Un informe del Observatorio de Movilidad del Gran La Plata, dependiente del IIPAC (FAU-UNLP/CONICET), encendió las alarmas sobre los mecanismos de desplazamiento en la región, y la situación dle transporte público.
A través de datos provisorios de la Encuesta de Movilidad 2026, el estudio expone una realidad marcada por la creciente dependencia del vehículo particular, el deterioro del transporte público y profundas disparidades que afectan de manera desigual a los distintos barrios y géneros.
El relevamiento se inscribe en una serie histórica iniciada en 1987 y busca comprender cómo las dificultades en el traslado cotidiano transforman la vida de los habitantes de La Plata, Berisso y Ensenada.
El dato más contundente del informe es la tasa de motorización, que alcanza un promedio de casi 300 vehículos cada 1.000 habitantes. Esa cifra se traduce en una predominancia del automóvil, que concentra el 39,8% de los viajes principales, y deja al colectivo en un segundo lugar con el 29,5%, seguido por la caminata con el 12%, la bicicleta con el 6,7% y el tren con apenas el 3,3%.
La distribución de esta movilidad es, sin embargo, profundamente desigual. Mientras que en zonas como José Hernández y Parque Sicardi el uso del auto es el doble que en el sur platense o en Berisso, el 77% de quienes eligen el coche se dirigen diariamente al centro de La Plata, aprovechando en más de la mitad de los casos (57,1%) el estacionamiento gratuito en la vía pública.
A ello se suma un fenómeno creciente: el aumento de las motocicletas, especialmente en barrios donde el servicio de colectivos es más cuestionado. En puntos como Altos de San Lorenzo se registran 71 motos cada 1.000 habitantes, un medio de transporte mayoritariamente masculino (62%) que, paradójicamente, es blanco de las críticas de la mayoría de los usuarios por su comportamiento en el tránsito.
El transporte público, columna vertebral de la movilidad urbana, atraviesa una crisis de confiabilidad. Casi el 60% de los usuarios habituales de colectivos ha reducido su uso debido a los recientes aumentos tarifarios. La precariedad del servicio es evidente: el 86,3% de los pasajeros viaja parado en hora pico y el 63,6% califica negativamente las frecuencias.
Ante esa situación, el usuario se vuelca a las plataformas digitales como Uber, Cabify o Didi, que ya superan ampliamente al taxi tradicional y al remis, que son elegidas porque el transporte público no garantiza ni el horario ni el recorrido necesario.
La brecha de género también se hace presente en este diagnóstico. Las mujeres realizan diariamente más viajes que los hombres y exhiben una dependencia significativamente mayor del transporte público. En localidades como Melchor Romero, el colectivo es el medio principal para el 81,1% de las mujeres encuestadas. Por el contrario, en el Casco Urbano, la mayor densidad de opciones permite que la caminata y la bicicleta alcancen una participación más relevante, del 24,5% y el 10% respectivamente.
Frente a este escenario, los usuarios no reclaman servicios de lujo, sino previsibilidad. Las demandas se centran en frecuencias constantes, menor hacinamiento, tarifas claras por secciones y la implementación de una aplicación unificada que centralice la información de todas las empresas.
En definitiva, los vecinos exigen un sistema que les permita planificar sus trayectos con la certeza de saber cuándo pasará el vehículo, si habrá lugar para subir y cuál será el costo del viaje.
El estudio concluye que el desafío regional es fortalecer un sistema integrado y multimodal. Los resultados sugieren la necesidad urgente de políticas que prioricen y fiscalicen el transporte público, desalienten el uso excesivo del automóvil particular y mejoren las condiciones para ciclistas y peatones.
El relevamiento continúa vigente para los vecinos de Ensenada, Berisso y las localidades periféricas de La Plata, quienes pueden aportar su experiencia a través del formulario digital disponible en https://forms.gle/cRpMbKn17GR6GMPfA.