El fenómeno climático conocido como El Niño ya está activo y los pronósticos indican que continuaría fortaleciéndose, con una máxima intensidad probable hacia fines de 2026. La posibilidad de que el calentamiento del océano Pacífico llegue a valores excepcionales abre una pregunta central: ¿qué podría significar este escenario para el país y, particularmente, para la provincia de Buenos Aires?
La respuesta no es tan directa como sugieren algunos titulares. Un evento extraordinario en el Pacífico no garantiza lluvias, inundaciones ni impactos récord en cada región. Comprender qué fenómenos se vuelven más probables, dónde y durante qué período es fundamental para interpretar el pronóstico correctamente y convertir la información climática en decisiones y medidas de preparación.
De esta forma lo señala Alejandro Anibal Godoy, doctor en Ciencias de la Atmósfera y los Océanos de la UBA y profesor asociado de la cátedra de Meteorología Sinóptica de la FCAG-UNLP.
Según el experto, el calentamiento del Pacífico tropical modifica la circulación atmosférica mediante teleconexiones. En el sudeste de Sudamérica, una de las respuestas más robustas de El Niño es el aumento de la probabilidad de precipitaciones superiores a lo normal, particularmente durante la primavera. La señal suele ser más clara sobre el sur de Brasil, Paraguay, Uruguay, el Litoral argentino y sectores del centro-este del país.
El mecanismo, agrega el especialista, incluye cambios en la circulación de gran escala y en el transporte de humedad desde las regiones tropicales hacia el sur. Sin embargo, El Niño no produce el mismo efecto en todo el territorio nacional. Mientras en el noreste y el este aumenta el riesgo de períodos muy lluviosos, otras regiones pueden presentar señales débiles, diferentes o incluso opuestas según la estación del año.
El pronóstico climático del SMN para septiembre-octubre-noviembre de 2026 prevé precipitaciones superiores a lo normal en el norte del Litoral, donde se concentran las probabilidades más altas, y condiciones normales o superiores a lo normal en el sur del Litoral. También asigna mayor probabilidad de lluvias superiores a lo normal a La Pampa y al sudoeste de la provincia de Buenos Aires, indica el profesor en esta nota publicada en el portal de la UNLP.
"Para el resto de la provincia de Buenos Aires, el SMN pronostica precipitaciones normales o superiores a lo normal durante septiembre-noviembre. Esto no significa que todos los meses serán lluviosos ni que lloverá por encima de lo normal en cada localidad de la provincia. En cuanto a la temperatura media, el pronóstico favorece valores inferiores a lo normal en gran parte del territorio bonaerense", añade.
"La provincia tampoco debe analizarse como una unidad homogénea. El Delta, la cuenca del río Salado, el Área Metropolitana de Buenos Aires, las cuencas urbanas de La Plata, la región de llanuras bonaerense y las cuencas serranas del sudoeste presentan condiciones hidrológicas, productivas y urbanas muy diferentes. La humedad del suelo, la capacidad de drenaje, el estado de ríos y arroyos, la urbanización y la exposición de la población determinan cuánto puede transformarse una anomalía de lluvia en un impacto", destaca Godoy.
"Por la misma razón, una mayor probabilidad estacional de lluvias no equivale automáticamente a una inundación. El Niño puede elevar el riesgo de excesos hídricos, pero no es una condición necesaria ni suficiente para que una ciudad o una cuenca se inunde. La inundación de La Plata de abril de 2013, por ejemplo, ocurrió durante condiciones (ENOS El Niño-Oscilación del Sur) neutrales", concluye el experto.