Por: Nicolás Camargo Lescano
Para los amantes de los dinosaurios o fanáticos de clásicos como la saga de Jurassic Park, seguramente la palabra “raptor” traiga a la mente la figura del Velociraptor, esa figura de cazador letal que popularizó Hollywood. Una imagen, eso sí, más propia de fósiles del Norte. Ahora, un equipo de paleontología de Argentina y Japón descubrió en Santa Cruz una nueva especie de 70 millones de años de antigüedad, llamada Kank australis. El hallazgo aporta pistas sobre la diversidad de estos dinosaurios raptores del hemisferio sur.
Si bien ya se habían encontrado otros raptores en esta región del mundo, el descubrimiento de Kank australis, en sedimentos de la Formación Chorrillo, cerca de la localidad de El Calafate, da cuenta de una diversidad de formas y tamaños de los raptores todavía poco conocida.
“El descubrimiento de Kank australis nos muestra que este grupo estaba bien distribuido en Sudamérica durante el Cretácico Superior, justo antes de la caída del meteorito hace 66 millones de años- explica a la Agencia CTyS-UNLaM Matías Motta, doctor en Ciencias Naturales y primer autor del trabajo-. Este hallazgo llena un vacío geográfico muy importante. También nos ayuda a entender cómo se distribuían estos animales en el sur de Sudamérica y su conexión con parientes hallados en la Antártida”.
Los fósiles hallados del Kank australis, que en vida tenía unos dos metros de largo, consisten en restos fragmentarios, incluidos vértebras, dientes y huesos del pie. El material, de todas formas, presenta características únicas que permitieron identificarlo como una nueva especie.
Cuentan los expertos que Kank australis pertenece a un grupo de dinosaurios cercanos al origen de las aves, llamados unenlágidos, exclusivos del hemisferio sur. “Es un grupo de raptores hallados en Argentina, la Antártida, África y Australia, que se distinguen por su forma corporal. Tenían el hocico muy alargado y más de 20 dientes en sus quijadas”, explica Motta.
El paleontólogo agrega que este raptor patagónico tenía dientes cónicos, con pequeñas estrías a sus lados. Es decir, distintos de los dientes de estilo “cuchillo” de los raptores del norte. “Además, algunos unenlágidos poseían brazos muy largos que nos hacen pensar que tenían alas como las aves”, remarca.
¿Cómo era Kank australis y de qué se alimentaba? La comparación de los restos hallados con esqueletos de aves actuales permitió hipotetizar a los paleontólogos que este animal tendría hábitos similares a garzas y cigüeñas. Se trata de una hipótesis que viene ganando fuerza entre los especialistas. Además, contrasta con la representación tradicional de los raptores como depredadores ágiles y veloces.
“Los dientes numerosos y con estrías del Kank habrían sido útiles para la captura de peces. Y la anatomía de las vértebras del cuello nos muestra que tendría una flexibilidad notable para el grupo- describe Motta sobre la nueva especie-. Tenía estructuras particulares que recuerdan a las presentes en animales de cuello largo y pescadores, como las garzas y cigüeñas”.
A futuro, sin embargo, serán necesarios análisis específicos, como los de isótopos de los dientes, para conocer y confirmar la dieta de este animal.
En la época en la que vivió el Kank¸ el paisaje de Santa Cruz era muy distinto a la actualidad. La cordillera de los Andes no existía y el ambiente estaba desbordado de vida, dominado por ríos, lagunas y abundante vegetación. En ese momento del tiempo (y en ese punto del planeta) había más especies.
"En el mismo sitio de donde proceden los restos del Kank se encontraron fósiles de peces, ranas, tortugas, serpientes y mamíferos. También otros dinosaurios, como el enorme carnívoro Maip macrothorax y el dinosaurio de cuello largo Nullotitan glaciaris", detalla Motta.
“Kank” hace alusión al “ñandú anciano”, que según la mitología Aonikenk dejó su huella en el cielo y formó la constelación Choiols, conocida comúnmente como Cruz del Sur, mientras que “australis” significa “del sur” en latín, en referencia al lugar donde fue descubierto.
“Patagonia es un lugar cargado de historias y con un fuerte impacto emocional para el equipo, ya que pasamos mucho tiempo excavando fósiles rodeados de paisajes alucinantes- narra Motta-. En los campamentos alejados de las ciudades es donde, por ejemplo, volvemos a admirar el cielo nocturno con la Vía Láctea y los millones de estrellas. Nos pareció oportuno entonces nombrar a este dinosaurio en honor a Kank, el nombre de un gran ñandú que, según la mitología tehuelche, dejó su huella en el cielo formando la constelación Choiols, conocida por nosotros como Cruz del Sur. El sur como rumbo. Como memoria de quienes somos y de dónde venimos”.
(Los avances sobre el conocimiento del sitio son fruto de expediciones llevadas adelante desde 2018 por equipos de investigadores, becarios y técnicos del CONICET de la Fundación Félix de Azara, el Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” y en conjunto con investigadores del Museo Nacional de Ciencia y Naturaleza de Tsukuba, Japón. El artículo fue publicado en la revista Journal of Vertebrate Paleontology y difundido también por la Agencia CTyS-UNLaM).