La Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) detectó días atrás a un camionero que circulaba con una alcoholemia positiva de 2,65 g/l. El caso ocurrió durante un control de rutina al transporte pesado en la Autopista Panamericana.
Mientras esperaba el resultado del test, el conductor anticipó: “No va a dar cero”. El hombre, de 40 años, también reconoció que había iniciado su viaje en Corrientes. Tras el resultado, se le impidió continuar al frente del volante y se expone a una multa superior a los 2 millones de pesos y a una suspensión de la licencia de hasta 18 meses.
El caso se registró durante un operativo en el que la ANSV fiscalizó a 780 conductores de vehículos pesados sobre la Panamericana. Los controles buscan verificar que los camioneros y conductores de colectivos de traslado de pasajeros circulen con la documentación en regla, sin alcohol en sangre y respetando el uso obligatorio del carril derecho.
En total, 94 conductores profesionales fueron sancionados por distintas infracciones, entre ellas circular con la patente adulterada, no respetar el carril correspondiente, utilizar el celular al volante y no llevar puesto el cinturón de seguridad.
La fiscalización del transporte pesado es clave para detectar conductas de riesgo y prevenir siniestros viales graves en las rutas y autopistas del país.
El consumo de alcohol disminuye las capacidades motoras y de visión, perjudicando la capacidad de discernimiento, tornando los reflejos más lentos y reduciendo la atención y la agudeza visual, además de poder generar situaciones altamente riesgosas producto de la sensación de exaltación, falsa seguridad y pérdida de las inhibiciones que en algunas oportunidades suele producir.
Si bien las consecuencias del consumo de alcohol en el organismo dependen de distintas variables, por lo que dos personas pueden responder de manera distinta ante una misma dosis ingerida, a medida que aumenta la cantidad de bebida alcohólica consumida, los efectos se vuelven progresivamente más acentuados.
Además, niveles altos de alcoholemia también se asocian con otros comportamientos de riesgo, como el exceso de velocidad o la falta de uso de cinturones de seguridad.