En el acto, los miembros del sector junto a las autoridades suscribieron un convenio de cooperación con representantes de la Mesa Nacional del Ladrillo y de la Unión Obrera Ladrillera, para la implementación de un Programa de Apoyo al Empleo y la Producción Ladrillera Artesanal.
Del encuentro participaron el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, y el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, el Delegado Normalizador de la Unión Obrera Ladrillera de la República Argentina, Luis Alberto Cáceres, el subsecretario de Promoción Social de la Economía, Federico Ludueña, el secretario de empleo del Ministerio de Trabajo, Matías Barroetaveña y otros funcionarios.
Cáceres celebró el impacto del acuerdo refrendado con el Gobierno Nacional y consideró que “el día del ladrillero debería ser hoy, porque este día dejamos de ser invisibles para el Estado”.
Luego desde la explanada de la Plaza de Mayo le habló a más de 200 trabajadores ladrilleros instándolos a organizarse, a elegir delegado por horno y a empezar a poner límite a las condiciones indignas de trabajo.
“Ahora vamos por la dignidad de los trabajadores ladrilleros, este convenio nos da una visión más clara de que somos un sindicato nacional, un sindicato con fábricas pero un sector mayoritario que es el de la economía popular” expresaron desde el sector.
“Desde que asumimos en la Unión Ladrillera tomamos como tarea principal hacer visibles a los trabajadores, porque esto es una actividad millonaria con trabajadores pobres, entonces nuestro objetivo es visibilizar esta realidad y organizar el sindicato en todo el territorio nacional con una fuerte articulación con el gobierno tanto nacional, provincial como municipal y así poder encontrar una respuesta a este sector tan postergado”, destacó Cáceres al portal Paralelo 32.
El dirigente hizo una descripción de las condiciones en las que se encuentran la mayoría de los ladrilleros en el mundo y puntualizó: “No tienen obra social, ni aportes jubilatorios y trabajan en condiciones de mucha injusticia, cuando llueve hay problemas con la tierra y con la leña”.
En cuanto a la comercialización de los productos, Cáceres informó al mismo sitio que en la mayoría de los casos se trata de emprendimientos familiares y que cada vez que hacen los ladrillos los tienen que vender directamente porque “viven al día y no pueden acopiar. Esa situación hace que el precio lo fije el intermediario y no el productor”.
“Nuestro objetivo es que además de dignificar a los trabajadores se mejoren las condiciones de comercialización, y para nosotros la respuesta a eso es el armado de cooperativas”, afirmó Cáceres.