jueves 21 de mayo de 2026 - Edición Nº 29.188

Información General | 20 may 2026

Oleoducto Vaca Muerta Sur: la infraestructura que redefine el potencial exportador argentino


La capacidad productiva de un yacimiento no se mide únicamente por sus reservas geológicas. En el caso de Vaca Muerta, la segunda reserva de gas no convencional del mundo y la cuarta de petróleo, el verdadero límite histórico no estuvo en el subsuelo neuquino sino en la falta de infraestructura para evacuar esa producción hacia los mercados internacionales. Con la construcción del oleoducto Vaca Muerta Sur (VMOS) esta limitante estará resuelta.

Los medios de transporte que unen la formación con los puertos oceánicos argentinos no estaban a la altura de las necesidades de transporte de los hidrocarburos no convencionales, una restricción que durante años mantuvo cautivo el potencial exportador de la cuenca. El oleoducto de casi 600 km de longitud conectará la zona productiva de Neuquén con la costa atlántica de la provincia de Río Negro y una terminal de exportación de clase mundial, configurando una solución estructural a ese cuello de botella logístico.

 

El cuello de botella que limitó a Vaca Muerta

Durante años, la producción de petróleo no convencional en la Cuenca Neuquina enfrentó un problema recurrente: la capacidad de transporte disponible no acompañaba el ritmo de crecimiento de los yacimientos. 

El VMOS reducirá los cuellos de botella que limitaban el crecimiento de Vaca Muerta y multiplicará la capacidad de transporte nacional de petróleo, que superará el millón de barriles diarios. 

Esta limitación no sólo restringía el volumen de crudo que podía llegar a los puertos, sino que además encarecía la logística y reducía la competitividad del petróleo argentino en los mercados globales.

El sistema de Oldelval posee una capacidad de 158.000 barriles diarios y presenta un 25% de capacidad ociosa, cifra insuficiente para absorber el crecimiento proyectado de la producción. 

En ese contexto, el desarrollo de nueva infraestructura de transporte de petróleo se convirtió en una condición indispensable para destrabar el potencial de exportación. Sin ductos de gran capacidad que conecten los yacimientos con terminales portuarias de aguas profundas, el techo productivo real de Vaca Muerta quedaba artificialmente limitado, independientemente de la capacidad de extracción de las operadoras.

 

VMOS: características técnicas del ducto patagónico

El proyecto VMOS es un proyecto de infraestructura destinado a evacuar el crudo no convencional producido en la Cuenca Neuquina hasta la costa atlántica de Río Negro, donde se construye una nueva terminal marítima de exportación. 

La obra contempla un ducto de 437 kilómetros y una terminal portuaria en la costa atlántica de Río Negro, con un trazado que atraviesa la provincia rionegrina desde Allen hasta Punta Colorada.

El ducto de 437 kilómetros de extensión y 30 pulgadas de diámetro unirá la localidad de Allen con Punta Colorada, en la provincia de Río Negro. La construcción, adjudicada a la UTE Techint-SACDE, avanza mediante tecnologías de última generación como soldadura automática y plantas de doble-junta. 

La ejecución del oleoducto se dividió en dos tramos: el primero de aproximadamente 110 kilómetros de extensión, desde Allen hasta Chelforó, y el segundo de 327 kilómetros, desde Chelforó hasta Punta Colorada.

El proyecto incluye estaciones de bombeo estratégicamente ubicadas y una terminal portuaria con características únicas en el país. La infraestructura offshore es el componente más disruptivo del proyecto Vaca Muerta Sur, ya que a diferencia de los puertos tradicionales con muelles fijos, la terminal de Punta Colorada operará con un sistema de dos monoboyas denominadas técnicamente Single Point Mooring. 

Estas monoboyas, instaladas a unos 15 kilómetros de la costa, permitirán la carga directa de buques tipo VLCC (Very Large Crude Carriers), los petroleros de mayor capacidad del mercado global.

 

Capacidad de transporte y fases de expansión

La puesta en marcha del oleoducto Vaca Muerta Sur está planificada por etapas escalonadas que permitirán ir ampliando progresivamente el volumen de crudo transportado. 

El proyecto prevé una puesta en marcha temprana en el tercer trimestre del 2026, que habilitará la evacuación de 190.000 barriles diarios, marcando el inicio de una nueva era exportadora para el país.

La evolución esperada de la capacidad es 180.000 bbl/d para fines de 2026, 390.000 bbl/d a partir del segundo trimestre de 2027 y llegará a 550.000 bbl/d en el segundo semestre de 2027. 

Una última etapa podría alcanzar los 700.000 bbl/d. Esta ampliación progresiva responde a la incorporación gradual de estaciones de bombeo adicionales y a la expansión de la capacidad de almacenamiento en la terminal costera, donde se están construyendo tanques de gran envergadura diseñados para operar en condiciones marítimas exigentes.

 

Inversión, financiamiento y consorcio empresario

El proyecto contempla una inversión total de USD 3.000 millones y se presenta como uno de los elementos clave para ampliar las exportaciones de hidrocarburos en Argentina. 

El financiamiento se concretó mediante un préstamo sindicado por 2.000 millones de dólares destinado a financiar la construcción del proyecto Vaca Muerta Oleoducto Sur, una operación que involucró a bancos internacionales y que refleja la confianza del mercado financiero global en la viabilidad del proyecto.

YPF, Pan American Energy, Vista Energy, Pampa Energía, Chevron Argentina, Pluspetrol y Shell Argentina se unieron para la construcción del proyecto Vaca Muerta Sur, la obra de infraestructura de transporte de petróleo más importante de las últimas décadas. 

Esta articulación empresarial, inédita por su escala y diversidad de actores, permite distribuir riesgos y asegurar la provisión de crudo suficiente para justificar la magnitud de la inversión. El proyecto además fue incorporado al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), lo que le otorga previsibilidad fiscal y cambiaria de largo plazo.

 

Impacto en la balanza comercial y generación de divisas

El impacto macroeconómico del oleoducto Vaca Muerta Sur trasciende la dimensión sectorial y se proyecta como un factor determinante en la recuperación del equilibrio externo argentino. 

De acuerdo a estimaciones, se podrían generar exportaciones por USD 15.000 millones anuales para 2030, con un potencial de más de USD 20.000 millones en el futuro. Estas cifras representan un salto cualitativo en la capacidad exportadora del país, comparable con los volúmenes de exportación de productores consolidados en el mercado global.

La producción adicional habilitada por las ampliaciones de instalaciones existentes y VMOS permitirán aumentar la exportación de crudo de los 120.000 bbl/d actuales a alrededor de los 800.000 bbl/d. 

Este incremento no solo fortalece el flujo de divisas, sino que además reduce la vulnerabilidad externa de la economía argentina al diversificar las fuentes de ingreso de moneda extranjera. La terminal de Punta Colorada, al permitir la operación de buques de gran porte, reduce los costos logísticos unitarios y mejora la competitividad del crudo argentino en destinos como Estados Unidos, Europa y Asia.

 

VMOS en el contexto de la infraestructura energética argentina

El proyecto VMOS no es un hecho aislado, sino parte de un ciclo de inversión en infraestructura energética que comenzó con el Gasoducto Presidente Néstor Kirchner (hoy Perito Moreno), la obra de infraestructura energética más importante de los últimos 40 años que se haya construido en la Argentina. 

Esa obra, inaugurada en 2023, permitió ampliar la capacidad de transporte de gas natural desde Vaca Muerta hacia los principales centros de consumo, sustituyendo importaciones de GNL por miles de millones de dólares anuales.

El proyecto promete impulsar el desarrollo económico, el autoabastecimiento energético y la creación de una fuente de ingresos a través de la exportación de gas natural. Tanto el gasoducto como el oleoducto comparten un objetivo estratégico común: convertir a la Argentina en un proveedor confiable de energía para el mercado global, aprovechando la ventana de oportunidad que ofrece la transición energética mundial. 

Mientras el gasoducto resolvió el cuello de botella del gas, el VMOS hace lo propio con el petróleo, completando así la ecuación logística necesaria para monetizar las reservas de Vaca Muerta.

 

Shutterstock

 

Para finalizar cabe destacar la importancia del oleoducto Vaca Muerta Sur. Esta infraestructura energética se consolida como un vector estratégico de la reactivación económica argentina, transformando recursos geológicos en flujos de divisas concretos y posicionando al país como un proveedor confiable en un mercado global que demanda fuentes de energía diversificadas y estables.

 

 

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