Un avión privado Learjet 60 se estrelló en Greenacres, en el condado de Palm Beach, Florida, durante un vuelo que había partido de Austin, Texas, con destino a las Bahamas. Los nueve ocupantes murieron en el accidente, cuya secuencia previa quedó registrada en las comunicaciones entre los pilotos y el control aéreo.
El impacto se produjo cerca de Military Trail, en una zona residencial de Greenacres. La aeronave dejó un cráter y numerosos restos dispersos, mientras los equipos de emergencia trabajaban en el lugar. Las autoridades informaron inicialmente que no había víctimas fatales entre los habitantes de la zona.
El avión volaba a unos 35.000 pies de altura cuando la tripulación comenzó a reportar complicaciones meteorológicas. Los pilotos informaron que atravesaban turbulencias moderadas, que debían enfrentar la formación de hielo y que la temperatura exterior alcanzaba los 47 grados bajo cero.
Ante la presencia de precipitaciones, solicitaron autorización para ascender hasta los 37.000 pies, con el objetivo de encontrar mejores condiciones de navegación. El control aéreo autorizó la maniobra, pero poco después el avión comenzó a perder altura de manera extrema.
La tripulación informó inicialmente un descenso de 10.000 pies por minuto. Luego declaró una emergencia mientras la velocidad vertical alcanzaba los 20.000 pies por minuto. En una comunicación posterior, uno de los pilotos advirtió que el descenso había llegado a los 22.000 pies por minuto y que la aeronave estaba inclinada unos 60 grados.
El controlador intentó mantener el contacto y ofreció asistencia, pero los pilotos manifestaron que habían perdido el control del avión. “Vamos a estrellarnos contra el suelo”, advirtió uno de ellos.
El especialista Andrei Serbin Pont explicó que la tripulación ya no podía controlar el ascenso, el descenso ni maniobrar de manera efectiva. En las últimas comunicaciones se escucharon gritos y una advertencia sobre la falta de tiempo. Los intentos posteriores desde tierra por obtener una respuesta no tuvieron resultado.
La presencia de hielo, turbulencias y precipitaciones abrió una posible línea de investigación. Serbin Pont sostuvo que algunas hipótesis apuntan a que la aeronave atravesaba una tormenta que habría provocado el congelamiento de componentes importantes. Sin embargo, se trata de una posibilidad y no existe una conclusión oficial que confirme esa causa.
La investigación está encabezada por la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos (NTSB), con asistencia de la Administración Federal de Aviación (FAA). Los especialistas deberán examinar los restos del Learjet, los registros de vuelo, las comunicaciones y las condiciones meteorológicas para determinar qué desencadenó la pérdida de control.
La secuencia registrada muestra cómo un pedido para ascender en busca de mejores condiciones terminó en un descenso abrupto que la tripulación no consiguió revertir. La causa de la caída solo podrá establecerse a partir de la evidencia técnica y de los resultados de la investigación oficial.