“La idea es irradiar con luz ultravioleta”, explicó en forma simpre Pablo Ixtaina, investigador de la CIC y director del Laboratorio de Acústica y Luminotecnia (LAL). El equipo de radiación UVC para desinfección permitiría esterilizar ambientes y eliminar el coronavirus.
“Está estudiado que el UVC en dosis adecuadas elimina gérmenes, bacterias y virus. Si bien no está probado específicamente contra el coronavirus, es esperable que también actúe sobre él.”, indicó el especialista.
La radiación UVC está comprendida entre 100 y 280 nm, no es visible al ojo humano y posee efectos muy similares a la UVB y UVA, que recibimos cuando nos exponemos al sol. En este sentido Ixtaina aclara que “la eficiencia máxima en la eliminación se logra con longitudes de onda cercanas a 255 nanómetros”.
El equipo está compuesto por lámparas similares a los tubos fluorescentes. Los científicos aspiran, en lo inmediato, a lograr los valores correctos de emisión para eliminar el virus, minimizando efectos no deseados.
Ixtaina explicó que “el lugar a irradiar no debe estar ocupado por personas, por lo que se deben lograr todas las medidas de seguridad para su manipulación: control de manera inalámbrica, sensores de movimiento y otros parámetros.”
Los científicos estipulan que los costos del desarrollo de este equipamiento en el país podrían ser menores a lo que significaría importarlo, sobre todo teniendo en cuenta la demanda creciente que pueda haber en esta coyuntura de pandemia.
“Se trata de una alternativa o un complemento a los métodos de esterilización convencionales como el alcohol, la lavandina u otro producto de limpieza. En principio lo pensamos para espacios que deban ser esterilizados, donde puede haber ropa o cualquier tipo de material, y que exponiéndolo a radicación durante 15 o 20 minutos eliminaría bacterias, gérmenes y virus del ambiente”, explicó Ixtaina.
“En estos momentos nos encontramos determinado cuánta dosis de radiación tiene que tener ya que si es superior a la adecuada podría poner en peligro sustancias o materiales como el plástico, que se degradan con la luz ultravioleta; pero si la dosis no es suficiente no estaría esterilizando”, dijo Ixtaina.
A futuro, los investigadores evalúan la posibilidad de reemplazar los tubos fluorescentes por luces pulsantes de alta intensidad o LED, libres de mercurio y que conducirían a diseños más simples de usar.
Del proyecto dirigido por Pablo Ixtaina participan Agustín Pucheta, Carlos Colonna y Nicolás Bufo, investigadores del área de luminotecnia del LAL, en colaboración con la empresa Tecnofábrica SRL, que se encarga de fabricar este tipo de equipamiento y suministra los tubos para los ensayos.