A tres años del fallecimiento de Silvina Luna un paso decisivo en el ámbito judicial echa luz sobre la compleja trama médica que desencadenó el trágico final de la modelo y actriz.
La última junta médica designada para examinar la causa concluyó de manera categórica que el cuadro de hipercalcemia, junto con la posterior insuficiencia renal progresiva que derivó en su muerte, está directamente vinculado a los granulomas provocados por el material sintético que le inyectó el médico Aníbal Lotocki.
El dictamen forense representa un punto de inflexión dentro del proceso judicial que busca determinar las responsabilidades penales en el fallecimiento de la modelo.
Durante años, la defensa de Lotocki intentó desligar la operación estética realizada en 2011 de las complicaciones metabólicas que aquejaron a la paciente durante la última década de su vida. Pero los peritos oficiales establecieron una correlación causal entre el cuerpo extraño introducido en el organismo y la reacción inflamatoria crónica que terminó destruyendo la función de sus riñones.
La pericia detalla que la inyección de la sustancia —que según la denuncia original superaba los límites autorizados y se aplicó en zonas no recomendadas— desencadenó una respuesta inmunológica conocida como reacción a cuerpo extraño.
Ello derivó en la formación de granulomas, pequeñas masas de células inflamatorias que el cuerpo genera al intentar aislar el compuesto no biológico. Con el paso del tiempo, esa inflamación constante alteró el metabolismo de la vitamina D y provocó un aumento desmedido de calcio en sangre, trastorno médico denominado hipercalcemia.
A su vez, la presencia prolongada de niveles elevados de calcio en el torrente sanguíneo provocó la calcificación de los tejidos renales y un deterioro ininterrumpido de la capacidad de filtrado del cuerpo. La insuficiencia renal progresiva obligó a Silvina Luna a someterse a dolorosos tratamientos de diálisis durante sus últimos meses de vida, mientras esperaba un trasplante de riñón que nunca pudo concretarse debido a las recurrentes infecciones que debilitaban su estado general.
El informe de los especialistas no solo ratifica las denuncias que la propia víctima hizo públicas en vida, sino que consolida la evidencia técnica en contra de Lotocki.
El médico ya había sido condenado por lesiones graves en una causa que unificaba las querellas de varias figuras del espectáculo, pero este nuevo dictamen médico-legal reconfigura el escenario frente a la imputación por homicidio.
La contundencia de las conclusiones forenses desarticula las hipótesis defensivas que atribuían el desenlace a patologías preexistentes o a contingencias médicas ajenas al procedimiento estético.
Para el entorno cercano de la modelo y los abogados querellantes, las conclusiones de la junta médica aportan la certeza técnica indispensable para avanzar hacia la instancia de juicio oral por la muerte de Silvina.
La causa trasciende la búsqueda de justicia individual y se convierte en un precedente fundamental dentro de la jurisprudencia argentina respecto a la mala praxis en la medicina estética, el uso incontrolado de sustancias de rellenado y la responsabilidad médica frente a las secuelas a largo plazo.
A tres años de su partida, el caso Silvina Luna continúa marcando un doloroso llamado de atención sobre los riesgos del uso inescrupuloso de insumos médicos no autorizados.
La confirmación científica de que su enfermedad fue la consecuencia directa de aquella intervención estética inicial cierra el cerco probatorio sobre el accionar del profesional y acerca a la familia a la respuesta judicial que espera desde hace años.