Por: Agustina Lima
El Río de la Plata no es solo la vía navegable más importante de Sudamérica o la fuente de agua dulce de millones de personas. Este gigante fluvial posee también una oportunidad energética que Argentina podría aprovechar como una energía limpia. Entonces, ¿por qué el país aún no tiene aerogeneradores de medio y gran porte en los márgenes de la costa bonaerense de este río?
Esto mismo se cuestionó Pablo Provenzano, docente del Departamento de Ingeniería e Investigaciones Tecnológicas de la Universidad Nacional de La Matanza (DIIT-UNLaM) y director de una línea de investigación dedicada, desde hace varios años, a evaluar el recurso eólico sobre el área del Río de la Plata en Argentina.
Según indicó Provenzano, los principales resultados del estudio son positivos. “Los valores de velocidad promedio son similares, en las estaciones de mayor actividad del viento, a los propios de algunas zonas geográficas de España con mayor recurso eólico. Hablamos de este país europeo, que se encuentra actualmente en el puesto 6° del ranking de potencia eólica instalada en el mundo”, manifestó el especialista, en diálogo con la Agencia CTyS-UNLaM.
Asimismo, el proyecto tiene una dimensión ambiental concreta. Una granja eólica off shore de 20 MW de potencia podría evitar el equivalente, según indican los expertos, a la emisión de casi 18 mil autos con un consumo promedio de dos mil litros de nafta al año.
La geografía, explicó el especialista, juega a favor: el Río de la Plata tiene una desembocadura de más de 200 kilómetros de ancho, única en el mundo, Además, posee un lecho de profundidad relativamente baja que genera un régimen de olas reducido respecto a mar abierto, funcionando como una planicie natural por donde los vientos oceánicos emitidos desde el anticiclón del Atlántico Sur ingresan, prácticamente, sin obstáculos.
El equipo trabajó con registros del Servicio Meteorológico Nacional en un período de once años consecutivos. A su vez, aplicaron herramientas estadísticas y matemáticas para describir velocidades predominantes, frecuencias, direcciones y períodos de calma en distintos planos de altura.
Sin embargo, en el territorio que estudian, no existe aún ningún parque eólico instalado. “La excepción que asoma es el proyecto La Escondida, aprobado en 2024 para incorporarse al Mercado Eléctrico Mayorista con 158 MW de potencia instalada en el Partido de Punta Indio, sobre la ribera bonaerense. Esta iniciativa podría actuar como disparador de iniciativas similares en esta región fluvial”, aseveró Provenzano.
El contexto internacional le da urgencia a este tipo de iniciativas. La COP30, celebrada en Belém, Brasil, en noviembre de 2025, finalizó con un panorama preocupante: las emisiones de gases de efecto invernadero se incrementaron en los últimos dos años y se registraron temperaturas globales récord
En ese marco, Provenzano señala que Argentina presentó en 2025, su Tercera Contribución Determinada a Nivel Nacional (3° CDN). Allí, el país se comprometió a la reducción de 375 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente hacia 2035. También destaca que organismos científicos que rastrean la acción climática de los gobiernos y la comparan con los objetivos primordiales del Acuerdo de París en términos de mantener por debajo de los 2°C el aumento de la temperatura promedio global están calificando actualmente a la Argentina, en el renglón de políticas y medidas adoptadas en comparación con las trayectorias modeladas, como "críticamente insuficiente”.
“Estos datos impactan en los esfuerzos a realizar frente al desafío climático desde nuestro país, lo cual compete esencialmente a cada gobierno como actor principal y también a las empresas, instituciones públicas y privadas, comunidad, familias y a cada uno de nosotros como integrantes de la Nación”, apuntó el investigador.
Parte del equipo de trabajo está compuesto también por becarios de la Universidad Nacional de La Matanza. Es el caso de Florencia Luchetti, estudiante de Ingeniería Civil en la UNLaM, quien describió la experiencia como enriquecedora y formativa.
“A lo largo del proyecto no solo profundicé en un área específica de conocimiento, sino que también incorporé herramientas metodológicas fundamentales para la investigación científica” describió la estudiante.
Luchetti destacó que el valor de que la investigación en espacios universitarios no responda a intereses privados sino a problemas reales de la sociedad: "La universidad pública cumple un rol clave en la formación de investigadores fomentando el pensamiento crítico. Garantiza el acceso abierto a la producción científica para el desarrollo de todo un país”, concluyó la becaria.