El CONICET y la empresa alemana Merck Argentina, líder en ciencia y tecnología, anunciaron los proyectos ganadores del Premio Merck – CONICET de Innovación en Ciencias de la Salud 2026.
El proyecto ganador del primer lugar fue el denominado “NViES – NeuroVisualizer for Electrical Stimulation. Desarrollo de un software para la visualización y optimización de estimulación eléctrica intracraneal en pacientes con epilepsia fármaco resistente”, liderado por el investigador del CONICET Mariano Fernández Corazza, quien se desempeña en el Instituto de Investigaciones en Electrónica, Control y Procesamiento de Señales (LEICI, CONICET-UNLP).
"Nos ayuda muchísimo y nos permite seguir avanzando con nuestro trabajo. Estamos desarrollando un software como servicio para mejorar la calidad de vida de pacientes con epilepsia”, destacó Fernández Corazza, quien agradeció a las instituciones organizadoras del Premio y a los integrantes de su equipo y laboratorio, así como al Hospital de Alta Complejidad El Cruce, de Florencio Varela, por el acompañamiento y las condiciones que les permiten continuar con el proyecto.
El concurso -que cuenta con el apoyo de la Embajada de la República Federal de Alemania en Argentina- tiene como objetivo estratégico compartido por Merck y el CONICET: contribuir a la aceleración de startups en el campo de la investigación en ciencias básicas y aplicadas en el ámbito de la salud y que generen valor a la sociedad. Para esta edición, se presentaron 84 proyectos que cuentan con base científica y/o tecnológica en el campo de la salud, los cuales generan valor a la comunidad.
La iniciativa “NViES – NeuroVisualizer for Electrical Stimulation. Desarrollo de un software para la visualización y optimización de estimulación eléctrica intracraneal en pacientes con epilepsia fármaco resistente” es una herramienta computacional desarrollada por Fernández Corazza junto a otros científicos y bioingenieros que busca mejorar la precisión, la versatilidad y la eficacia de la estimulación eléctrica intracraneal (iES) en la evaluación prequirúrgica de las epilepsias farmacorresistentes, que son aproximadamente el 30% de las epilepsias.
NViES busca mejorar la precisión de las cirugías de ese tipo de epilepsias. Antes de operar, los médicos necesitan identificar las regiones del cerebro donde se originan las crisis. Para hacerlo, implantan electrodos que registran la actividad cerebral y permiten aplicar pequeñas corrientes eléctricas. Sin embargo, los métodos actuales no permiten visualizar con precisión qué zonas del cerebro se estimulan por lo que algunas áreas pueden quedar sin explorar.
Para resolver este problema, el software NViES funciona un soporte para esos médicos. A partir de las imágenes del paciente, el software arma un modelo en 3D de su cerebro y muestra, antes de empezar, qué zona se activa con cada combinación de electrodos. Además, permite combinar electrodos que hoy no se usan juntos para llegar a regiones que quedarían inexploradas, sin implantar electrodos nuevos ni sumar riesgo.
De esta forma se logran estudios más cortos, menos días de internación, menos fatiga para el paciente y, sobre todo, cirugías más precisas y seguras. Y como reúne en una sola herramienta el trabajo de todos los profesionales que intervienen (neurólogos, neurocirujanos, especialistas en imágenes y neuropsicólogos), mejora la coordinación de todo el equipo.
“El mismo desarrollo podrá ayudar en el futuro a otras enfermedades que también usan electrodos en el cerebro, como el Parkinson. Somos un equipo de científicos y bioingenieros argentinos que busca transformar años de investigación en una herramienta que ya está funcionando como prototipo y que aspira a ser el nuevo estándar en neuroestimulación eléctrica intracraneal. Queremos que cada paciente tenga una oportunidad real de recuperar su calidad de vida gracias a una medicina más personalizada y tecnológica”, afirmó Fernández Corazza.
Además de este último, quien desarrolló el motor físico-matemático del software, integran el equipo la bioingeniera Valentina Lobos Casco, líder en estrategia y producto y desarrolladora del primer prototipo; el bioingeniero Santiago Collavini, del Hospital El Cruce y nexo con los especialistas médicos; y la bioingeniera Elena Irurueta, especialista en software.
Fuente: CONICET La Plata