Este martes el sitio #Investiga, de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), publicó un artículo sobre los orígenes de Vaca Muerta.
En la nota se advierte que aunque al referirse a ese sitio "suele pensarse inmediatamente en petróleo, gas y desarrollo energético", en dicho lugar "se esconde una historia fascinante que comienza hace millones de años, en un paisaje muy distinto al actual: un mar cálido, profundo y lleno de vida microscópica".
En ese marco, la UNLP aclaró que "investigadores del Museo de La Plata (FCNyM–UNLP–CONICET) estudian desde hace años" cómo se formó esa "unidad geológica que guarda el registro de procesos naturales ocurridos hace casi 150 millones de años, durante el Jurásico Tardío y el Cretácico Temprano".
"Mucho antes de los pozos petroleros, de los geólogos y hasta de los baqueanos que bautizaron la sierra, la región que hoy ocupa la provincia de Neuquén (y parte de provincias vecinas) estaba cubierta por un mar interior conectado con el océano Pacífico. En ese ambiente marino, aparentemente tranquilo, ocurrió uno de los procesos geológicos más importantes de la historia natural argentina", añadió.
También señaló que "las doctoras en Ciencias Naturales Georgina Erra y Yanina Herrera, y el doctor Javier Echevarría, integran equipos que estudian la Formación Vaca Muerta desde diferentes perspectivas de la paleontología, trabajando a veces con profesionales de otras disciplinas, como la sedimentología y la geología histórica".
Sobre los orígenes de Vaca Muerta puntualizaron: "Durante la fragmentación del antiguo supercontinente Pangea, se formaron grandes cuencas sedimentarias. Una de ellas fue la Cuenca Neuquina, que experimentó el ingreso del mar desde el océano Pacífico cuando la Cordillera de los Andes aún no existía".
"La clave de esta historia no está en grandes animales ni en paisajes espectaculares, sino en organismos diminutos. Algas microscópicas, bacterias y otros microorganismos que flotaban en la columna de agua —conocidos como fitoplancton— fueron los verdaderos protagonistas. Estos organismos realizaban fotosíntesis y producían enormes cantidades de materia orgánica, base de la cadena alimentaria marina. Al morir, una parte de ese material se depositaba en el fondo del mar junto con sedimentos muy finos, como arcillas y margas. En condiciones normales, esa materia se habría descompuesto rápidamente, pero el ambiente de la Cuenca Neuquina era especial", agregaron.
Además, #Investiga explicó que "durante el Jurásico Tardío y el Cretácico Temprano, el fondo del mar neuquino presentaba baja oxigenación y escasa circulación de agua" y que "esas condiciones impidieron que la materia orgánica se degradara por completo" y "el continuo aporte de sedimentos finos actuó como una especie de 'aislante natural'", que permitió que se preserve ese material rico en carbono.
"Con el paso de millones de años, los sedimentos se acumularon, se compactaron y fueron enterrados a grandes profundidades. El aumento de presión y temperatura transformó lentamente esa materia orgánica en querógeno, el material precursor del petróleo y el gas. Ese mar epicontinental se caracterizó por aguas profundas, tranquilas y con escasa oxigenación. Estas condiciones permitieron la acumulación de sedimentos muy finos y grandes volúmenes de materia orgánica, sentando las bases de un proceso geológico fundamental: la generación de hidrocarburos", añadió
Así se formó la Formación Vaca Muerta, "una extensa capa de rocas oscuras que hoy se extiende por Neuquén y el sur de Mendoza y que constituye una de las principales rocas generadoras de hidrocarburos del país", destacó el sitio especializado en ciencia y teconología.
Además, remarcó: "Las investigaciones desarrolladas a lo largo de más de un siglo, según nos cuentan los profesionales de la UNLP, ponen especial énfasis en el rol del fitoplancton marino. A través de estudios microscópicos y comparaciones con ambientes actuales, los equipos científicos demostraron que la alta productividad de estos microorganismos, sumada a condiciones de baja oxigenación en el fondo marino, favoreció la preservación de grandes volúmenes de carbono orgánico".
Ese enfoque, añadió, "permite comprender que la riqueza hidrocarburífera de Vaca Muerta no es un fenómeno aislado, sino el resultado de procesos biológicos, químicos y geológicos que actuaron de manera conjunta durante millones de años".