Como parte de las acciones de DYNALIFE, una iniciativa internacional denominada financiada por la Cooperación Europea en Ciencia y Tecnología, en marzo de este año un equipo de investigación realizó dos campañas para relevar la Puna y la Cordilera de los Andes y recolectar muestras de agua y sedimentos de cada lugar, con el objetivo de analizarlos y encontrar pequeñas moléculas que habrían dado origen a la vida.
La estrategia consiste en recolectar muestras de ambientes extremos para rastrear, mediante técnicas de secuenciación masiva y análisis bioinformáticos de avanzada de entidades de replicación mínima, es decir pequeñas moléculas de ARN. Como se busca comprender lo que ocurrió en etapas prebióticas, es decir previas al origen de la vida, la única posibilidad es indagar en entornos cuyas condiciones fisicoquímicas actuales simulen los escenarios de la Tierra primitiva.
Entre los responsables del trabajo se encuentra la investigadora del CONICET María Sofía Urbieta, quien junto a sus colegas ya estudia las muestras obtenidas en su laboratorio del Centro de Investigación y Desarrollo en Fermentaciones Industriales (CINDEFI, CONICET-UNLP).
“Las campañas se centraron en la Puna de Catamarca, con alturas de entre 3.000 y 4.500 metros sobre el nivel del mar y lagunas de alto contenido salino y gran concentración de arsénico; y en la zona del volcán Copahue, en Neuquén, que se encuentra en actividad y presenta una geoquímica rica en hierro y especies sulfatadas, con pozos o piletas geotermales y un sistema continuo como el Río Agrio, naturalmente ácido. Se piensa que algo así fue el caldo de cultivo, la química prebiótica de esas entidades moleculares”, comentó la experta.
“Lo que estamos buscando es la mínima expresión de una molécula de ácido ribonucleico (ARN) que tiene la capacidad de replicarse y que, por su notable estabilidad estructural, se cree, habría dado origen a las primeras formas de vida en el planeta. Estas estructuras, conocidas genéricamente como small RNAs, o ARN pequeños, se han encontrado en muchos lugares y nichos biológicos. El objetivo de la campaña es buscarlas en ambientes multiextremos de la Argentina. Hasta el momento, existe un único reporte a nivel mundial sobre su presencia en ambientes termales”, explicó la científica.
“Cabe destacar que esos ambientes extremos no son inhabitables, por el contrario, albergan una rica, compleja y activa biodiversidad microbiana”, agrego la profesional, quien pertenece a uno de los grupos de investigación que estudia sistemáticamente la zona desde hace años.
“Estos estudios sobre la biodiversidad de extremófilos –organismos capaces de vivir en ambientes extremos– y la caracterización geológica de los sitios de muestreo son muy importantes para el avance científico nacional porque, además de ser claves para buscar respuestas al interrogante sobre el origen de la vida, tienen aplicaciones concretas en áreas como la biotecnología, la biominería, las ciencias medioambientales o la medicina”, apuntó la investigadora.
En el marco de esta colaboración científica internacional, el procesamiento biológico, el aislamiento y la extracción del material genético de las muestras están siendo realizados localmente en las instalaciones del CINDEFI. Una vez obtenido el material de alta calidad, se procederá a su secuenciación.
El posterior análisis bioinformático será liderado conjuntamente por el grupo de investigación del centro platense y el equipo encabezado por Marcos de la Peña, investigador del Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas de Valencia, España, y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de ese país.
Fuente: CONICET La Plata