a la de todos.

Otra vez el kirchnerismo podría sustraerse del clima político de la calle y recomponer la desvencijada y muy conocida centralidad de Máximo Kirchner, ya carente del volumen político que alguna vez logró proyectar en el imaginario peronista, y con escaso consenso social.

Pero el ecosistema que coordina La Cámpora le resulta más “confiable” a CFK que el que comenzó a consolidar el gobernador de la provincia.

Kicillof sabe que tiene que garantizar el control  de su propia estrategia si quiere tener chaces de ganar, porque para consolidar una mayoría que desplace y reemplace al liberalismo requiere el apoyo de todo el movimiento peronista y sus zonas aledañas. Necesita un peronismo con bordes más difusos que los del aparato. 

La Cámpora y CFK quieren ser quienes diseñen ese mapa. En Casa de Gobierno están convencidos de que solo debe haber un centro de gravedad en territorio bonaerense, y que si el Gobernador quiere convertirse en el rostro del nuevo “nacionalismo popular”, debe ampliar los límites, convocar a nuevas figuras, y entonar, como dijo una vez, “nuevas melodías”.

La irrupción inesperada de Cristina en el acto del próximo sábado busca mantener el status quo kirchnerista, que Mario Secco resumió en una frase picante cuando respaldó un posteo de Andrés Larroque: "Muchas veces, quienes rodean a Cristina terminan haciendo pelotudeces". La alusión era para Máximo Kirchner, sin dudas.

 

Secco y Larroque sacan pecho por Kicillof y sacuden la interna del  peronismo bonaerense - La Letra Chica

 

El grupo que el intendente de Ensenada integra tiene a otras figuras de relieve y cercanía con CFK, como las de Jorge Ferraressi y del intendente de La Plata, Julio Alak.

Este último tiene en su gobierno comunal a unos y otros. Todo en aparente armonía, pero con esa contradicción latiendo.

Por ejemplo, Florencia Saintout pegó un tremendo bandazo antes del cierre de listas y cambió de jefe político: se alineó con el jefe de La Cámpora y quedó más lejos de Casa de Gobierno. Y de Larroque, con quien tenía gran cercanía. Pero conservó, negociación mediante, el cargo que ostenta.

Por el contrario, Alak es uno de los intendentes de mayor cercanía al gobernador. Es, podría decirse, uno de los mejores y más eficientes cuadros políticos y de gestión con los que cuenta.

Pero se muestra lejos de esa pelea. Tiene otros desafíos, sobre todo el de gobernar un distrito que, como todos los demás, sintió en el plano fiscal el brutal ajuste económico que sufre toda la Argentina.

La provincia también padece el plan económico de Milei, por eso Kicillof busca sostener las líneas centrales de su gestión, lograr una salida hacia adelante, y ser el centro del rearmado de un panperonismo con la intención de acordar pero no de subordinar la estrategia central del kichnerismo a La Cámpora.

El sábado, es de esperar, tras el acto de Ensenada los referentes viajarán a Quilmes para dar testimonio de lealtad a su jefa política. Pero la paciente construcción que encabeza el Gobernador difícilmente vaya a detener su marcha. El tiempo y la voluntad popular dirán la última palabra.

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