El ministro de Economía de la provincia de Buenos Aires, Pablo López, presentó este jueves el Presupuesto 2027 ante diputados y senadores bonaerenses. La iniciativa, que contempla gastos por $58,6 billones, ingresos estimados en $56,5 billones y un pedido de financiamiento por el equivalente a US$1.000 millones, marcará el inicio de una negociación política clave para el último año de la gestión de Axel Kicillof.
La exposición se desarrolló en el Anexo de la Cámara de Diputados y estuvo acompañada por la presentación de la Ley Impositiva y la Ley de Financiamiento. Durante su intervención, el funcionario advirtió sobre el impacto de la recesión económica, la caída del consumo y el deterioro de la actividad productiva, con consecuencias sobre la recaudación y el empleo.
Uno de los principales argumentos del Gobierno bonaerense es la pérdida de recursos provenientes de la administración nacional. En ese marco, la Provincia mantiene un reclamo por $20,7 billones que considera adeudados por el Estado nacional, una disputa que condiciona las previsiones económicas y las posibilidades de inversión para el próximo ejercicio.
El proyecto prevé un gasto total de $58,6 billones y recursos por $56,5 billones, con un déficit financiero estimado en aproximadamente $2,15 billones. Para afrontar sus compromisos, el Ejecutivo solicitó autorización para tomar deuda por el equivalente a US$1.000 millones.
La iniciativa también contempla la creación de un Fondo de Fortalecimiento de la Seguridad destinado a acompañar a los municipios. La distribución de los recursos para salud, educación, seguridad e infraestructura será uno de los puntos centrales del debate legislativo.
En materia tributaria, la propuesta no contempla aumentos reales en los impuestos patrimoniales ni modificaciones en las alícuotas de Ingresos Brutos. Sin embargo, los detalles de la política fiscal y el alcance de las autorizaciones de endeudamiento estarán sujetos a las negociaciones con los distintos bloques parlamentarios.
La presentación del Presupuesto 2027 abre un escenario de negociaciones que no se limitará a la oposición. El oficialismo también deberá alcanzar acuerdos dentro del peronismo para conseguir los votos necesarios y avanzar con la aprobación de las leyes.
El tratamiento de las cuentas públicas coincidirá, además, con las discusiones políticas de cara a las elecciones del próximo año. Para Kicillof, el presupuesto será la herramienta central para organizar los recursos y definir las prioridades de su último año de gobierno.
La negociación por el financiamiento y la distribución de fondos municipales será determinante para el resultado del debate. El Ejecutivo buscará garantizar los recursos necesarios para sostener el funcionamiento del Estado provincial en un contexto económico complejo y con una disputa abierta con la Nación por los fondos que reclama Buenos Aires.