El visitante se encuentra en observación debido a que como cualquier otra especie que llega bajo esas condiciones es controlado estrictamente durante las primeras 72 horas, que se consideran críticas.
Los procedimientos, confirmó el director del zoo Diego Balducchi, constan principalmente en observaciones y controles médicos debido a que generalmente los ejemplares que se extravían en el Río de la Plata presentan agotamiento y dificultad respiratoria. Se especula que simplemente pierden su rumbo o son traídos por las mareas.
El ejemplar de lobo marino que llegó pertenece a la “sub especie de dos pelos” ( Arctocephalus australis australis), denominada así porque poseen dos tipos de pelos (algunos finos y otros gruesos), que les permiten soportar el frío extremo.
Se los puede encontrar sobre las costas desde el sur de Chile, Islas Malvinas y
el mar Argentino, Uruguay y sur de Brasil. Los machos llegan a medir hasta 2,30 metros de longitud y pueden tener un peso que supere los 210 kilos.
El ejemplar recién ingresado “se trata de un macho juvenil con un muy bajo peso corporal que presenta una condición estable con algunos signos de agotamiento, y con un muy ánimo”.
“Las tareas de cuidados intensivos se realizan de manera protocolar debido a que luego deben de comenzar a tener que ser alimentados y es la etapa más difícil de realizar ya que no están acostumbrados a comer alimento que no sea vivo. Los procedimientos médicos consisten en trabajar sobre el estado general del animal con estudios de sus vías respiratorias y posibles lesiones que pudieran llegar a tener sobre sus aletas por haber quedado atrapado en alguna malla de pesca”, explicó Balducci.
Por tal motivo “se lo tendrá en observación por lo menos durante una semana y luego se determinará su destino a través de la red de rescate, rehabilitación y reintroducción de fauna marina del cual forma parte nuestro zoo junto a otros organismos como la OPDS, e instituciones zoológicas”, explicó el profesional.