El juicio oral por el crimen de Ayelén Arredondo, la joven estudiante de Derecho de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) asesinada en abril de 2021, entró en etapa de definiciones.
Durante la jornada de alegatos celebrada ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) V de La Plata, la fiscal de juicio, Viviana Arturi, solicitó la pena de prisión perpetua para Marcelo Alejandro Saleh, el remisero imputado por el femicidio y homicidio de la joven.
Por su parte, la defensa oficial del acusado intentó morigerar la eventual condena solicitando un cambio en la calificación legal del caso, lo que abrió el debate final antes de que los magistrados dicten el veredicto definitivo en los próximos días.
El crimen ocurrió el 10 de abril de 2021, en plena pandemia de Covid-19, en una vivienda ubicada en la calle 75 entre 21 y 22 de Altos de San Lorenzo.
Según la reconstrucción judicial, Saleh trabajaba como remisero y se había ganado la confianza de la familia Arredondo, a quienes realizaba viajes habituales. Ese día, el acusado trasladó a los padres de Ayelén hasta la Unidad Penitenciaria 42 de Florencio Varela, donde visitaban a otro de sus hijos.
Aprovechando que la pareja había dejado pertenencias y las llaves de la propiedad dentro del vehículo, el remisero regresó a la casa con intenciones de robo. Sin embargo, el plan se complicó al ingresar: de forma inesperada, se topó con Ayelén, de 23 años, quien se encontraba sola en el domicilio.
Para la fiscal, no hay dudas de que se trató de un “homicidio criminis causa”, figura que se aplica cuando se mata para consumar otro delito o bien para ocultarlo y garantizar la impunidad. Bajo esta tesis, Saleh asesinó a la joven a golpes para evitar que lo reconociera y lo denunciara. Los resultados de la autopsia avalaron la extrema violencia del ataque, determinando que Ayelén falleció producto de severos traumatismos craneales ocasionados con un elemento contundente.
Durante el debate oral, Marcelo Alejandro Saleh confesó haber entrado a robar y admitió el ataque, aunque intentó justificarlo bajo la figura de un forcejeo imprevisto. "Comencé a barretear para todos lados", declaró ante el tribunal, agregando que tras el hecho pensó que la víctima "estaba desmayada", desvinculándose de la intención explícita de matar.
Al respecto, el defensor oficial Juan Manuel Fernández rechazó la calificación de la fiscalía y solicitó que el caso sea encuadrado como “homicidio en ocasión de robo”. Esta figura legal contempla una escala penal significativamente menor e impide la aplicación de la prisión perpetua, argumentando que la muerte se produjo como un desenlace accidental o derivado del propio asalto y no como un acto planificado para silenciar a la víctima.
La detención del remisero se produjo el mismo día del crimen gracias al accionar de los vecinos. Tras cometer el homicidio, Saleh intentó huir ensangrentado de la vivienda, pero fue perseguido e interceptado en la esquina de 24 y 75 por un testigo hasta que arribaron los efectivos policiales. Al momento de la requisa, el sospechoso llevaba una mochila con dinero, precintos y guantes, mientras que en el interior de su automóvil (un Volkswagen Polo) se secuestró la barreta de hierro utilizada en el ataque.
A lo largo del juicio, los padres de la joven brindaron desgarradores testimonios y exigieron la pena máxima. El padre de Ayelén recordó con indignación que conocía al acusado desde hacía años y que este sabía perfectamente quiénes integraban el hogar.
"Quiero que vaya una perpetua esta lacra", manifestó el hombre durante las audiencias, reflejando el dolor de una comunidad universitaria y vecinal que quedó profundamente conmocionada. Ayelén no solo cursaba sus estudios avanzados de abogacía, sino que además se desempeñaba como ayudante en la Cátedra de Derecho Romano de la UNLP.
Con los alegatos concluidos, los jueces del TOC V de La Plata iniciaron el período de deliberación. El veredicto final dictaminará si Saleh recibe la pena máxima por haber matado para encubrir su robo o si los magistrados dan lugar al planteo de la defensa.