martes 21 de julio de 2026 - Edición Nº 29.188

Información General | 21 jul 2026

Crisis económica

Crece el endeudamiento de choferes de plataformas: "Terminan pagando para trabajar"

“La mayoría de los conductores vive al día. No hay margen para separar una parte y cubrir los gastos futuros del auto", señaló Pablo León, de ACCAURA.


La Asociación Civil Conductores de Aplicaciones Unidos de la República Argentina (ACCAURA), presidida por Pablo León, alertó que el endeudamiento se convirtió en una de las caras más graves de la precarización en la economía de plataformas: trabajadores que viven al día, no logran acceder al crédito bancario y terminan financiando con préstamos de alto costo las reparaciones de las herramientas que necesitan para poder seguir trabajando.

Desde la organización remarcaron que la situación afecta tanto a los choferes de aplicaciones de pasajeros como a los repartidores.

En ambos casos aparece una misma matriz: el trabajador asume el riesgo empresario, paga el mantenimiento, pone el vehículo, absorbe la caída de ingresos y, cuando aparece una rotura o un gasto imprevisto, debe endeudarse para no quedar fuera de la actividad.

“La mayoría de los conductores vive al día. Lo que recauda lo usa para subsistir. No hay margen para separar una parte y cubrir los gastos futuros del auto. Cuando aparece una reparación, muchos no tienen otra salida que pedir prestado”, señaló León.

Según la entidad, la precarización laboral deja a gran parte de los choferes fuera del sistema bancario tradicional. Sin acceso a créditos razonables, muchos recurren a familiares, prestamistas particulares, casas de préstamos, billeteras virtuales o plataformas de crédito de consumo.

En los grupos de WhatsApp de conductores, explican, la consulta “¿quién da préstamo?” se volvió una postal repetida de la crisis del sector.

ACCAURA advirtió que, de acuerdo con testimonios relevados entre trabajadores, las tasas a las que acceden en esos circuitos pueden ubicarse entre el 400% y el 700% anual.

"Son tasas terriblemente altas. El trabajador no pide plata para invertir o crecer: pide plata para arreglar el auto y poder volver a salir a trabajar”, agregó León.

En el caso de los repartidores, la situación tiene otra particularidad. La herramienta de trabajo suele ser una moto o una bicicleta, y el perfil laboral tiene una presencia mayor de jóvenes y estudiantes.

Pero la precariedad de fondo se repite: ingresos variables, gastos propios, mantenimiento permanente y necesidad de endeudarse para sostener la actividad.

Para ACCAURA, el cuadro se agrava cuando el financiamiento es ofrecido por la propia plataforma o empresa que organiza el trabajo. Allí, según denuncian, el acceso al préstamo puede quedar atado al puntaje, la cantidad de horas conectado, la aceptación de viajes más largos o más baratos y la disponibilidad del trabajador para tomar más pedidos.

“En delivery aparece una dependencia todavía más fuerte: la misma empresa que te asigna el trabajo también puede terminar financiando tu deuda. El trabajador queda atrapado entre el algoritmo que le da pedidos y el crédito que necesita pagar”, sostuvo León.

La asociación comparó esa dinámica con viejas formas de dependencia laboral en las que el trabajador quedaba atado al mismo esquema que le daba el ingreso y le cobraba la deuda. “Es una versión digital de un mecanismo muy antiguo: trabajar para pagarle a quien te mantiene endeudado”, plantearon desde ACCAURA.

 

“Terminan pagando para trabajar”

Para la entidad, el endeudamiento muestra el costado oculto del modelo de plataformas: el trabajador no solo aporta su tiempo, su cuerpo y su vehículo, sino que también carga con el desgaste de la herramienta, los arreglos, el combustible, el seguro, la amortización y los intereses de préstamos tomados para poder seguir conectado.

“Se genera un círculo vicioso que va hacia la perdición: terminan pagando para trabajar. Salen a la calle para subsistir, pero al mismo tiempo revientan su auto, su moto o su bicicleta, que son su capital de trabajo. A mediano y largo plazo muchos están trabajando a pérdida y no lo ven hasta que se quedan sin herramienta y endeudados”, afirmó Pablo León.

Por último, ACCAURA sostuvo que el problema no puede analizarse como una suma de casos individuales, sino como una consecuencia directa de un modelo que externaliza el riesgo empresario y profundiza la precariedad laboral bajo discursos de autonomía, colaboración o emprendedurismo.

“Nos dicen socios, colaboradores o empresarios del volante, pero todas las variables las define un algoritmo. El algoritmo decide tarifas, premios, castigos, bloqueos, asignación de viajes y condiciones. Si además el trabajador tiene que endeudarse para reparar su herramienta, queda claro que no hay libertad real: hay precarización y dependencia”, concluyó León.

En ese marco, la organización volvió a reclamar una regulación integral de la actividad, con reconocimiento laboral, protección de las herramientas de trabajo y reglas que impidan que la economía de plataformas siga funcionando sobre la deuda, el desgaste y la desprotección de cientos de miles de trabajadores.

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