Matías Rebagliati nació y se formó en La Plata. Vecino de Gonnet, cuando termine el Mundial se va a sumar al Club Deportivo Leganés de España, una tradicional y reconocida institución deportiva fundada en 1928.
"Comencé jugando al rugby en Los Tilos a las 6 años. Y de ahí, con un amigo del colegio que estaba jugando en un club de barrio de acá, Ateneo Popular. Me quise sumar porque lo que me gustaba realmente era el fútbol. Así que me fui a probar a 'Ateneo'. Tenía casi siete años. Pero no podía jugar porque no era época de fichaje. Entonces me terminé yendo, y después me di cuenta de que tenía un club a tres cuadras de mi casa que se llama "Beto Ábalos", ubicado en 507 entre 5 y 6, así que me fui a sumar a ese equipo", contó en una entrevista que brindó a Info Blanco Sobre Negro este domingo.
Y continuó: "Ahí hice gran parte de los años infantiles, hasta que empecé a jugar en cancha de 11 jugadores, el primer año fue en 2017. Y a su vez, en ese momento hice un año en el club Estudiantes de La Plata, pero en simultáneo con el club Beto Ábalos. Competía en cancha de siete jugadores, pero en cancha de once lo hacía para Estudiantes, a los once años de edad".
"A Estudiantes me llevó el técnico Marcelo Súrzolo, porque jugué bajo su dirección en la selección de la Liga Independiente de Fútbol Infantil Platense Amateur (LIFIPA), que es una de las ligas de cancha de siete. Él estaba de DT en una selección que se formó con los mejores de ese campeonato, y cuando terminó el torneo, por el que fuimos a jugar a Chile, me llevó al Pincha", añadió
Luego, recordó el entrevistado, las cosas se complicaron: "En Estudiantes es que me ponían en una posición en la que yo no era muy bueno, la verdad, no me encontraba a pleno jugando así. Yo era más volante delantero y me ponían de lateral por izquierda, porque soy zurdo. Me siento más cómodo jugando más arriba, de cualquier lado, pero más arriba. Digamos, cuarto volante por izquierda, posición de ocho pero invertida, o delantero también. Así que estuve ese año en ese club, y aunque creo que me había ido normal, no bien, pero normal, a fin de año me dejaron libre. Al ser tan chico tuve medio un bajón, pero supe levantar, obviamente, y volví a Beto Ábalos en cancha de once. Estuve dos años más, hasta que no me encontraba con el grupo ni con los técnicos. Entonces dcidí irme a la Agrupación Deportiva Infantil Platense, conocida por sus siglas, ADIP, en cancha de once, pero llegó la pandemia. O sea, arranqué en ADIP y se frenó todo el fútbol hasta que tuve que dejar de entrenar".
En el año 2024 fue convocado para jugar profesionalmente en el Club Defensores de Cambaceres, donde llegó a competir en Primera. Debutó contra El Porvenir luego de transitar por la reserva de esa entidad de la ciudad de Ensenada.
Tras su paso por Cambaceres llegó este año, el mejor en términos deportivos para el joven volante surgido de la liga platense.
En la charla con este medio contó que "al arrancar el verano tenía que hacer pretemporada con la reserva", pero que se veía "muy estancado, porque allí buscan jugadores con mucho físico".
"Mi juego y mis virtudes van por otro lado. Entonces, buscando otras opciones , encontré una agencia que había representado a jugadores, le mandé mi video y a los días me contestaron diciendo que el Leganés de Epaña estaba interesado en probarme. Tiene convenio con varios clubes y funciona distinto que los de Argentina, porque el equipo B, el C y el D permiten un máximo de 23 años de edad. Tienen cuatro divisiones: la primera, la reserva, el C y el D. Yo comenzaría integrando el equipo internacional", agregó.
También contó que un día domingo llegó a Madrid, donde tiene sede el Leganés. "Me recibió un directivo del club en el aeropuerto y me llevó a una residencia que tiene la institución en la que viven otros jugadores que se incorporan. La prueba era de dos semanas, de quince días exactamente. La primera semana entrené con el D; y la verdad me fue muy bien, me pude mostrar mucho".
"A la segunda semana me subieron a entrenar con el C; y me fue bien, no tanto como en la primera semana, pero me fue bien. Al terminar las pruebas me dijeron que sí, que me querían para la temporada que viene. Tengo que volver para allá, para Madrid, y estar hasta el 21 de diciembre. Me dijeron que si la peleo, puedo conseguir el contrato profesional", continuó.
También este medio le preguntó cómo se enteró de que cuando termine el Mundial 2026 lo estarán esperando que regrese a Madrid para sumarse al Leganés. Matías contó que antes de que lo llamaran para confirmárselo "estaba muy ansioso". Y añadió: "La verdad es que no me esperaba una respuesta negativa porque yo sentí que había hecho las cosas muy bien, pero bueno, es fútbol. Al tener la respuesta positiva no esperaba tanta alegría. Es un sueño, no solo mío, sino de montones de futbolistas. Entrás ahí y te sentís un jugador de un club español, es distinto. Es muy gratificante la sensación de decir: 'Esto es por lo que tanto luché'. Ahí, en esa entidad, todo lo que uno necesita lo tiene a su alcance, como en cualquier equipo del primer mundo".
Por otra parte, al comparar al Leganés con equipos de Argentina, el entrevistado dijo que le encuentra "una similitud con San Lorenzo y con Racing, por las dos cosas: por la composición social y por el tamaño del club".
"El Real Madrid es más de los sectores del centro de la ciudad, más parecido a River Plate; y el Leganés tiene un entorno urbano, por eso es un poco más popular", según Matías.
Pero en estos días no todo es descanso para el pibe surgido de la liga platense. "Ya arranqué otra vez a entrenar y a seguir la dieta que me dio el club para llegar mejor, y alimentarme bien. Voy a meter entrenamiento a la mañana y a la tarde para llegar mejor que antes", contó mientras miraba la goleada de Alemania contra Curazao en un bar del centro de la capital bonaerense.
También compartió con este medio otros detalles sobre su paso reciente en el club español: "Me crucé a un argentino cordobés que estaba jugando en Estudiantes de Río Cuarto, en cuarta división. Ahora le dicen que lo quiere probar el Real Murcia, pero no sé qué va a hacer. Sigue en su ciudad para no perder ritmo. Los otros chicos que jugaban conmigo eran de Estados Unidos, Egipto, Suecia y de otros países. Fue muy raro, porque llegué a España y me tuve que poner a hablar en inglés. No sé si manejo un buen inglés, pero entiendo y me entendían, que era lo importante".
"Muchos de ellos a mí y al otro pibe de Córdoba nos tenían respeto . Nos preguntaban siempre cómo nos iba en la prueba y hacían el típico chiste de que no teníamos plata, porque así se habla de Argentina. Pero había admiración por el fútbol argentino", aseguró.
Sobre sus características técnicas y el rol que desempeñó en los equipos en los que le tocó jugar, Rebagliatti mencionó: "Mucho tiempo pateé tiros libres. Y los penales nadie me los saca. Tengo una forma extraña de pegarle: apoyo la pelota, me voy recto para atrás y después me voy deslizando para mi zurda, bien de costado a la pelota, y termino pegándole al arco abriendo el pie. Siempre busco arriba, no importa, pero arriba."
"Yo no sé si los zurdos somos distintos, pero sí es verdad que todo zurdo se distingue en la cancha, ya sea por un toquecito que tiene de más, un pase o una pegada. Suelen tener más técnica, por lo menos según mi propia experiencia", concluyó.
