miércoles 24 de junio de 2026 - Edición Nº 29.188

Información General | 24 jun 2026

Gran hallazgo

Descubrieron restos de uno de los grandes reptiles que habitaron los mares de Argentina

"El animal habría alcanzado unos 4 metros de longitud total”, detalló a la Agencia CTyS-UNLaM el doctor José O’Gorman, investigador del CONICET.


Por: Nicolás Camargo Lescano

En plena fiebre del Mundial 2026, la analogía vale la pena. Porque los paleontólogos también buscan esas “figuritas” (o piezas fósiles) que les permitan entender cómo era el mundo de hace millones de años y completar esa suerte de “álbum prehistórico”. Ahora, investigadores del CONICET pudieron describir, a partir de un hallazgo en Chubut, el cráneo más completo de Kawanectes lafquenianus, un peculiar reptil marino de hace 66 millones de años.

“Esta especie perteneciente a los plesiosaurios, el Kawanectes lafquenianus, ya había sido registrado en la Formación La Colonia, en Chubut. Lo que hace excepcional a este hallazgo es que, por primera vez, se halló el cráneo casi completo de esta especie. El cráneo preservado mide unos 225 milímetros de largo y el animal habría alcanzado unos 4 metros de longitud total”, detalla a la Agencia CTyS-UNLaM el doctor José O’Gorman, investigador del CONICET.

Según explica O’Gorman, uno de los desafíos en vertebrados -y de ahí la importancia del hallazgo- es que el cráneo tiene prácticamente la mitad de la información para los análisis filogenéticos. “La distribución es muy asimétrica, porque el cráneo, que es en proporción muy chico, nos da muchísima información, como la capacidad encefálica, la alimentación y un largo etcétera. El resto del cuerpo, mucho más grande, tiene la otra mitad”, plantea el científico, líder de la expedición que llevó a cabo el hallazgo en 2024.

El espécimen fue descubierto durante una salida de campo organizada por el Museo Paleontológico Egidio Feruglio (MPEF) de Trelew, Chubut, institución que también lo conserva en su colección. La campaña fue financiada por la National Geographic Society.

Radiografía de un habitante de los mares prehistóricos

Los plesiosaurios, como el caso Kawanectes, eran reptiles, pero no dinosaurios. Nadaban con cuatro grandes aletas y podían tener cuellos extraordinariamente largos. Se extinguieron hace 66 millones de años, junto a los dinosaurios no avianos, en la extinción masiva de fines del Mesozoico.

“Por lo que se sabe actualmente, eran de sangre caliente y vivíparos, porque hay registro de plesiosaurios embarazados. Sospechamos que había dimorfismo sexual, es decir, había diferencias marcadas en cuanto si el ejemplar era macho o hembra- describe O’Gorman-. En cuanto al Kawanectes en particular, era más pequeño si lo comparamos a otros plesiosaurios. Dado el contexto geográfico donde vivía (estuarios y mares restringidos), el tamaño debía suponer una ventaja, para no quedar ni atrapado ni varado en ningún lugar”.

Un punto de origen

Cuentan los investigadores que la importancia de este hallazgo es que permite ofrecer más certezas sobre el origen de este grupo de animales. Es decir, responder las preguntas de dónde surgieron, cómo se dispersaron, qué rutas siguieron.

Estudios previos apuntaban a que la familia Elasmosauridae en su conjunto habría tenido su origen en el Mar Interior Occidental, el antiguo mar interior que dividía Norteamérica de norte a sur durante el Cretácico. Desde allí, distintos linajes se dispersaron hacia otras regiones del planeta.

Pero el grupo al que pertenece Kawanectes, los Weddellonectia, habría surgido en el sur de Sudamérica. “En el caso de esta especie, era una hipótesis propuesta, pero con la mitad de los datos faltantes. Ahora, con este hallazgo, pudimos llevar a cabo lo que se llama análisis paleobiogeográfico. Se trata de una herramienta que nos permite entender dónde apareció cada uno de los grupos tanto en tiempo como en espacio mediante modelización matemática”, relata O’Gorman.

El clado de este plesiosaurio está relacionado con especies halladas en la Antártida y Nueva Zelanda. De esta forma, el hallazgo convierte a la Patagonia en una pieza clave para entender la historia evolutiva y biogeográfica de los grandes reptiles marinos del final de la Era Mesozoica.

La “falla” que fue acierto

El hallazgo reciente del cráneo es una historia en sí misma. Porque fueron estudiantes del grupo en plena campaña los que encontraron los primeros fósiles, del lado de la cola del animal. “Ese proceso nos llevó unos 12 o 13 días, con un esfuerzo enorme. Pero, al llegar a la zona del cráneo, el animal se ‘cortaba’”, recuerda el paleontólogo.

Pero, al hacer los bochones para recuperar los restos, uno de los estudiantes encontró una vértebra cervical del cuello. A esa le siguieron varias más, pero un metro por encima del anterior hallazgo. ¿Qué había pasado? “Un metro, si hablamos estratigráficamente, es un montón. Lo que pasó es que había una falla, una fractura en las rocas, que había, de alguna forma, ‘decapitado’ al animal como con una guillotina. Así, pudimos seguir excavando hasta encontrar estos restos prácticamente completos del cráneo”.

Fuente: Agencia https://www.ctys.com.ar/

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