jueves 23 de abril de 2026 - Edición Nº 29.188

Información General | 23 abr 2026

En agua y plantas acuáticas

Detectaron residuos de fármacos en los arroyos Carnaval, El Gato y El Pescado de La Plata

Provienen de la cama de pollo, un producto que se utiliza como enmienda orgánica en el cinturón hortícola platense. 


Investigadores del Centro de Investigaciones del Medio Ambiente (CIM) de La Plata detectaron residuos de fármacos para aves de corral en los arroyos Carnaval, El Gato y El Pescado. Los hallaron en agua, sedimentos y plantas acuáticas.

Tanto Tomás Mac Loughlin, investigador del CONICET, y Marcos Navarro, ex becario del organismo en el CIM (CONICET-UNLP-asociado a CICPBA), se abocaron junto a colegas a la tarea de monitorear la presencia de plaguicidas y fármacos de uso veterinario en arroyos que atraviesan el cordón frutihortícola de la región La Plata. Los resultados del estudio fueron recientemente publicados en la revista Chemosphere.

Según los especialistas, el residuo de fármacos hallado proviene de la cama de pollo, un producto que se utiliza como enmienda orgánica en el cinturón hortícola platense. 

Además, el estudio, que analizó muestras de agua de ocho sitios diferentes de tres arroyos locales, abrió el monitoreo de residuos de fármacos veterinarios como una línea más de estudios dentro del CIM.

Sobre estos últimos, Navarro explicó que "forman parte de los contaminantes denominados emergentes porque no han sido monitoreados históricamente”.

“Hablamos de la cama de pollo, una mezcla de materiales de origen vegetal, como cáscara de cereales o viruta de madera, con excretas de los animales que se comercializa como enmienda orgánica para cultivos porque aporta beneficios químicos, físicos y biológicos para el suelo”, apuntó el ex becario del CIM, y agregó que "lamentablemente, también trae consigo otro ingrediente: restos de los fármacos que se administran en el alimento balanceado a las aves y que, al no ser completamente metabolizados, quedan como residuo en su materia fecal”.

Concretamente, se trata de una familia de drogas llamadas poliéteres ionóforos, utilizadas para tratar una enfermedad parasitaria que afecta su intestino. Si bien no se conocen efectos nocivos inmediatos sobre el ambiente o los seres vivos, los riesgos de su presencia están asociados a su capacidad de promover genes de resistencia microbiana.

Conociendo la dinámica por la cual esta enmienda –generada principalmente en las provincias de Buenos Aires y Entre Ríos y luego vendida, trasladada y aplicada en el cinturón hortícola platense–, los expertos del CIM se propusieron dilucidar si estos fármacos pueden viajar desde el suelo hasta los arroyos.

“Nuestra hipótesis de trabajo fue que, una vez que la cama de pollo es incorporada a la tierra, los compuestos pueden ser movilizados por el agua de lluvia si la producción es a campo o a través del riego en el caso de los invernáculos y, de esta manera, estar llegando a los cuerpos de agua mencionados”, relató Mac Loughlin

El equipo investigó los arroyos Carnaval, El Gato y El Pescado en ocho sitios diferentes, y efectivamente se demostró que las plantas acuáticas de esos ambientes tienen la capacidad de incorporar la fracción disuelta de los contaminantes. Son la Lemna gibba, también llamada “lentejita de agua”; Pistia stratiotes o “repollito de agua”; y Eichhornia crassipes o camalote, entre otras.

El hallazgo es importante porque, por un lado, funciona como una fuerte advertencia sobre los verdaderos niveles de contaminación de dichas cuencas: la absorción de estos compuestos por parte de la flora podría estar enmascarando su verdadera presencia en el medio, y los resultados de pruebas analíticas en muestras de agua registrarían una polución menor a la real.

“Por otro lado, es información valiosa porque da cuenta del ciclo ocurrido en un determinado período de tiempo; no es una foto del momento como pueden ser los resultados obtenidos en un único muestreo. Al ser las plantas acuáticas una parte fija dentro de estos ambientes, el hecho de que puedan incorporar los contaminantes nos sugiere que su presencia no responde únicamente a aportes recientes, sino también a procesos de acumulación asociados a períodos previos”, apuntó Navarro, que continúa su trabajo como investigador de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de La Plata (FCEx, UNLP) en el CIM.

 

 

Pero no todas las novedades son preocupantes, porque la capacidad de absorción de las plantas acuáticas abriría la puerta a posibles estrategias de mitigación o remediación.

“Lo planteamos como una perspectiva a futuro de la mano de una tecnología eco-compatible llamada humedales construidos”, señaló Mac Loughlin. “Consiste en replicar lo que ocurre en un humedal natural en cuanto al rol ecológico de cada especie, pero a menor escala, instalando plantas nativas en las salidas de los puntos de drenaje de las quintas para interceptar diversos contaminantes de origen agropecuario y así disminuir el aporte que puede llegar a los arroyos”, añadió el investigador.

Los autores del trabajo también subrayaron la importancia del uso de enmiendas orgánicas como la cama de pollo ya que “nutre los suelos, funciona como fertilizante, recicla materiales y se inscribe en una economía circular”, y valoraron la conducta de los productores que las utilizan.

Sin embargo, sus investigaciones los llevan a alertar acerca de su uso debido a que “muchas veces el hecho de ser orgánico hace suponer que un producto trae solamente beneficios, pero puede acarrear otras sustancias no declaradas”, apuntaron los expertos.

“Nuestra intención es que este tipo de estudios sirvan para desarrollar políticas de control hacia los generadores de este residuo, por ejemplo exigiendo que la cama avícola no pueda ser vendida apenas es retirada de los galpones de cría, sino recién una vez que cumple un mínimo de tres meses de compostaje. De esta forma, el producto ganaría en valor agregado a la vez que se eliminan microorganismos patógenos y estabilizan algunos nutrientes”, mencionó Navarro.

Por último, los especialistas insisten en no cargar contra los productores hortícolas, a quienes, en cambio, recomiendan “que reserven la enmienda bajo una cobertura plástica unos meses antes de incorporarla al suelo. Pero ninguna medida debe ser de castigo sino lo contrario: ellos son quienes están eligiendo un recurso con buenas propiedades agronómicas para nutrir a sus cultivos y, de esa manera, cuidar al ambiente y a las personas”.

Fuente: CONICET La Plata

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