viernes 28 de enero de 2022 - Edición Nº 29.188

Información General | 19 nov 2013

“Víctimas del Baile”

Inauguran el sábado una muestra de pinturas sobre el rock platense

El artista plástico Falo Papas presenta "Víctimas del Baile", una serie de pinturas de gran formato que proponen tapas alternativas de discos de bandas locales como Peligrosos Gorriones, Míster América, La Patrulla Espacial o Pájaros. La muestra se podrá ver la noche del sábado 23 de noviembre en el Galpón de La Grieta (18 y 71) con entrada libre y gratuita


“El desafío fue hacer tapas con cierto impacto”, explica Falo Papas, “por eso esta búsqueda tan pronunciada de tamaño, color y materialidad”. Falo Papas está en pleno diseño de la muestra, ordena las fotos de las obras, las mueve para ver cómo acomodarlas en la pared. “La sorpresa son los músicos que van a tocar esa noche”, dice. Aunque no puede adelantar nombres promete que va a haber algunos cruces musicales “muy interesantes”.

El nombre Falo Papas refiere en realidad a un colectivo de arte conformado por varias personas (Augusto Turallas, Matias Gardinetti, Miguel Mazur, Emanuel Prados, Edu de Crisci y Leandro de Martinelli), pero en esta ocasión el productor de la obra es el artista plástico Augusto Turallas, y es quien responde las preguntas.

¿Por qué eligieron hacer tapas alternativas?

En mi educación las tapas de los discos siempre fueron indiscutibles. Te podía gustar o no la tapa de un disco, pero era la definitiva, era irreversible . Si, por ejemplo, te menciono el álbum Oktubre, inmediatamente pensás en la imagen que lo acompaña. No podés, o no debés, pensarlo de otra manera, porque muchas de esas portadas tienen tanta o más visibilidad que algunas de las canciones del disco, al punto en que constituyen la obra y son una de las tantas verdades del disco. Entonces nos parecía interesante jugar con eso, cambiarle algo al disco y ver qué pasa, medir cuán importante es la imagen de un disco para la percepción que tenemos de esa obra, y si de alguna manera al modificar un elemento también se modifica esa percepción.

¿Cuánto tiempo llevas preparando esta muestra?

Seis meses, aunque esto forma parte de un ejercicio que no es nuevo para mí. En los ’90 cuando empecé a escuchar música iba a casa de amigos y me grababa sus discos en cassettes. Y mientras se grababa el cassette me sentaba a dibujar la tapa del disco, hacía a mano una copia lo más fiel posible, me dejaba gobernar por la autoridad de la imagen. Pero también me daba cuenta de que esa imagen que acompañaba al disco no siempre representaba las imágenes que el disco producía en mi. Inclusive a veces las contradecía, así que empecé a hacer mis propias versiones, tapas deformes, distintas. Eso duró hasta que pude empezar a comprarme discos originales. Y hace medio año nos sentamos con unos amigos a conceptualizar esta muestra, a inventarla, y retomamos aquella idea. El ejercicio sigue siendo piola, porque es una manera de jugar con la identidad del disco, que en muchos casos, cuando la industria era grande, fue una identidad que le dio una persona que ni siquiera había escuchado el disco. El desafío fue hacer tapas con cierto impacto, por eso esta búsqueda tan pronunciada de tamaño, color y materialidad.

¿Cómo eligieron las bandas?

Hay discos que me gustaron siempre, algunos que me acercaron amigos pensando en la muestra y otros que se editaron en estos últimos años y me interesaron. La selección llevó tiempo, porque tenían que cumplir con los criterios que nos impusimos, aunque el principal era que el disco me gustara. El ejercicio también fue pintar después de hacer una escucha furiosa y repetitiva del disco. Cada pintura tiene esa acción como trasfondo. Cada tapa fue pintada mientras sonaba el disco de fondo. Una limadura que me ayudó a pensar cómo cada disco se traduce en mí como hecho estético.

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