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Información General | 28 mar 2015

Ciencia

Investigadores platenses resolvieron el árbol evolutivo de antiguos mamíferos de América del Sur

Mediante una técnica de análisis de proteínas de tejidos fosilizados, investigadores de La Plata y Buenos Aires participaron de un equipo internacional que reconstruyó una parte del árbol evolutivo de animales ungulados, mamíferos con pezuñas extintos que habitaron la región hace 12 mil años y que Darwin consideraba “de los más extraños conocidos”


Un trabajo científico internacional, del que participaron científicos de La Plata y Buenos Aires, arroja luz sobre los antepasados de ancestros que tienen en común los caballos, asnos, cebras, vacas y otros mamíferos herbívoros con pezuñas.

Estos y muchos otros animales pertenecen al grupo de ungulados, mamíferos que fueron evolucionado desde la desaparición de los dinosaurios, hace 65 millones de años, durante la era Cenozoica.

Mediante el empleo de equipos de última generación, como espectrómetros de masa, los investigadores analizaron 48 muestras del tejido fosilizado de dos ungulados nativos extintos: Macrauchenia (ilustración) y Toxodon. Los restos fueron recogidos, en su mayoría, en diferentes puntos de la provincia de Buenos Aires hace 40 a 100 años.

Tanto Toxodon como Macrauchenia representan los últimos representantes de linajes extintos que llegaron a convivir, hace 12.000 años, con el ingreso del hombre en América del Sur. Y Charles Darwin los consideraba “uno de los animales más extraños jamás descubiertos”.

“Toxodon tenía una contextura comparable a la de un hipopótamo: presentaba dientes incisivos inferiores muy achatados que, ayudados seguramente con una poderosa lengua, cortaba elementos vegetales”, explicó a la Agencia CyTA-Leloir uno de los autores, el doctor Javier Gelfo, investigador del CONICET en la División de Paleontología de Vertebrados de la Facultad de Ciencias Naturales y del Museo de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).

“Por otra parte, la contextura de Macrauchenia podría ser comparable a la de camellos modernos”, agregó.

Los científicos realizaron el análisis genético de las proteínas de un tipo de colágeno, presente en abundancia en la dermis, tendones, la dentina de los dientes, la córnea y en particular los huesos. Y concluyeron que ambos ungulados tendrían un ancestro hipotético en común, que habría habitado en América del Norte.

A lo largo de la era Cenozoica, América del Sur se comportó durante muchos momentos como un continente isla, comparable a la situación actual de Australia. “Existieron diversas conexiones esporádicas tanto con la Antártida como con América del Norte”, destacó Gelfo. “Sin embargo, no fue hasta la irrupción del istmo de Panamá cuando la comunicación entre las dos Américas se hizo permanente”, añadió.

El estudio fue publicado en la revista Nature. Además de otros dos argentinos, Marcelo Reguero del Museo de la UNLP y Alejandro Kramarz, del Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia”, en Buenos Aires, firmaron el trabajo una treintena de investigadores de Estados Unidos, Inglaterra, Alemania y Dinamarca.

Agencia CyTA-Instituto Leloir

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