sábado 29 de agosto de 2026 - Edición Nº 29.188

Opinión | 29 ago 2026

Por "Acción de Clase"

Morosidad récord, “patacones” y empresas que cierran en todo el territorio argentino

¿Cuán lejos estamos de otro 2001?


Es noticia que el nivel de endeudamiento en Argentina alcanzó cifras superiores a las de 2001. Casi 6 millones de personas han entrado en morosidad, incluyendo préstamos bancarios, tarjetas de crédito, billeteras virtuales e incluso con prestamistas particulares de manera informal. El país presenta, además, el índice de créditos impagos más alto de América Latina 1.

Mientras se produce el quebranto de las familias, la burguesía financiera encuentra una oportunidad para la rentabilidad extraordinaria: Mercado Pago cobra intereses siderales de hasta 1.375 % anual. Pero recordemos que la empresa de Galperín realizó un ahorro de U$S 373 millones sólo en los últimos 5 años 2, debido a la Ley de Economía del Conocimiento.

Los gobiernos de Alberto/Cristina y el de Milei, muestran una continuidad a la hora de desfinanciar al Estado en pos de engrosar la fortuna más grande del país. Galperín no es la excepción sino la regla de cómo la burguesía construye su riqueza. Además cabe preguntarse, ¿qué tipo de conocimiento específico aplica una empresa que realiza ventas online desde una plataforma, para ingresar a este régimen?

El carácter de clase del Estado queda de manifiesto. Lejos de ser un actor “imparcial” entre empresarios y trabajadores (entre capital y trabajo), el Estado es el principal recurso que tiene una clase social (la burguesía) para explotar a otra (los y las trabajadoras).

Vuelven los “patacones” en La Rioja

En simultáneo con el crecimiento de la morosidad, comienzan a aparecer las cuasimonedas: el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela (PJ), volvió a poner en circulación los “Chachos”. Se trata de bonos emitidos por la provincia que pasan a cumplir parcialmente funciones propias del dinero, utilizándose como medio de pago en reemplazo de pesos.

Las cuasimonedas, como hemos vivido previo a la explosión del 2001, son una expresión de la crisis de las relaciones mercantiles y de las funciones del dinero. Sus efectos suelen ser tanto los de generar inflación (por la emisión de “moneda”) como los de su rápida desvalorización. En la crisis de 2001, los “patacones” emitidos por la Provincia de Buenos Aires llegaron a circular con importantes descuentos respecto de su valor nominal (de hasta 50%).

Quintela está utilizando los “Chachos” para el pago de un bono a los empleados provinciales, lo que significa para estos una caída de sus salarios, dadas los efectos que estas cuasi-monedas generan.

Los “clubes del trueque”, recordados por ser espacios de intercambio de productos y servicios entre los sectores más empobrecidos de la sociedad, están reapareciendo al ritmo de la profundización de la crisis. En ellos no se utilizaba el peso, sino los “créditos”: una especie de moneda interna que funcionaba como medio de intercambio. Su reaparición expresa también la crisis de las relaciones mercantiles y, particularmente, las dificultades de la moneda oficial para cumplir su función como medio de circulación.

Cierre de empresas y desempleo

Desde la asunción del gobierno de Javier Milei, el saldo es de 30.633 empresas menos, la peor caída en los primeros 30 meses de un gobierno 4. Uno de los sectores más afectados es la industria manufacturera (las fábricas), que ha reducido su cantidad un 8,3% desde noviembre de 2023.

Los grandes empresarios no sufren estas crisis porque suelen convertirse en importadores, y porque además tienen sus inversiones diversificadas, como ocurrió en la fábrica de neumáticos FATE. Ante el cierre, su dueño, Madanes Quintanilla, continúa incrementando su fortuna por ser el dueño de la fábrica ALUAR de aluminio, mientras los trabajadores de FATE están en la calle.

La burguesía nos impuso una nueva crisis

Mientras un sector de la burguesía saca provecho de esta nueva debacle de la economía, cobrando tasas usurarias a las familias desesperadas, las medidas de los partidos del régimen son la emisión de cuasi-monedas, la eliminación de 900.000 planes sociales, la flexibilización laboral (votada a principios de año en el Congreso) y el proyecto de ley para desalojos exprés, entre otros.

Los piquetes con cortes de ruta y las asambleas populares fueron la respuesta de lucha a aquella crisis de 2001, con la consigna “Que se vayan todos”. Pero no solo no se fueron, sino que mediante el PJ (Puerta, Rodríguez Saá, Duhalde, Ruckauf) se reconstruyeron las condiciones para que “vuelvan todos” y “gobiernen todos”. Nos han llevado a una crisis, 25 años después, aún peor que la anterior.

¿Puede la burguesía, una clase que vive de la explotación y la usura, ofrecer una salida para las mayorías populares?

 

 

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