domingo 28 de noviembre de 2021 - Edición Nº 29.188

Información General | 9 oct 2020

Profundo dolor

Las Brigadas Sanitarias Ramona Medina publicaron un emotivo texto sobre el médico Jorge Benítez

Los brigadistas de la Facultad de Ciencias Exactas destacaron el trabajo comunitario que desplegaba el joven médico fallecido.



La Secretaría de Extensión de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP encargada de las Brigadas Sanitarias Ramona Medina recordó con cariño al médico de la salita del barrio Islas Malvinas que fue encontrado sin vida luego de estar desaparecido durante un día.

Jorge Germán Benítez de 37 años era el médico a cargo del Centro de Atención Primaria de la Salud N° 42 del barrio Malvinas Argentinas, en el corazón de la localidad de Los Hornos. Su muerte generó una gran conmoción. Distintas organizaciones destacaron el perfil social de Benítez y su compromiso con la salud de los más humildes.

Desde la Secretaría de Extensión de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP que realiza un inconmensurable aporte a través de las Brigadas Sanitarias Ramona Medina publicaron un emotivo texto para resaltar la figura del médico fallecido. El texto:

De los muchos que fuimos conociendo en estos meses, activando en los barrios en pandemia, unos cuantos son los que nos han enseñado de salud lo que no nos enseñan en la facultad. Uno de ellxs es Jorge Benítez. Un médico comprometido con su función social y su papel como referente sanitario en el barrio Malvinas. El primer Detectar de Provincia en La Plata, se hizo desde la salita a su cargo. Por supuesto no fue casualidad esa elección. Los comentarios que escuchabas de él eran los de un tipo que sabía moverse y mover a lxs que lo rodeaban. Que prestaba atención a todxs y cada uno de los vecinxs que lo iban a ver. Que confrontaba a las lógicas sanitarias tradicionales con la prepotencia del trabajo. Que militaba la salud comunitaria de manera casi literal, sin declamar teoría.

Si te lo cruzabas en la reunión del barrio y no lo conocías, ni te dabas cuenta que era médico y además el director de la salita. Ni por cómo hablaba, ni por cómo vestía. Decía las cosas bajito y pausado. Su intención parecía la de la construcción de la conclusión común, colectiva, no la de imponer su posición como profesional en un ámbito donde el titulo universitario es una excepción. Aprendías de mirarlo desenvolverse nomas.

Nos hemos imaginado que con muchos, cuando esto termine, nos encontraríamos en algún abrazo, en algún encuentro festejando o en los proyectos que habrá que entonces cargarse al hombro. Jorge era de esos tipos con los que hubiéramos deseado las tres cosas, pero no va a poder ser.

La pena es grande y es doble. Por Jorge y su familia, y por todxs nosotrxs los demás, que nos quedamos sin poder seguir aprendiendo de él.

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