El Sindicato Único de Fleteros de la República Argentina (SIUNFLETRA), que representa a los propietarios de vehículos de cargas que prestan el servicio de fletes en las ramas puerto, cereales, fertilizantes, correo y cargas generales, inició este lunes una protesta pacífica frente a la planta de silos de Cargill en la localidad de Arribeños, partido de General Arenales.
El gremio reclama la reincorporación de los 29 transportistas fleteros que fueron desvinculados por la compañía en noviembre pasado.
Según detallaron desde el sindicato que conduce Mario Pereyra, el conflicto comenzó luego de que los 29 fleteros denunciaran a Sergio “Tano” Larovere, dador de cargas local y tesorero de la CATAC, por el cobro indebido de comisiones en negro.
Ante la falta de respuestas de la compañía Cargill y del Municipio, el sindicato realizó en mayo pasado una medida gremial frente a la planta de la multinacional, que terminó con la intervención del Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires, de la que participaron representantes de Fleteros y de Cargill.

Desde el Sindicato también denunciaron que mientras los 29 transportistas fleteros están sin trabajo las cargas de cereales de Arribeños están siendo transportadas por vehículos de cargas de otras jurisdicciones que no tributan en el lugar y, además, lo hacen a una tarifa por debajo de los costos operativos.
“La situación es trágica. Mientras nosotros, que vivimos acá, estamos sin trabajo otros transportistas aprovechan la oportunidad y se quedan con nuestras fuentes laborales”, detalló uno de los afectados.
En un comunicado dado a conocer este lunes, desde Fleteros afirmaron que la protesta es pacífica y que cuenta con el apoyo de familiares de los damnificados, vecinos y comerciantes zonales, al tiempo que aclararon que mantuvieron reuniones con la intendenta local Erica Revilla y con funcionarios municipales para encontrar una solución a la problemática.
“Entendemos que la defensa del trabajo local es una responsabilidad que nos convoca a todos: trabajadores, sindicatos, empresas y representantes políticos”, explicaron desde el gremio, y advirtieron sobre la profundización de las medidas gremiales.
Por último, consideraron que Cargill debe tener en cuenta su Responsabilidad Social Empresarial, situación que obliga a la compañía a preservar las fuentes de trabajo locales, el arraigo, la dinamización de la economía de la localidad y la buena relación con todos los actores comunitarios.