En tiempos donde las pantallas parecen dominarlo todo y la inmediatez virtual marca el ritmo cotidiano, la Biblioteca Pública de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) experimenta un fenómeno a contramano de la época: sus salas están cada vez más llenas. Tras un 2024 con más de 58 mil visitantes, el flujo de lectores creció un 22 por ciento el año pasado y este año ya promedia los 400 ingresantes diarios.
Según un informe de la Biblioteca, publicado en su página web, los meses de mayor concurrencia coinciden con las fechas de mayor actividad académica en la UNLP, que suelen ser abril, mayo y junio en el primer semestre; y agosto, septiembre y octubre en el segundo.
En ese marco, Info Blanco Sobre Negro se contactó con la directora de la institución, Marcela Fushimi, quien antes de este cargo ocupó el mismo rol, durante casi 30 años, en la biblioteca de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la UNLP, para conocer la historia de la biblioteca, su estado actual y sus tesoros bibliográficos, y consultarle su opinión sobre el crecimiento en la cantidad de usuarios.
“Se trata de la primera biblioteca que se crea en la ciudad, en 1887, cinco años después de la fundación de La Plata, convirtiéndose en la Biblioteca provincial. En 1905, cuando se crea la universidad, que en un primer momento es provincial pero después se nacionaliza, pasó a ser la Biblioteca Central de la UNLP”, explicó Fushimi.

En la actualidad, se calcula que la Biblioteca ubicada frente a plaza Rocha tiene más de 650.000 volúmenes, entre ellos los de la Colección Cervantina, "que armó entre 1890 y 1910 un catalán bibliófilo, que vivió en la capital bonaerense y fue el encargado de poner en funcionamiento la biblioteca", señaló la entrevistada, y agregó que el libro más antiguo es del año 1600 aproximadamente.
“Este hombre fue el que realizó la primera edición latinoamericana del Quijote, junto a una comisión de notables, para lo que empezó a adquirir distintas versiones y ediciones del Quijote, en diversos idiomas, ediciones especialmente bibliófilas y antiguas, conformando una colección de más o menos 260 ejemplares”, destacó Fushimi, y añadió que “es una de las colecciones más valiosas que tiene la Biblioteca Pública”, que también posee en su catálogo las bibliotecas personales de distintas personalidades, tales como las de Joaquín V. González, el fundador de la UNLP, Arturo Costa Álvarez y Alejandro Korn, entre otros.
Como se mencionó al principio de esta nota, la cantidad de asistentes a la Biblioteca Central de la UNLP se mantiene en ascenso en tiempos de crecimiento de lo virtual.
Consultada al respecto, Fushimi sostuvo que "las bibliotecas son un espacio muy necesario en sociedad, en la que cada vez hay menos espacios donde se puede asistir simplemente identificándote en el ingreso y sin tener que pagar, para encontrarse con gente o sentarse a leer un libro”.
“Acá, una de las cosas que muchos buscan y encuentran es un espacio tranquilo para estudiar, concentrarse, leer o corregir trabajos. Cuesta, en el tipo de de vida que llevamos, encontrar esos espacios de concentración, silencio y tranquilidad, de poder focalizar en una cosa, pero incluso también es un lugar de socialización donde te podés juntar con compañeros a estudiar o hacer un trabajo práctico, o donde se puede venir a leer el diario”, comentó la entrevistada. “Hay gente que viene todos los días a leer el diario”, afirmó.
“También es el lugar donde podés validar una información, por ahí se piensa que todo se busca en internet pero todavía hay gente que acude a las fuentes bibliográficas y al lugar seguro para validar con enciclopedias, con literatura científica, con conocimiento registrado y validado, y las bibliotecas cumplen esa función”, explicó Fushimi.

“El personal que te atiende en los distintos servicios tienen no solamente el conocimiento de los fondos y de las colecciones que existen en la biblioteca, sino también sabe cómo redirigir esas consultas o dónde buscar para ayudarte a localizar más información o ayudarte a usar determinada fuente de información en internet que que no son una red social”, aseguró la directora de la institución, y agregó que las bibliotecas son “uno de los pocos espacios gratuitos, por un lado, y de acceso público y democrático, por el otro”.
“Cualquiera puede venir acá y va a ser atendido. Me parece que es un atractivo que las bibliotecas mantienen a lo largo del tiempo, más allá de los cambios que existen en la sociedad y la aceleración, que hace que sean espacios donde la gente vuelve, más en momentos como los que estamos viviendo, que son tan vertiginosos”, reflexionó la funcionaria universitaria.
“Muchos de los chicos que estudian en la sala de lectura o viven en pensiones o con sus familias y no tienen una máquina de uso exclusivo, o no tienen un espacio para sentarse a estudiar, pero también hay gente de la calle que viene, agarra un libro y se pone a leer o usa una computadora”, resaltó Fushimi.
“Las bibliotecas tienen eso: son espacios inclusivos y democráticos donde nadie te va a preguntar de dónde venís. O sea, sí pedimos una identificación por una cuestión de seguridad, pero nada más”, valoró la directora.
Sobre la crisis económica que atraviesa la UNLP, debido al ajuste presupuestario que implementa el Gobierno nacional, Fushimi aseguró que la Biblioteca Pública no está ajena a esa situación.
“Por suerte hasta ahora pudimos seguir comprando libros, con mucho apoyo de las autoridades”, resaltó la directora de la institución, y agregó que “la colección es la base de los servicios que luego podés organizar. Si tu colección no crece y no se actualiza, pierde atractivo para para la gente”.
“Lo que estamos haciendo mucho, y hemos tenido bastante flexibilidad con eso, es aprovechar las ferias y los descuentos, por ejemplo en la Feria del Libro. La CONABIP, que está hace muchísimo años y que por suerte todavía existe, tiene un programa en el cual las editoriales se comprometen a hacerte un 50 por ciento de descuento, es importantísimo porque por mitad de precio estás comprando por el doble”, agregó.
“Sí estamos restringidos con el tema del acceso a los recursos de información académica digitales que son pagos y, en general, están gestionados por editoriales que son internacionales, por lo que se paga en dólares, que para una sola institución son imposibles de afrontar”, cerró la funcionaria.
“En estos últimos cuatro años estamos orientados a revitalizar el rol cultural y social de la Biblioteca Pública, un poco también por sus características particulares, es pública y central y tiene un rol social distinto al que tienen las que son puramente universitarias”, indicó Fushimi.
“Estamos apuntando a la compra de producción local, libros de editoriales y autores argentinos y también mucha literatura regional. Además, armamos un sector infantil, para el cual venimos comprando y fortaleciendo la colección”, explicó la funcionaria.
“Pusimos el énfasis en fortalecer las salas Infantil y La Plata, fortalecer la colección, hacer los espacios independientes, ponerlos más cerca de la gente y generar actividades culturales y educativas”, agregó.
“Hacemos el mes de La Plata en noviembre, el mes de las infancias en julio - agosto, con actividades que buscan dar a conocer la biblioteca”, concluyó Fushimi.