Según los datos del 4° trimestre de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), 1,6 millones de personas tienen más de un empleo, lo que equivale al 12,2 por ciento del total de ocupados, dato que confirma una tendencia creciente de los últimos años.
En términos de género, las mujeres representan el 56,6 por ciento del total y tienen una mayor propensión a tener más de un trabajo. Mientras el 15,5 por ciento de las mujeres ocupadas es pluriempleada, entre los varones la tasa baja al 9,5 por ciento.
Esta diferencia se vincula con la estructura de las ocupaciones: el trabajo en casas particulares —altamente feminizado y caracterizado por ingresos bajos y jornadas fragmentadas— aparece como el principal núcleo del fenómeno.
En relación al rango etario, el pluriempleo se ubica sobre todo en las edades centrales. Casi 9 de cada 10 trabajadores con más de un empleo tienen entre 30 y 65 años, lo que indica que no se trata de un fenómeno asociado a trayectorias laborales iniciales, sino a etapas de plena inserción.
En cuanto a la intensidad, el esquema predominante es el de dos trabajos: el 83 por ciento de los pluriempleados se organiza bajo esta modalidad, un 10,5 por ciento tiene tres empleos y solo una fracción menor alcanza niveles más extremos.
Con respecto a la distribución ocupacional, el servicio doméstica es la ocupación individual más frecuente (13 por ciento), seguido por el conjunto de tareas administrativas y contables (18,6 por ciento).
También tienen peso las ventas y el comercio (9,6 por ciento), las profesiones -especialmente en salud y educación- (10,2 por ciento) y las ocupaciones técnicas (5,8 por ciento).
En términos de ingresos, quienes tienen más de un empleo perciben, en promedio, 13 por ciento más que quienes tienen uno solo, y una mediana 33 por ciento superior. La distribución revela, además, una dinámica “a dos puntas”: el pluriempleo está presente tanto en los deciles más bajos como en los más altos, según los datos relevados por la Fundación Encuentro a los que tuvo acceso Agencia DIB.
Además, más de 6 de cada 10 pluriempleados son jefes o jefas de hogar, lo que indica que estos ingresos no son complementarios sino centrales para la economía familiar. A su vez, el fenómeno también involucra a otros miembros del hogar, como parejas y familiares.
Desde el punto de vista territorial, la concentración es clara, ya que el 54,6 por ciento de los pluriempleados reside en el Gran Buenos Aires. Allí confluyen tanto la mayor densidad de oportunidades laborales como las condiciones que empujan a diversificar fuentes de ingreso. La mayoría de los pluriempleados trabaja en establecimientos fijos (75,8 por ciento), aunque una porción relevante lo hace en domicilios o en modalidades itinerantes, reflejando la coexistencia de distintos tipos de inserción.
Finalmente, si bien el 64,8 por ciento realiza aportes jubilatorios, más de un tercio no cuenta con ellos, lo que evidencia trayectorias laborales fragmentadas donde conviven empleos formales e informales.
Vale recordar que en 2016 el pluriempleo alcanzaba al 8,8 por ciento de los trabajadores. En 2025, esa proporción trepó al 12,2 por ciento, con una aceleración marcada desde 2022.