El Día de la Lealtad volvió a encontrar al peronismo dividido entre distintas convocatorias y con la mirada puesta tanto en el gobierno de Javier Milei como en la discusión sobre el futuro del movimiento. En ese marco, Máximo Kirchner eligió Resistencia, Chaco, para encabezar un acto junto al senador nacional y exgobernador Jorge Capitanich, desde donde lanzó fuertes cuestionamientos a la gestión libertaria con cuestionamientos dirigidos a la propia dirigencia justicialista.
De esa manera, planteó que la oposición necesita "algo más que consignas y declaraciones de confrontación". En uno de los pasajes más políticos de su intervención, cuestionó a quienes "prometen dar pelea, pero después no sostienen sus posiciones cuando aparecen las dificultades". La crítica, aunque no estuvo acompañada por nombres propios, se inscribió en las tensiones que atraviesa el peronismo en la etapa previa a la discusión electoral de 2027.
“Hay muchos que les gusta agarrar el micrófono y subirse a las tarimas a decir discursos lindos y a prometer batalla, que después al primer chasquibún salen corriendo”, añadió.
Gran parte del discurso estuvo dedicado al deterioro de las condiciones de vida que atraviesan amplios sectores de la sociedad argentina. Kirchner sostuvo que las promesas formuladas por el Presidente no se tradujeron en mejoras para las familias y destacó los retrocesos en materia de empleo, salarios, educación, salud y oportunidades.
En su discurso, también señaló la política económica del Gobierno favorece a determinados sectores concentrados y a empresas extranjeras, mientras comerciantes, industriales y pequeñas y medianas empresas nacionales enfrentan crecientes dificultades para sostener sus actividades.
Además, cuestionó el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), al considerar que establece condiciones favorables para grandes proyectos mineros y petroleros que, desde su perspectiva, no se corresponden con las exigencias tributarias que afrontan los empresarios locales.
La discusión sobre los recursos naturales ocupó otro lugar central en su intervención. Kirchner planteó que el Día de la Lealtad debe servir para abrir un debate más amplio sobre la soberanía económica y el destino de las riquezas del país. La explotación de esos recursos, argumentó, debería contribuir al desarrollo de las comunidades y las provincias en las que se encuentran, en lugar de generar beneficios que no se reflejen suficientemente en la economía nacional.
En ese marco, cuestionó también la mirada centralista de la administración nacional y sostuvo que el interior del país no puede quedar relegado de las decisiones políticas y económicas que afectan su desarrollo.
Otro de los ejes de la exposición fue la situación de las familias endeudadas y las dificultades para afrontar los gastos cotidianos. Kirchner describió un escenario en el que los hogares, las provincias y el Estado nacional enfrentan compromisos financieros, mientras se deteriora la capacidad de compra de los ingresos.
Frente a ese panorama, reclamó que el peronismo discuta de manera explícita cómo recuperar el poder adquisitivo de los salarios y garantizar los recursos necesarios para sostener las universidades, las escuelas, los hospitales y la provisión de medicamentos para los jubilados.
El planteo apuntó tanto al Gobierno como a la oposición. Para el diputado, la reconstrucción de una alternativa política requiere explicar qué medidas se tomarían para mejorar la vida cotidiana de la población y de qué manera se financiarían las políticas públicas.
La crítica a los discursos que no ofrecen respuestas concretas funcionó así como uno de los puntos de contacto entre su diagnóstico económico y sus cuestionamientos a la dirigencia justicialista.
Kirchner también hizo referencia a testimonios de vecinos de Chaco sobre el costo de los servicios y las dificultades para conseguir medicamentos. A partir de esas situaciones, sostuvo que la sociedad realiza un esfuerzo considerable para atravesar la crisis y rechazó que se responsabilice a los ciudadanos por las dificultades económicas que enfrentan.
La situación judicial de Cristina Fernández de Kirchner ocupó un lugar destacado en el acto. Máximo volvió a defender a su madre, cuestionó el accionar del Poder Judicial y sostuvo que la expresidenta conserva respaldo social por las políticas desarrolladas durante sus gobiernos.
En uno de los tramos más duros, afirmó que el poder económico concentrado la mantiene “secuestrada en San José”, en referencia al departamento porteño donde cumple arresto domiciliario.
También recordó políticas públicas de los gobiernos kirchneristas como el Procrear, Conectar Igualdad y la Asignación Universal por Hijo. Y contrastó esas políticas con el endeudamiento de la Argentina durante otras administraciones.
Durante su discurso, pidió a la militancia que trabaje para que la exmandataria pueda "volver a competir" electoralmente. En ese sentido, presentó su situación como una disputa que excede el destino personal de una dirigente y que, involucra el derecho de los ciudadanos a elegir a sus representantes.
La defensa de Cristina estuvo acompañada por una reivindicación de la gestión de Capitanich en Chaco. Kirchner recordó las visitas de Néstor Kirchner y de la expresidenta a la provincia, destacó las transformaciones impulsadas durante aquellos gobiernos y rechazó lo que calificó como una campaña de desprestigio contra el actual senador.
La elección de Chaco como escenario del acto también tuvo una lectura política. Mientras Máximo Kirchner compartía la convocatoria con Capitanich en Resistencia, Axel Kicillof encabezaba otra actividad en González Catán, partido de La Matanza, en una jornada que volvió a exhibir la diversidad de posiciones dentro del peronismo.
Las diferencias no se limitan a la organización de actos separados. También involucran la construcción de liderazgos, la relación con el kirchnerismo y la definición de una propuesta capaz de disputar el poder en las próximas elecciones presidenciales.
En ese contexto, Máximo insistió en que la unidad no puede reducirse a reunir dirigentes sin un programa compartido. Su planteo fue que el peronismo debe establecer prioridades, ofrecer respuestas económicas concretas y recuperar la capacidad de representar a trabajadores, jubilados, comerciantes, industriales y sectores que sienten el impacto de la crisis.
Hacia el cierre, el diputado convocó a la militancia a superar el desaliento y a sostener el trabajo territorial. Propuso dejar atrás la autocompasión y recuperar la confianza en la posibilidad de construir una alternativa política.
La referencia al Día de la Lealtad funcionó, de ese modo, como algo más que una evocación histórica. En la lectura de Kirchner, el aniversario debe convertirse en un punto de partida para reorganizar al peronismo, defender las políticas asociadas a sus gobiernos y formular una propuesta de futuro.
El desafío que dejó planteado en Chaco es traducir esas definiciones en una estrategia común.
Mientras el Gobierno enfrenta cuestionamientos por su rumbo económico y la oposición busca recuperar iniciativa, las diferencias dentro del justicialismo continúan abiertas.
La discusión sobre quiénes conducirán ese proceso y con qué programa se presentarán ante la sociedad es uno de los principales interrogantes de cara a los próximos meses.