Este sábado la Plaza Moreno de La Plata volvió a convertirse en escenario de una de las nuevas expresiones de la cultura juvenil que nació en las redes sociales y que, en pocas semanas, pasó de las pantallas al espacio público: la “Batalla de Aura”.
Fue la segunda edición realizada en la ciudad, después de la primera competencia que se había llevado a cabo el sábado pasado y que reunió a cientos de jóvenes.
Detrás de la expresión hay una lógica que viene directamente del lenguaje de los videojuegos. “Farmear” es una adaptación al español del inglés farm —granja— y, en el universo gamer, refiere a repetir determinadas acciones para conseguir recursos, experiencia, monedas o puntos. Es decir, trabajar sistemáticamente para acumular algo.
Si en un juego se pueden “farmear” recursos, también se puede “farmear” aura. Y ahí aparece la segunda parte del concepto. El “aura” ya no refiere necesariamente a una cuestión espiritual, sino a una manera de describir la presencia, el carisma, la seguridad o ese factor difícil de explicar que hace que una persona parezca tener una personalidad magnética. En el lenguaje de las redes, alguien puede ganar o perder “puntos de aura” según cómo se comporte.
Por eso, “farmear aura” podría traducirse, en términos simples, como acumular presencia. Hacer cosas que hagan que los demás te perciban como alguien con estilo, seguridad o carisma. Y hay una característica fundamental: hacerlo sin demostrar demasiado esfuerzo. El que tiene aura no necesita explicar que tiene aura. La demuestra con pocos gestos.

Esa lógica es justamente la que se lleva a las batallas. Dos personas se enfrentan y, en lugar de intercambiar golpes, discursos o improvisaciones como ocurriría en una batalla de freestyle, buscan imponerse a través de gestos, poses, movimientos, silencios, actitudes y referencias que el público reconoce. La competencia consiste, en definitiva, en ver quién consigue proyectar más presencia con menos recursos.
La expresión combina así tres mundos que para los jóvenes ya están completamente mezclados: el lenguaje de los videojuegos, los códigos de TikTok y la ocupación de los espacios públicos. En La Plata, la tendencia encontró su propio escenario en Plaza Moreno.