Suspendieron las clases en la Escuela Secundaria N°3 de La Plata, ubicada en 140 entre 62 y 63, luego de detectar indicios de materiales compatibles con asbesto en distintos sectores del edificio.
La medida se mantendrá mientras avanzan inspecciones técnicas y trabajos de evaluación en el edificio, en medio de la preocupación de docentes y familias.
La decisión se tomó luego de una serie de advertencias surgidas dentro de la propia comunidad educativa. El reclamo docente encendió las alertas por posibles riesgos sanitarios vinculados a la estructura edilicia.
A partir de ese escenario, se resolvió suspender la presencialidad y reorganizar el dictado de clases bajo modalidad virtual, complementada con material impreso distribuido por el equipo de preceptores.
La suspensión se extenderá al menos durante toda la próxima semana, en parte por la coincidencia con feriados nacionales —el lunes no laborable y el martes por el Día de la Memoria, la Verdad y la Justicia—, lo que posterga el retorno a las aulas.
El origen del conflicto se remonta a un informe gremial fechado el 10 de marzo, donde se advierte sobre la presencia de cañerías metálicas recubiertas con un material aislante “compatible” con aquellos que históricamente contenían asbesto.
El documento detalla que estas tuberías atraviesan amplios sectores del edificio: aulas, pasillos, baños, oficinas y espacios comunes. Además, señala que el material presenta deterioro visible, con posibles fibras expuestas en zonas de circulación cotidiana, lo que incrementa el nivel de riesgo.
A partir de esa presentación, se solicitó una evaluación técnica específica para determinar la composición exacta de los materiales y definir los pasos a seguir. En paralelo, organismos competentes ya iniciaron inspecciones y algunas intervenciones en la infraestructura escolar.
También conocido como amianto, es un conjunto de minerales fibrosos que durante décadas fue ampliamente utilizado en la construcción por su resistencia al calor, al fuego y a la corrosión.
Sin embargo, con el avance de la evidencia científica, se comprobó que la inhalación de sus fibras microscópicas puede provocar enfermedades graves, incluyendo distintos tipos de cáncer y afecciones pulmonares crónicas.