jueves 28 de mayo de 2026 - Edición Nº 29.188

Información General | 28 may 2026

Consultor estratégico

Rodrigo Borgia nos cuenta por qué las empresas entrenan a sus vendedores como si fueran deportistas de elite (y por qué improvisar cuesta millones)

Especialistas explican por qué la negociación de alto nivel requiere un entrenamiento táctico y psicológico idéntico al de un atleta de alto rendimiento.


Imaginar a un futbolista profesional saliendo a jugar un partido clave sin haber entrenado la resistencia física o la templanza mental durante la semana resulta absurdo. Sin embargo, en el mundo de los negocios en Argentina, ocurre todos los días: decenas de PYMEs envían a sus equipos comerciales a negociar contratos millonarios frente a compradores corporativos implacables confiando puramente en "el carisma", "el chamuyo" o la improvisación.

Los expertos del sector advierten que la falta de un método de entrenamiento sistemático es la principal causa de la sangría de rentabilidad en el segmento B2B. La venta compleja y la negociación bajo presión ya no son un arte o una habilidad innata; son una disciplina que requiere gimnasio diario.

"El vendedor que vive del carisma está extinto en el mercado corporativo. Hoy, los directores de compras de las grandes empresas están altamente entrenados para detectar la improvisación, presionar y quedarse con tu margen de ganancia. Si tu equipo comercial no entrena la negociación como un deporte de élite, sale a la cancha a ser goleado", señala Rodrigo Borgia, consultor estratégico y mentor comercial de empresas.

 

El "músculo" de la resistencia psicológica

Para los especialistas en la materia, el paralelismo con el deporte de alto rendimiento no es una metáfora, sino una realidad operativa. Un atleta entrena para automatizar movimientos y mantener la cabeza fría bajo situaciones de estrés extremo. En la trinchera comercial, el proceso es idéntico.

Desde la consultora de Borgia —creador del reconocido enfoque “Si te calentás, perdés®”— explican que la negociación es, ante todo, un juego psicológico. Cuando un cliente lanza una objeción agresiva o exige un descuento desmedido, el vendedor no entrenado reacciona desde la emoción (el miedo a perder la venta o el enojo), cediendo el precio de inmediato. El vendedor entrenado, en cambio, tiene el "músculo" desarrollado para absorber el golpe, dominar la presión y aplicar tácticas de contraataque sin pestañear.

 

Auditar el estado físico del equipo

Así como un cuerpo técnico mide el rendimiento, los niveles de grasa y la velocidad de sus jugadores, los directores de las PYMEs necesitan empezar a auditar la gestión de sus equipos de venta con métricas reales y simulación de escenarios ("roleplay" de trinchera).

"No se trata de mandar al equipo a hacer un curso teórico o solemne de dos días y esperar que vuelvan convertidos en tiburones. El verdadero entrenamiento comercial es continuo, práctico y duele, porque te saca de la zona de confort de la pecera", enfatiza Rodrigo Borgia.

En un contexto económico donde defender cada punto del margen de ganancia es vital para la supervivencia de las empresas en Buenos Aires, Rosario y el resto del país, la profesionalización de las fuerzas de venta a través de metodologías rigurosas (como el Método BorgIA) dejó de ser un lujo de las multinacionales para convertirse en una obligación de trinchera para cualquier PYME que quiera seguir compitiendo fuerte.

Más información: https://www.youtube.com/channel/UC6LPbJt1fZNxGHQQ8DTH3zQ

 

Más Noticias

NEWSLETTER

Suscríbase a nuestro boletín de noticias