En ferias, mercados y dietéticas de La Plata existe una gran circulación de plantas que no son tan conocidas por el común de la gente, pero que tienen propiedades nutricionales muy valiosas y a las que se le pueden dar diversos usos.
Así lo afirmó el investigador del CONICET en el Laboratorio de Etnobotánica y Botánica Aplicada de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata (FCNyM, UNLP) Jeremías Puentes, que forma parte de una serie de proyectos orientados a reconocerlas, visibilizarlas y promover su consumo y producción.
“Ocurre que, por más beneficios que tenga una planta, si una persona no sabe cómo consumirla o utilizarla, no la compra. Entonces, se cultivan a baja escala, generalmente por comunidades migrantes, y son utilizadas por esos grupos en particular, pero no por la mayoría de la población”, apuntó Puentes.
Según el investigador, existen plantas con propiedades medicinales y alimenticias que ya son populares y se comercializan hace tiempo, pero hay otras que circulan por la ciudad y son consideradas malezas, que brindan beneficios similares.
Entre estas últimas especies están la carqueja, característica por sus tallos alados y sus flores blancas y perfumadas durante el verano y el otoño, que “es buena” para afecciones estomacales o intestinales, y la Stevia, un edulcorante natural muy utilizado.
Pero el experto también destaca el diente de león, que crece espontáneamente durante todo el año y es beneficioso para problemas digestivos o por su acción desinflamatoria.
"Además, es una planta de la que se pueden aprovechar todas las partes, desde la raíz hasta las hojas. Hay dietéticas o farmacias que lo venden en forma de hierba seca, pero la mayoría de la gente no sabe que ese que compra es el mismo diente de león que tiene en su jardín, con idénticas propiedades”, afirmó Puentes.
También se puede encontrar en la ciudad el goji, una baya de origen chino fácil de encontrar en tiendas naturistas que, por su popularización años atrás, en 2021 entró en el Código Alimentario Argentino (CAA), es decir que su uso para consumo humano está regulado y tiene establecidos los requisitos de seguridad, calidad, etiquetado y condiciones de producción y comercialización.
“Eso ocurre todo el tiempo con distintas plantas que van incorporándose al acervo cultural y gastronómico de una sociedad. Un ejemplo perfecto es la quinoa, que hace más de 20 años era prácticamente desconocida para el común de la gente, pese a que había todo un conocimiento acumulado de centenares de siglos, ya que era un alimento consumido por los incas. A través de diversos programas de desarrollo local, comercialización, difusión y publicidad llegó a convertirse en el producto que es hoy, con implicancias en problemáticas como la diabetes, el estrés o el colesterol”, agregó el especialista.
Buena parte del conocimiento generado por el Laboratorio de Etnobotánica y Botánica Aplicada de la FCNyM, del que forma parte Puentes, está sintetizado en un libro publicado en 2023 y que es de , que es de descarga libre y gratuita.